12 jul. 2008

Enrique Piñeyro y Fuerza Aérea Sociedad

Hay momentos en que los registros con cámara indiscreta usados por Enrique Piñeyro para su documental “Fuerza Aérea Sociedad Anónima” parecen parodias de “El show de Benny Hill”. Otros a los gags de “Y dónde está el piloto…”. Pero no, no se trata de una humorada sino de un tema muy serio, del que dependen tantas personas como viajan en aviones que sobrevuelan la Argentina, todos los días. Piñeyro sabe que después de los trágicos accidentes de Austral en Fray Bentos, Uruguay, y el de Lapa, en el Aeroparque Jorge Newbery la gente no piensa igual acerca de la seguridad en la aeronavegación local. Y si no piensa igual es precisamente porque él mismo, desde su multiplicidad –médico especialista en el tema aeronavegación, piloto, actor y director cinematográfico- se encargó de denunciar una y otra vez qué es lo que pone en peligro de muerte a las miles de personas, argentinos y extranjeros que suben o bajan de un avión en cualquier aeropuerto con bandera celeste y blanca.

La tarea de Piñeyro como director de cine comenzó hace dos años con “Whisky Romeo Zulu”, que reconstruyó su propia experiencia como piloto civil en Lapa y los hechos que precedieron al accidente ocurrido en la Costanera Norte en 1999, cuando un Boeing 737 salió de pista, atravesó la calle para estrellarse contra un dique de concreto y explotar a pocos metros de una estación de combustible, con un saldo de 65 muertos. Piñeyro asegura que una de las principales causas de lo ocurrido es la corrupción que, insiste, compromete al alto mando de la Fuerza Aérea, que tiene la responsabilidad de controlar a la aviación civil y comercial en todo el país. Sobre esas reiteradas denuncias y con unas cuantas pruebas calientes entre sus manos, hizo un documental, que la productora Aquafilms presentará mañana en quince pantallas.
-¿Cuál es tu meta?
-Que cambie el sistema. El cine también puede ser una herramienta de cambio. Mi carrera no se desarrolló como pensaba cuando era chico. A mi la vida me puso en una situación un poco extraña respecto a eso. Cuando vos ves que van a matar un montón de gente y hacer lo imposible por decirlo a los cuatro vientos, como cuando saque el tema de Lapa en The New York Times, y acá te obligan a retractarte por escrito, llegás tu casa y pensás que tenés que tomar cartas en el asunto, tengo que contar esta historia. Lo peor de todo es que la conté, y tampoco se modificó el sistema: sigue en manos de la Fuerza Aérea. Lo que estamos haciendo con este documental es el anticipo del próximo accidente. No se cómo se va a llamar, si Romeo Tango Eco o lo que fuere, pero es esto que está pasando en vivo y en directo.
-¿Creés que en los aeropuertos argentinos se tiene demasiada suerte?
-Si. Todos los días hay aviones que no tienen separación provista por el control. Todos los días hay lo que los controladores llaman “un palo”, que es cuando los aviones pierden la separación que les dio el control, por lo que fuera. Y se la van a pegar en el aire dos aviones, es una cuestión de tiempo, nada más. Si siguen volando así, se la van a pegar. No es que sea una obsesión sino que tengo la responsabilidad de hacerlo público, para que la opinión pública sepa cómo la están estafando y para que los gobernantes sepan de la urgencia que esto tiene. No es que tengan dudas de que hay que hacerlo, pero tal vez no tienen la clara conciencia de lo urgente que es esto. Porque si seguimos volando así, se van a estampar dos aviones.
-¿Qué piensan las aerolíneas extranjeras de esta situación?
-Normalmente son los que se enchalan, porque los pilotos de acá son redichos, que no le creen nada a nadie. No creen que están separados por radar, están mirando para todos lados, escuchando todo. Alguna vez me han mandado un punto de notificación con la misma altura, a la misma hora, de otro avión que yo venía escuchando. Le digo “Escúcheme Baires, no está mandado dos aviones al mismo punto, a la misma hora y nivel”. “Ah… si…”, te dicen, mientras te das vuelta y lo tenés ahí a cien metros”. Al día siguiente me pasó lo mismo, en el mismo punto. Prefiero despertar algún que otro resquemor hoy, a ver un accidente mañana. Lamentablemente ya me pasó una vez anticipar un accidente. No soy un exaltado, cuando digo que va a haber un accidente, hay que parar la oreja. Tengo demasiado en claro lo que digo y cargo con eso: esto tiene que cambiar, no hay otra solución.
-¿Siempre fue así o está empeorando?
-Está empeorando. Siempre fue malo, porque te puedo hablar de episodios de hace diez o quince años. La Fuerza aérea siempre fue corrupta, pero en el pico de descontrol del ´97 al ´99, 142 personas muertas con los niveles de tráfico aéreo que tenemos es un disparate, nos catapulta a los últimos lugares del planeta, muy por debajo de la mayoría de los países africanos, si hambrunas, sequías o guerras tribales. Como será que en dos años se muere más gente que en los 27 que preceden.
-Cuando hay un accidente en el exterior ¿la Fuerza Aérea festeja porque puede usarlo a su favor?
-Los he escuchado decir que “accidentes hay en todos lados”. Si, los hay, pero no por corrupción como hay acá. Lo de Austral y lo de Lapa: los primeros habilitan mal el avión, falsifican faxes internos, logran una dispensa de entrenamiento a pilotos para ahorrar plata, la segunda no da vacaciones y eso permite volar con menos pilotos, a un piloto lo califican para comandante cuando estaba bochado en el simulador, todo eso es delictivo.
-¿Y a las empresas, que les cabe?
-Hoy por hoy, las empresas son el punto menos flojo del sistema. El otro día me invitaron del norte, y volví en cabina. La operación fue totalmente profesional, impecable.
-¿Crees que si las empresas exigieran seguridad, cambiaría la cosa?
-Cambiaría, pero no lo van a hacer porque ahí manda el negocio. A partir de la desregulación, la aviación pasa a ser una variable más de mercado. Lo que han logrado hacer es quebrar a los operadores tradicionales, como PanAm, Eastern, Swissair, Varig, Alitalia va a quebrar, y traspasar toda esa fuerza laboral de alto costo al low cost recontratada por la mitad o cuarta parte del sueldo. Además de bajar costo, deterioraron la seguridad. Hay una gran competencia por la supervivencia. No jodan: es un servicio esencial, lo que mantiene la rueda de la economía funcionando. Recuerdo que el día después de aquel artículo de The New York Times, un gerente de United me dijo que le cancelaron veinte pasajes de primera clase
-Cuando la gente vea esta película también se va a asustar…
-Si, pero es una angustia señal, no es automática, tiene un fundamento claro. Lamento ser el portador de este mensaje. El primer paso para solucionar un problema es aceptar que lo tenemos, sino seguimos jugando a que estamos en el primer mundo, que pobres lo africanos, pero ellos están volando más seguros que nosotros.
-¿Quién debería hacer el contralor?
-Una agencia de seguridad integrada por profesionales, no como acá que los controladores son el último orejón del tarro, apretados con los sueldos en negro. Les pagan mil pesos a tipos que tienen diez aviones a su cargo, y no pueden progresar nunca, y tenés que ser personal civil o militar de la Fuerza Aérea. Los jefes, toda la faja dirigente son estos alegres payasos que de ser tenientes troperos pasa a sala de radar. Si es inteligente, ceba mate y no se mete. Si tiene un coeficiente intelectual menor a 75, como la gran mayoría, viene con nuevas normativas, y no tiene la menor idea. Lo de héroes de Malvinas es una gran mentira: mandaron a los alferez y tenientes para que los ingleses hagan tiro al pichón. Mientras los comodoros y brigadieres estaban en el edificio Cóndor chupando whisky y llevándose la colecta solidaria mandaban a estos pobres pibes a la guerra
-¿Cuál es la calificación internacional de la Argentina respecto a este tema?
-En 1998 la Federación Internacional de Pilotos le puso estrella negra a todos los aeropuertos argentinos, y es el único caso en la historia. En el 2000, Organización de Aviación Civil Internacional, que depende de la ONU, hizo una auditoria lapidaria, en el 2002, la Federal Aviation Administration, descategorizó al país y lo recategorizó, porque también cuando quieren son truchos, quince días antes de la cumbre de Mar del Plata, porque tenía que venir el Air Force One con Bush adentro. Hubo un avión de la comitiva que se cruzo en libre descenso con un Varig en libre ascenso, y entonces hicieron desaparecer todas las cintas. Cuando vino Clinton, tuvo una casi colisión en Bariloche
-¿Todos en la Fuerza Aérea piensan igual?
-Hay muchos jóvenes oficiales que vinieron a ver WRZ y que en los debates posteriores se identificaban y decían con que estaban de acuerdo o no, de un modo argumentado y democrático. Andá a preguntarle al brigadier Matiak si se atreve a hacerlo. Estos pibes no traían mochila y quería volar en una Fuerza Aérea de la cual sentirse orgullosos. Pero hay que hacer algo, porque si se transforman en capitanes o brigadieres como los de ahora, estamos listos.

Claudio D. Minghetti

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