17 jul 2019

"EL REY LEÓN" AHORA EN VERSIÓN HIPERREALISTA

Desde el nacimiento de Mickey Mouse, el sello Disney, ha dado un sinfín de grandes e inolvidables creaciones animadas, pero sin lugar a dudas hay dos que concentran contenidos argumentales y artísticos fuera de lo común, como "Fantasía" (1940) y "El Rey León" (1994), que ocupan el podio de los emblemas cuya simbología permite infinidad de análisis.
"El Rey León" tiene como eje el círculo (o ciclo) de la vida a partir de la relación de un padre con su hijo, un vínculo que en el caso del genio creativo de Walt Disney siempre fue complejo, pocas veces tan claro y contundente como en el reino animal, con la obsesión de dar a animales de diversas especies características antropomórficas, inclusive hablar como humanos.
En este caso se trata de Mufasa, un monarca león, generoso e inteligente, y su gran reinado en la sabana africana, donde como en todo reino existe un territorio sombrío en el que mora su hermano envidioso, rodeado de seres predadores, horda primitiva que sólo responde a instintos básicos.
Lo que ocurre después es previsible: el pequeño hijo del rey, curioso y algo imprudente como todos los niños, será tentado por el mal y desatará el gran conflicto de la historia, obviamente azuzado por Scar, hermano del rey, que dispuesto a la traición, intentará y logrará a fuerza de mentiras y emboscadas, someter a su familia y a sus súbditos.
La muerte de Mufasa esta escrita desde que conocemos a este repulsivo hermano, siempre custodiado por una guardia-troupe de hienas descuajeringadas, torpes, desaliñadas, de instinto carroñero, capaces de cualquier bajeza con tal de sostener a su perverso líder.
Tras ese primer acto con tremenda fuerza shakespeariana (como toda la historia atravesada por "Hamlet"), Simba emprende su éxodo y en el camino se cruzará con un curioso dúo una suerte de Quijote y Sancho Panza, la suricata Timón y el jabalí Pumba, perfectos para las bromas aún en tiempos difíciles, con los que emprenderá su camino a la madurez.
"Siempre que el mundo te dé la espalda tú tienes que darle la espalda al mundo", le recomienda un Timón siempre desopilante a Simba, poco antes de enseñarle el Hakuna Matata, su célebre himno "no hay problema" o "todo bien", en idioma sajuili.
La dictadura de Scar se impone, pero las piezas del rompecabezas deben ponerse en orden y para lograr eso Simba tiene que aprender a imponerse rugiendo como lo hacía su padre, y asumir su papel de líder en la batalla final, y lo consigue.
"Recuerda", es la palabra que se convierte en clave del relato, porque la memoria siempre es valiosa para no volver a repetir errores y para también poder caminar de cara al futuro.
Jon Favreau usó el original que dirigieron Rob Minkoff y Roger Allers como storyboard, un guión sólido de Irene Mecchi, John Roberts y Linda Woolverton, así como una veintena de colaboradores, y vuelve con las impresionantes composiciones de Hans Zimmer, Tim Rice y Elton John en las letras, aportando un realismo documental estilo Animal Planet.
Frente a este desafío, logra una digna revisión con personalidad propia, qué se diferencia del original, agraciado por el uso de la caricatura con arma para convencer a los mas chicos y al mismo tiempo a sus padres, en mayor medida eclipsada por el extremo fotorealismo, a pesar de que sigue conservando una dosis de humor original que se convirtió en su sello distintivo e inimitable.
Sin lugar a dudas esta nueva versión de "El Rey León" tendrá como consecuencia un repaso de la original, tanto por los grandes que la vieron con sus hijos, y sus hijos con sus nietos, multiplicando por tres la taquilla sea en las salas o en los hogares, y abre la esperanza de que alguna vez aquí llegué también su versión teatral.
Si hay algo concreto que han logrado Disney y sus herederos creativos a lo largo de 90 años es la combinación perfecta entre arte e industria, en viejas épocas con las reposiciones de sus éxitos y actualmente con las nuevas versiones en plataformas múltiples, y este 2019, sin lugar a dudas será el gran año de su historia.