12 jul. 2017

SANTIAGO MITRE Y "LA CORDILLERA": "ME INTERESA LA POLITICA COMO UN TERRITORIO PARA TRATAR LA FICCION"



Santiago Mitre presentó su tercer largometraje, "La cordillera", en la sección Una cierta mirada de Cannes, junto a parte de su elenco encabezado por Ricardo Darín, Dolores Fonzi y Erica Rivas, y explicó las raíces de este relato acerca de un presidente argentino que al mismo tiempo que participa de una cumbre regional atiende a su hija en estado de crisis, y recibió el caluroso recibimiento de una sala repleta de acreditados.
El autor de "El estudiante" y "La patota", con la que ganó el Gran Premio de la Semana de la Crítica de Cannes en 2015, vuelve al festival pero esta vez en una de las dos secciones más importantes, con esta historia que tiene que ver con un presidente argentino acorralado por una cumbre latinoamericana que se celebra en los Andes chilenos, y su propia historia familiar. 
Mitre habló acerca de esta producción en la que también participan Dolores Fpnzi, Erica Rivas, Gerardo Romano, la chilena Paulina García, la española Elena Anaya y el estadounidense Christian Slater que se estrenará el 17 de agosto en Argentina.  
"La cordillera" tiene una trama que arranca de una forma para después pegar una vuelta de timón... 
-Sí, la película muta, si bien empieza con un tono realista cercano al documental, hasta que aparece un elemento fantástico, es decir que navega de un lado y otro de una frontera, que tiene que ver con cuestiones interpretables como mágicas o cuestiones más concretas. 
-Para el presidente protagonista, de ambos lados de la propia cordillera, o frontera, por la que camina, hay abismos... 
-Es una linda frase para definir esa sensación. Está en la cumbre viendo el abismo en el pasado y en el futuro, que se siente cuando se está en soledad. Hace un tiempo tuve una conversación con un ex presidente no argentino, que me dijo una frase así como que nunca se está tan solo como cuando se tiene poder, y había algo de eso que me parecía una idea ordenadora, como intentar estar en la cabeza de ese presidente en particular -T: --Hay un juego entre realidad y ficción... 
-Y de cómo de esa construcción política que hizo con su pasado, tal como presenta la historia, es parte de una ficción que su hija viene a poner en primer plano. Uno puede especular con qué es real y qué fantástico, y era eso lo que buscábamos en el proceso de escritura con Mariano (Llinás) y luego con (Ricardo Darin), que uno empiece a dudar del personaje, de las cosas que dice, de sus intenciones, y ponerlo más en juicio. 
-Hay una idea común, poco definida, acerca de la gente que ocupa lugares de poder, pero las apariencias engañan, dice el refrán... Como que nada en verdad es lo que parece, y no hay que creer lo que se ve, como sentenció Hitchcock varias veces. 
-El personaje está en blanco, como su apellido, y está decidiendo en qué lugar ubicarse, porque lleva pocos meses en el gobierno, es visto por la opinión pública y cierto periodismo como un presidente débil que está aliado a Brasil por conveniencia en su momento y debe definir su estrategia política, cuál es el lugar que va a ocupar en el panorama político durante esa cumbre, es como el relato de iniciación de un mandatario, cómo toma decisiones para considerarse un hombre poderoso. 
-En "El estudiante" está esa idea de cómo transitar el camino para llegar a la meta, alguien que desde afuera ve las cosas de una manera y una vez adentro debe tomar decisiones... 
-"El estudiante" es míticamente un relato de iniciación trabajado con una perspectiva más realista, lo que la vuelve un poco más metonímica es que está ambientada en una facultad, pero en este caso lo que queríamos con Mariano era sacarnos de encima el realismo, por eso la película empieza de un modo más transparente, y por eso la escena inicial de alguien entrando a la Casa Rosada y buena parte de lo que sigue, la construcción de los personajes, la llegada al Salón Blanco, el avión presidencial... eran como para estar en el corazón de este grupo que ejerce el poder. Después aparecen los elementos hitchcockianos, que yo pudorosamente voy a decir que confieso intentamos incluir. 
-Por ahí llega el suspenso... 
-Siempre intenté pensar esta película como "de género", y para cualquier cineasta que quiera hacer algo de género, Hitchcock es al cine de suspenso como Aristóteles a la filosofía. 
-¿Y cómo armaste a los otros personajes? 
-A mí me gustan mucho los diálogos y no le tememos a las escenas muy verborrágicas, pienso que hay que tener muy bien construidos a los personajes para poder tener diálogos elaborados. Sin embargo, hay que sacarlos de la funcionalidad narrativa y darles una entidad específica. Trabajamos tanto los personajes que aparecen como incluso a algunos que no, para definir mejor el entorno. Teníamos en claro el entramado político de aquí y de otros países, y por eso fuimos armando como juegos de rol, imaginar que tal presidente se parece a tal otro, pero en realidad no es el del mismo país. 
-En lo político ¿cuál era la idea era...? 
-Esa política que hay en Latinoamérica, de nacionalistas versus libre mercado, algo que la película pone en escena 
-Para vos, ¿la política es el gran tema? 
-A mí me interesa la política como territorio en el cual trabajar la ficción, me parece porosa, y absorbe muy bien este tipo de fábulas de poder sobre las cuales me divierte escribir. Es un territorio que aparece cada vez que me pongo a pensar algo para escribir. 
-Pero es una política en la intimidad... 
-En este caso yo quería trabajar puntualmente sobre la intimidad de un presidente versus su construcción pública. Había algo de eso que me impresionaba. Cuando te ponés a pensar en la figura pública de un presidente, su construcción política involucra a su familia, el pasado, todo, nada está libre de la política y tiene que manipular incluso su historia familiar como para que encaje dentro de su historia política, y eso es lo que queríamos trabajar y poner en jaque. 
-Realidad y fantasía... 
-SM: A mí me gusta el cine que hace eso de combinar realidad con fantasía, que tiene un diálogo lateral con la realidad, que desafía al espectador a usar su inteligencia y a poder relacionar lo que ve en pantalla con cosas que recuerda o lo ayudan a asociar de un modo inteligente. En eso yo creo que el espectador agradece cuando se lo interpela de esa forma. 
-Y en esa ficción algo de misterio... 
El misterio siempre es más potente y que el final pueda dialogar con las posiciones políticas del espectador. Me parecía mucho más potente que explicarlo todo 
-¿Y qué lo que más te gusto del trabajo de Ricardo? 
Que es suficientemente enigmático, y puso el cuerpo. Es notable cómo desde el principio va oscureciendo el personaje, llamado paradójicamente Blanco, que parece tan diáfano y termina siendo tan oscuro. 
-Hay también mucho trabajo de cámara... 
El lenguaje de cámara acá me permitió endurecer la ficción, es opuesto a la estética de "El estudiante". Descubrí cuánto disfruto de esto, pero desde que terminé la película pienso que, tal vez en el futuro, me gustaría hacer una película de terror. 
-¿Cómo definirías "La cordillera"? 
-Quizás sea un paso adelante de "El estudiante". Nuestro cuco era caer en "House of Cards". Queríamos hacer algo más sofisticado y que hablase de política, como te dije, en términos más metonímicos, más laterales. Hacer una caracterización de la política a través de la trampa, a partir de creer en los ideales, creo que ya lo había trabajado en mi primer largometraje. Ahora quería ser más libre y hacer un thriller me permitió lograrlo.

11 jul. 2017

"ALPTRAUM": ANA PITERBARG Y LA LEYENDA EUROPEA DE DE UN MINOTAURO QUE INVADE LOS SUEÑOS


Hace cinco años, una mujer de cine hasta entonces asistente de dirección debutó con el thriller "Todos tenemos un plan", con Viggo Mortensen, cuando ya había iniciado el rodaje de "Alptraum", una ficción experimental en blanco y negro que, finalmente, se conocerá esta semana.
La trama de esta propuesta protagonizada por Germán Rodríguez, entonces parte del grupo alternativo La Fronda, y rodada principalmente en los barrios de San Telmo y Congreso, tiene como eje a un actor que sufre pesadillas, las que poco a poco invaden su realidad hasta alucinarlo.
Andreas es actor de un grupo teatral, posesivo y bastante paranoico, que recién separado de su novia, se muda a un departamento bastante sombrío que le presta su tío.
Allí conocerá a Hannah, una traductora de alemán, que comienza a obsesionarlo, igual que sus pesadillas donde es poseído por Krampus, una bestia demoníaca.
En busca de interpretar sus sueños, se internará cada vez más en aquel mundo tan brumoso como fantástico, que lo acorrala hasta alucinarlo por completo.
En esas pesadillas (el significado del título en alemán es "pesadilla") que se reiteran, este joven personaje se aparece él mismo como un lóbrego minotauro.
Piterbarg, que con Fernando Spiner se encargó de adaptar para la TV "Los siete locos" y "Los lanzallamas" de Roberto Arlt, que ahora piensan convertir en un largometraje para cines, habló con Télam de esta producción resuelta con absoluta independencia.
¿Este es un viejo proyecto, no?
Ana Piterbarg: De hecho empecé a filmarlo antes de "Todos tenemos un plan", mientras esperaba que se concrete la financiación de la película de manera totalmente independiente y autogestiva, la escribí y la empecé a rodar. Quedó en el cajón porque apareció Viggo Mortensen y con él la que fue mi primera película, que toma un camino particular
¿Y cómo vuelve?
La retomé y tuvo un largo proceso de terminación porque en todo sentido fue a pulmón.
Además no es para nada convencional...
Es un poco corrida de cierto circuito, incluso después del que ya me asociaban por "Todos tenemos un plan", con una idea más industrial. También fue tratar de descubrir a lo largo de las distintas etapas, versiones de montaje por las que pasé, y de las experiencias de ida y venida con otros técnicos y otros artistas, músicos, sonidistas, un proceso en el que también se fue sumando gente por amor al arte, que íbamos haciendo en la medida que podíamos, algo que fue también demorando el producto final. Fue bueno, como proponerme un camino distinto y en cierto sentido muy libre.
Tras el pase en un working progress de Mar del Plata, un cronista estadounidense habló del proyecto como inspirado en Roman Polanski, quizá por la idea del personaje acorralado. Un poco de eso tiene y también algo del "Eraserhead", de Lynch...
La película nace con la idea de un monstruo pesadillesco persiguiendo al protagonista, una especie de minotauro escapado de algún lado, con esa ambigüedad que tiene el sueño, que se siente tan real y al mismo tiempo pertenece a otro plano. No sabe si lo que soñó fue muy vívido o un hecho real. Hay también una ambigüedad con el tiempo, con lo que pasa en esos dos planos. Tanto Polanski como Lynch son directores que me hicieron interesar en el cine cuando empecé. Busco por esos caminos, no es casual que antes de quedarme con el cine había empezado a estudiar medicina.
¿La historia camina por una cuerda floja?
No sabés si lo que ves es real o no, como el personaje voyeur que empieza a obsesionarse. Es un cine que a mí particularmente me entretiene. Me encanta que haya vuelto "Twin Peaks", que particularmente disfruto mucho. Da bastante miedo animarse con temas como estos. Cronenberg fue clave como referencia para mi otra película. Es un tipo de cine que me encanta, y no porque el realismo sea fácil: siempre hacer una película es difícil, sea el género que sea, el tono que sea, pero hacer cine como el de estos referentes es un desafío extra.
El blanco y negro es otro desafío...
AP: Uno sabe que si hace una película en blanco y negro a priori la recorta a un determinado público. Hay casos excepcionales. Para mí remite a eso del thriller psicológico de los 60 o 70, algo que personalmente creo que construye, como algo que lo corre del realismo en colores.
Hay una narrativa que tiene ver con el pensamiento del protagonista...
La idea era construir el pensamiento de este personaje discontinuo, con sus relaciones personales, amorosas, que es evidente tiene problemas y por el otro lado había un mundo que me resultaba atractivo y me resulta muy simpático, que es el del folclore del actor independiente, muy entretenidas, que fueron apareciendo, lugares comunes vistos desde adentro.
Una especie de juego grupal...
Para poder crear ciertas cosas uno tiene que poder bajar los niveles de prejuicio y permitirse entrar en el juego, que si se mira desde afuera puede ser patético o gracioso. Hay algo de asociación libre, cómo se construye esa lógica del discurso cuando no es lógica, sino tiene que ver con la asociación libre, como si fuera una especie de cadáver exquisito, apelando a lo surrealista, sumo esto y esto... y qué pasa.. Como que una cosa nos va llevando a la otra.
Convengamos que estás asumiendo un gran riesgo.
Para mí la película corre un montón de riesgos. En un momento yo decidí tirarme a la pileta y decir "Bueno, listo", lugares que no son muy seguros incluso para mí misma. Por eso me resulta tan gratificante poder estrenarla y poder compartir esto. Quiero que el espectador pueda entrar en esa "lógica" particular del sueño, la sensación del tiempo, ¿lo soñé, no lo soñé?, ¿se me está repitiendo esto?. En ese "¿me parece o es así?", está la paranoia como un estado delirante de cuando uno está despierto. Todos lo tenemos muy instalado: creo que hay algo de la exposición que alimenta esa paranoia y que si vos la dejás corretear libremente no sabés adónde te va a llevar.
¿Es difícil hacer cine? ¿Es difícil hacerlo aquí?
AP: Pienso que hacer cine es una de las mejores profesiones que pueda elegir alguien en la vida; aunque también es cierto que no es tarea sencilla de sostener, más aún en los tiempos que corren.