24 may 2014

LOS PREMIOS DEL 67º FESTIVAL DE CANNES, MAYO 2014


En una gran ceremonia realizada en la Sala Lumiere del Palacio de los Festivales de Cannes, el sábado 24 de mayo, se conocieron los premiados correspondiente a la 67º edición del Festival de Cannes que terminó con la proyección de la versión restaurada digital en 4K del western spaghetti "Por un puñado de dólares", presentada por el gran cineasta estadounidense Quentin Tarantino.
Mejor Largometraje: "Winter Sleep", de Nuri Bilge Caylan.
Premio a Mejor Director: Bennett Miller por "Foxcatcher".
Premio del Jurado Ex-Aquo: "Mommy", de Xavier Dolan y "Adieu au langage", de Jean-Luc Godard.
Premio a Guión: Andrey Zvagintsev y Oleg Negin por "Leviathan".
Premio de Interpreteción Femenina: Julianne Moore, por "Map to the Stars", de David Cronenberg.
Premio de Interpretación Masculina: Timothy Spall, por "Mr. Turner", de Mike Leigh.
Palma de Oro Cortometraje: "Leidi", de Simon Mesa Soto.
Mención Especial ex-Aequo: "Aïssa", de Clement Trehin-Lalanne y "Javi Elsker", de Hallvar Witzo.
Cámara de Oro: "Party Girl", de Marie Amachoukeli, Claire Burger y Samuel Theis, presentado en la sección Una cierta mirada.
Gran Premio Cinefondation: "Skunk", de Annie Silverstein
Segundo Premio Cinefondation: "Oh Lucy!", de Atsuko Hirayanagi
Tercer Premio Cinefondation Ex-Aequo: "Lievito Madre", de Fulvio Risuleo y "The Bigger Picture", de Daisy Jacobs.
Premio Vulcain del Artista Técnico: Dick Pope, director de fotografía, por la puesta en luz de las obras pictóricas de William Turner en "Mr. Turner", de Mike Leigh.



Premios de Una cierta mirada
Pelicula: "Feher Isten", de Kornél Mundriczó.
Actor: David Gulpilil por "Charlie's Country", de Rolf de Heer.
Mejor Elenco: "Party Girl", de Marie Amachoukeli, Claire Burger y Samuel Theis.
Premio del Jurado: "Turist", de Robert Ostlund.
Premio Especial del Jurado: "The Salt of the Heart", de Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado. 

Ayer tambien se entregaron los premios no oficiales de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci) y el Ecuménico, de la Asociación Católica para la Comunciación (Signis).

Premio Fipresci Oficial: "Winter Sleep", de Nuri Bilge Ceylan.
Premio Fipresci Una cierta mirada: "Jauja", de Lisandro Alonso.
Premio Fipresci Quincena de Realizadores: "Les combattants", de Thomas Calley.
Premio Signis Oficial: "Timbucktu", de Abderrahmane Sissako.
Mención Especial Signis: "The Salt of the Heart", de Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado
Mención Especial Signis: "Hermosa juventud", de Jaime Rosales.

Premios de la Semana de la Crítica
Gran Premio Nespresso
"The Tribe", de Myroslav Slaboshpytskiy
Premio Revelación France 4
"The Tribe", de Myroslav Slaboshpytskiy
Premio SACD
"Hope", de Boris Lojkine
Premio Descubrimiento Sony CineAlta al cortometraje
"A ciambra", de Jonas Carpignano
Premio Canal+ al cortometraje
"Crocodile", de Gaëlle Denis

16 may 2014

DIEGO LERMAN LLEGA A LA QUINCENA DE CANNES CON "REFUGIADO", CON JULIETA DIAZ

A cuatro años de "La mirada invisible", el talentoso cineasta argentino Diego Lerman participa en Cannes en La Quincena de los Realizadores con "Refugiado", la historia de un niño y su madre, con Julieta Díaz, que como él y Nicolas Avruj, el director de fotografía, el polaco Wojtec Staron, y los coproductores de Colombia, Francia, Alemania y Polonia están aquí. -A pesar de los reconocimientos y premios, pasaron cuatro años de tu anterior película, porqué? -Es el tiempo que lleva en general armar una película de mediano presupuesto con co.producciones internacionales en Argentina. Ahora para la próxima espero poder hacerlo más rápido, pero nunca es fácil. Siempre con cada nuevo proyecto es arrancar de cero. Sin embargo mientras esperaba solucionar el presupuesto trabajaba en diferentes proyectos, tal vez los más destacables sean una obra de teatro "Qué me has hecho, vida mía", que coescribí y dirijo, con la que estamos por arrancar la tercera temporada, y "La casa", una serie de trece unitarios de ficción que se va a estrenar este año. Fue un gran laboratorio. También con Niicolás Avruj, desde nuestra productora, Campo Cine, produjimos algunas películas de otros directores. -¿Es un proyecto que tenías en carpeta hace mucho tiempo? -Estaba por estrenar "La Mirada Invisible" en 2010, y un mañana llegando a la productora veo que cerca de la puerta había periodistas, policías y rastros de sangre. Cuándo pregunto que pasó me informan que un hombre disfrazado de viejo había disparado contra su ex mujer. La mujer estaba con los hijos de ambos, los estaba por dejar en un colegio que queda justo enfrente. El caso me conmovió muchísimo y seguí durante un tiempo la evolución de la mujer que milagrosamente se salvó. -¿Y cómo siguió el caso? -El Hombre fue preso y luego de un par de años fue condenado a 21 años de cárcel. Fue un caso resonante, entre los muchos de violencia de género que hay en nuestro país. Quedé conmovido por lo sucedido y comencé, casi sin buscarlo, una extensa investigación. La Mujer acribillada la noche previa a ser atacada había sido amenazada por el Hombre y cuándo pidió ayuda le habían dicho que debía protegerse en un "refugio", pero ella no quiso ir. Al otro día, pasó lo que pasó. Yo no sabía de la existencia de estos lugares y con el tiempo conocí varios, inclusive tuve la oportunidad de dialogar con varias mujeres que se esconden allí. -¿En ese momento nació la idea? -Es por todo esto que siento yo no busqué hacer esta película sino que la película me buscó a mi. Justo ese año nació mi hija Renata, lo cual me hizo tener la convicción de que quería abordar ese tema, no sé por qué pero ser padre de una nena fue clave para contar esta historia. Fue un intenso trabajo de guión e investigación que duró tres años. Mi otro hijo, Milo, tiene hoy casi la edad del protagonista y si hay algo que me conmueve enormemente a partir de haber sido padre, es la mirada de pureza de los niños, ese lugar no contaminado por el mundo adulto desde dónde miran la realidad y desde dónde la construyen me resulta absolutamente atractivo. Estaba yo queriendo trabajar en esa mirada, en ese territorio. -¿Cómo reaccionaste ante la noticia de que veías a Cannes? -Estoy muy contento, la Quincena es un lugar muy confortable. La verdad es que dudé mucho antes de mandarla porque terminé de rodar hacer poco y no quería presentar algo en estado de trabajo. Pero finalmente me insistieron bastante a que lo haga y me convencieron diciéndome que varios presentan en ese estado, así que la mandamos a ultimísimo momento y al otro día nomás recibí un correo diciéndome que la querían. Ese entusiasmo, me entusiasmó. Luego se cerraron varios acuerdos que hicieron que la película se cerrara y recibimos un fondo de post producción en Francia. -Terminó siendo una coproducción de varios paises... -Si, con Polonia, Colombia, Francia y Alemania. Dentro de ese esquema estaba pautado que la postproducción de imagen se hiciera toda en Polonia, por lo que Wojtek Staron, director de fotografía estuvo a cargo del proceso, y con Kaspar Kallas, un gran artesano del cine, viene de trabajar con Werner Herzog, porque la imagen que buscábamos era atípica. -Igual que "La mirada invisible" volvés auna historia con pocos personajes? -Al menos por ahora no me interesan, las películas con enormes despliegues. Me gusta estar cerca de los personajes, de las sensaciones y de las emociones que atraviesan. -Si tuvieses que resumi la idea alrededor de la que gira la historia, cómo lo harías? -Básicamente cuenta el viaje de una madre y un hijo forzado a raíz de una situación de violencia mientras buscan un refugio en dónde esconderse. Para mi esuna road movie urbana y doméstica. No es estrictamente de género pero tiene momentos de thriller. -¿Te interesan las mujeres como ejes de historias? -Calculo que sí aunque no es algo consciente. En este caso gira más bien en torno a un niño y una madre, una historia atravesada por la violencia. La violencia explícita está en fuera de campo. Más que la violencia en sí misma lo que se muestra la película es lo que la violencia genera. Es decir los rastros de la violencia, todo eso desde el lugar de un niño que está en formación, en una edad en que son una especie esponjas en camino a ser personas autónomas. -Qué tuviste en cuenta para elegir este tema? -Lo que te contaba sobre cómo surgió el proyecto. Fue un guión que me costó mucho sobre todo la decisión de cómo abordar una temática tan dolorosa y actual. La violencia de género es algo estructural enquistado en nuestra sociedad y que atraviesa todas las clases sociales. El hecho de que la violencia entre miembros de una misma familia no tenga un castigo claro y contundente a través de una sanción moral, cultural y judicial hace que de plantearse una transformación a fondo en este ámbito tal vez se produzca una total puesta en crisis del status quo social actual.mPor momentos tengo la sensación que estamos frente a un verdadero genocidio cotidiano en el que aparecen casos y más casos. -En el filme aparecen víctimas verdaderas... -La Mayoría de las mujeres que aparecen en la película en el refugio, ó inclusive algunas que tienen roles menores, son en su mayoría Mujeres que atravesaron casos de Violencia de Género. -Tenés en cuenta que este año hay una multitud de filmes argentinos en Cannes? -Me pone muy contento la representación que tiene Argentina este año ya que los que vamos somos todos directores que hemos compartido diferentes recorridos pero que prácticamente arrancamos juntos. También ha habido una importante presencia en otros festivales como Berlín, Rotterdam ó inclusive en Sundance y todavía quedan algunas películas muy esperadas para este año de algunos directores que me resultan muy interesantes. -Directores todos de una misma generación... -Creo que está bueno que se reconozca, no solo afuera, sino también en Argentina que hemos seguido haciendo películas frente a muchísimas dificultades con mucho compromiso, dedicación y amor por el cine. Lo bueno también es que ya hay varios directores que arrancamos juntos que hemos filmado tres, cuatro,cinco películas y cada uno fue encontrando y transitando un camino propio y una poética personal. Eso es algo que me parece fundamental, la diversidad de propuestas que hoy encontrás en el cine argentino. -Participar en Cannes te da la posibilidad de poder colocar el filme en el mercao... -Cada vez es más difícil comercializar las películas a nivel internacional. Cannes es un lugar único para mostrarla e intentar tener la atención de distribuidores internacionales, de la crítica, y de los programadores de otros festivales. He visto películas geniales en Cannes y otras enormes bodrios, no creo que el hecho de que haya sido seleccionada quiera decir demasiado más que al comité de la Quincena les ha gustado mucho. -¿Cómo fue la selección del protagonista? -Hicimos un extenso casting con María Laura Berch para encontrar al nene. Cuándo apareció, Seba me cautivó inmediatamente por su frescura, su naturalidad y su impevisibilidad. Esto a la vez de ser una cualidad para hacer una película era un riesgo. Sinceramente el primer día de rodaje mi miedo mayor era que Sebastián no regrese al otro día. Pero no solo volvió sino que siguió viniendo y de a poco se fue transformando en un actor profesional. Para Julieta esta película tenía un desafío extra, ya que no solamente debía atender su trabajo que era de por si muy exigido sino que por momentos debía ayudarme a conducir a Sebastián hacia los lugares que requerían las escenas. -¿Y con Julieta? Julieta también se involucró mucho con la temática y con la investigación, juntos recorrimos refugios, conocimos mujeres que atravesaron por la misma situación que Laura, el personaje que interpreta Julieta. Creo que fue muy valiente de parte de ella el aceptar hacer un personaje tan comprometido no solo por la demanda emocional que requería sino también por ser una tema muy sensible en nuestro país. Estoy muy contento con su trabajo, su entrega y compromiso han sido determinantes en el resultado de la película. -Una vez terminado Cannes, qué recorrido pensás para tu filme, estreno y esas cosas..? -¿Qué pensas del cine nacional hoy? -Creo que hay políticas como las de subsidio y créditos que son un éxito. Me parece siempre importante aclarar que los subsidios al cine salen de lo que el cine genera, es decir fundamentalmente de un porcentaje del valor de la entrada que cada espectador paga. También me parece muy valorable algunos programas federales de formación cómo el Concurso Raymundo Glayzer, del cual participo como tutor de Dirección. Y creo también que hay mucho por hacer, sobre todo en materia de exhibición. Necesitamos que se cumpla la cuota de pantalla y yo personalmente creo que el Estado a través del INCAA debería incidir con más energía y decisión en la exhibición del cine Argentino. -¿Qué pensas que se puede hacer? -En una época se instauró en Corea un sistema en el que por cada película extranjera se debía estrenar una película coreana. Esto obligaba a las multipantallas a dar espacios al nacional. Esa política sostenida en el tiempo hizo que se fortaleciera la producción de cine de ese país como también el aprendizaje del público a valorar su propio cine. Hoy en día el cine coreano tiene desde grandes producciones para todo público como así también películas de autor que participan en festivales más. También me parece fundamental que los canales de televisión participen todos en las producciones nacionales.

DAMIAN SZIFRON DESAFIA CANNES CON SUS "RELATOS SALVAJES"

Esta es una versión ampliada de la nota publicada por Télam durante el festival. El filme tuvo dos primeras proyecciones hoy para prensa y acreditados. Fue aplaudido, y en cada momento culminante de humor casi sin excepción negro, la gente lo disfruto con risas. Ya analizaré el filme pero, es importante aclarar, que no hay que contar ni el argumento ni sus detalles porque se puede perder el efecto sorpresa. 
Damián Szifron, el director exitoso a dos puntas, en TV con ciclos puro talento y rating, en cine con propuestas audaces y a la vez comerciales, propone ahora "Relatos salvajes", un poco de todo eso que lo consagró y más, en la competencia oficial de Cannes. 
Se trata de seis relatos con el costado salvaje físico o psíquico como eje, la mayoría y según lo que el mismo Szifrón asegura en diálogo con Télam, terribles, y con la reunión de un elenco con nombres como los de Ricardo Darín y Leonardo Sbaraglia, Dario Grandinetti, Erica Rivas, Oscar Martínez, Rita Cortese, Osmar Núñez, Nacy Duplaa, Germán De Silva, Julieta Zylberberg, María Marull y Gustavo Santaolalla en la música. 
Szifron, autor en cine de dos filmes que sorprendieron, el primero "El fondo del mar", el segundo muy diferente, "Tiempo de valientes", confiesa ser un apasionado por la lectura y la escritura, y esas cualidades rindieron sus frutos tanto con formatos de TV comprados por media docena de países, como las películas, en especial "Tiempo de valientes", que logró medio millón de espectadores. 
El director que llega a Cannes para presentar su film, quien puede predecirlo, quizás tenga la fortuna de encontrarse el último día en el escenario del Palais, con su admirado Quentin Tarantino. 
-Hace mucho que no veíamos algo tuyo en alguna pantalla, unos ocho años... 
-La última película que hice fue "Tiempo de valientes", en 2005, y "Hermanos y detectives" en 2006. Desde entonces abrí una productora que se llama Big Bang, que esta dedicada a desarrollo de guiones, y me dediqué a escribir para cine y para televisión. Lo primero que hice es un guión de ciencia ficción que se llama "El extranjero", que en realidad no se si son tres películas, o seis, una serie para cine, supongo. En realidad voy a ver que destino le doy a ese material que me tuvo ocupado mucho tiempo. -Un género totalmente diferente... 
-Y no es el único. Al mismo tiempo escribí un western hablado en inglés y una comedia romántica, una historia romántica con algo de humor, que espero convertir en otra cosa, no exactamente con esa definición estandar de "comedia romántica", que se llama "La pareja perfecta". "Relatos salvajes" estaba pensado para televisión, en principio 14 relatos y 20 ideas más sin desarrollar. 
-Pero evidentemente algunos de esos cuentos cambiaron su destino... 
-No imaginaba que algunos iban a ser parte de lo primero que iba a hacer. Se abrieron paso por sí mismos. Tenía tantos argumentos en desarrollo, que las nuevas ideas que me iban apareciendo, estaban reducidas al máximo, a su conflicto profundo, lo mas contenidas posible. 
-Algo así como una tormenta de ideas... 
-Si, pero al estilo bonsai, pura fibra. Relatos breves que leí todos juntos, y descubrí que tienen un trayecto, el que me daba muchas ganas de recorrer. La idea era hacer primero "La pareja perfecta", pero no, decidí hacer esta primero. La otra vendrá inmediatamente. Igualmente encontré algo positivo en este nuevo ordenamiento en mi vida. 
-Claro, seguiste trabajando en cine y TV pero en los guiones, si llegar a las grabaciones... 
-No paré un segundo, fueron años de muchísimo trabajo, donde me pude dar el gusto de escribir toda una nueva etapa de trabajo. En mis primeros seis años, dos películas y dos series, después estos ocho con proyectos todos desarrollados para hacer uno detrás del otro. Y el resultado es que a la hora de filmar este, me pude concentrar mucho más en la dirección, porque ya no tenía problemas que resolver de guión. 
-¿En qué cambia esta forma de alternar roles? 
 -En TV siempre estaba acostumbrado a escribir el capítulo 8 mientras filmaba el 4, y la serie estaba por el 6. Siempre estaba con la mente muy ida, entre una cosa y la otra. Además, vivir eso era muy agotador. 
-Una doble vida: ¿un tiempo escritor, otro director? 
 -A mi me encanta la vida del escritor. Me voy a Colonia cinco días y vuelvo, voy a ver una película, voy a un bar, escribo una novela y eso. El estar dedicado solo a escribir es muy placentero y antes siempre parecía no tener el tiempo para escribir así. Ahora pude pensar exclusivamente en las imágenes, en cómo se pone en escena aquello que escribí tan relajadamente. 
-Es decir que con "Relatos..." comenzás una etapa de dirigir y dirigir... 
 -Si, todos los proyectos que te conté saldrán uno detrás del otro, seguro después vendrá otro paréntesis. 

-¿Te apasiona algún cuentista en particular, de los argentinos o extranjeros? En la Argentina hay culto por los cuentos, los de Borges, Bioy Casares, Cortázar... 
 -Es un formato de literatura que me gusta y funciona, pero no podría decir que los míos sean cuentos sean borgianos, o que tengan alguna influencia de esos autores. Pero si que los cuentos me fascinan, esa idea de empezarlos y terminarlos en una noche. 
-¿Pero cuales fueron los que te pegaron fuerte? -En mi casa mi viejo estaba suscrito una antología del Círculo de lectores, que dirigía un español, Agusti Barton, que estaban en series, Relatos maestros del crimen, del misterio, del terror, y del suspenso, que fue cuando tenía 7 años y nos íbamos de vacaciones, después algunos de Sallinger o de Capote, hasta hubo películas como "Cuentos asombrosos", que produjo Spielberg inspirado en "La dimensión desconocida que me dio mucha felicidad. Recuerdo estar parado frente al afiche y pensar en varias historias tipo "Gremlins". Me parecen propuestas muy atractivas y poderosas. 
-Que tu película haya sido seleccionada en Cannes impone un doble desafío, competir con pesos pesados y hacerlo con un producto que es tan difícil pensar en un festival como las comedias, en este caso un relato en capítulos. 
 -Pero estos relatos comparten una energía y un tipo de conflicto, aunque son muy disímiles entre sí, en distintas zonas de la conciencia y de la socioeconomía, hay una conexión y vos la vivís como una montaña rusa emocional, un personaje te deja en un estado y te agarra una nueva historia que recupera la energía que se perdió en la historia anterior, pero no son conexiones físicas.

-¿Es decir son historias que empiezan y terminan... 
-No se trata de un relato episódico en donde cada historia está relacionada con la siguiente por el contacto de algún personaje o algo de la trama, como ocurría en esa obra maestra que es "Tiempos violentos", de Quentin Tarantino, sino independientes. Pero tengo mucha confianza, porque fui muy exigente a la hora de escribir cada uno, desde el más pequeño, que va como prólogo antes de los títulos, hasta el más extenso, le puse mucho esfuerzo al guión, lo que permitió un rodaje muy fluido. 
-Pero ¿fue como hacer seis películas? 
 -Si, pero aún rodando cada uno en lugares bien diferentes, tardamos ocho semanas. Cuando los ves todos juntos te sentís parte de un mismo espectáculo. Es una invitación a disfrutar de la ficción, porque la vida y los sueños están hechos de ficción. 
-¿Salvajes en el sentido "físico" o "psíquico"? 

 -De los dos tipos, hay una muy física, violenta, y en el resto predomina lo psicológico. Hay mucho movimiento, vértigo, tensión, hay mucho humor. En mis ratos libres, mientras no me dedicaba a otros proyectos jugaba absolutamente con este material, cerraba los ojos y me imaginaba lo que le pasaba a los personajes, sin mucho conocimiento adónde me iban a llevar y sus situaciones. El inconsciente me dibujaba el escenario. -¿Seleccionar los mejores temas y los que más hacían un todo fue como lo que hacen los grupos de rock con un album? 
 -Algo así, como buscar el máximo placer, el dramático, con situaciones displacenteras que al verlas provocan mucho goce. 
-¿"Relatos salvajes" es la revancha de hacer seis películas en una, casi una por año de paréntesis? 
 -Si, algo así, pero como te decía, a mi manera seguí haciendo cine y TV, pero ahora comienza otro capítulo.

10 abr 2014

UNA EDICION CON DVDS DEL INCAA RESCATA LA VIDA Y LA OBRA DE JORGE “EL TIGRE” CEDRON

Uno de los cuatro directores de cine que fueron muertos por la dictadura cívico-militar, fue Jorge “El Tigre” Cedrón, cuyo deceso en París en 1980, en medio de una situación muy confusa todavía no fue resuelto del todo, que Fernando Martín Peña rescata, a través de un libro sobre su obra y la colección completa de sus filmes restaurados, que acaba de editar el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa). Por un lado el libro documental “El cine quema: Jorge Cedrón”, de Peña, por el otro la filmografía completa “Hasta la memoria siempre”, según su autor destinada a “contribuir a disipar parte de ese silencio el que pesa sobre la vida y obra de Cedrón”, una obra importante “en la cual la necesidad de expresión personal se impone sobre los rigores de la militancia, de las condiciones económicas, de las inhibiciones políticas”. La obra, que no tiene antecedentes en la combinación de cinefilia y literatura dedicada a una filmografía tan memorable como perseguida, es una original interpretación de una vida marcada a fuego por la militancia política y también por lo ocurrido a su alrededor, que lo conducirá a un remate tan trágico como confuso e inquietante, ocurrido en coincidencia con otro hecho, en una comisaría de París en 1980, y nunca aclarado. Cedrón fue autor de un puñado de títulos, contestatarios y controversiales, que fueron exhibidos y prohibidos, o directamente guardados bajo llaves y candados hasta que finalmente el tiempo pudo volver a poner en el lugar del recuerdo que merecía, después de varios años de búsquedas e investigaciones y la meta del autor de este trabajo, la de rescatar su obra en copias finalmente dignas a partir de las rescatadas por el mundo. La edición, correspondiente a 2013, forma parte de un año de prosperidad editorial para libros referidos al cine nacional, lo que habla de una oferta empeñada en profundizar en la historia del arte y sus exponente, un interés reflejado tanto en los emprendimientos privados como en los públicos con inclusión de material audiovisual, como ocurre algunas veces y en esta edición del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. En ese mismo periodo se conocieron obras como “Historia del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, de Julio Neveieff, Miguel Monforte y Alejandra Ponce de León, “Rosas y su época en el cine argentino”, de Agustín Neifert; “Más allá del olvido”, de Guillermo Russo y Andrés Insaurralde, “Lita Stantic: ”, también de Peña con Maximo Eseverri y del Incaa, “Cine argentino para coleccionar”, hecho para el Bicentenario. La propuesta de caja acerca de la obra de Cedrón aporta, como el libro acerca de Stantic, el valioso contenido audiovisual y como esa incluye “Un muro de silencio” restaurada, esta aporta los cortos “La vereda de enfrente” y “El otro oficio”, y los largos “El habilitado” (1970), el documental “Por los senderos del Libertador” (1971), la ya clásica “Operación Masacre” (1972) y los también documentales “Resistir” (1978) y “Gotán” (1979). El recorrido de Peña, que contó con la valiosa colaboración de Lucía Cedrón, hija del homenajeado y como este cineasta, quien ideó esta edición fuera de lo común, es apasionante porque lo hace desde los mismos testimonios de quienes estuvieron cerca de Cedrón a la hora de producir obras en clandestinidad, como ocurrió con “Operación Masacre”, todavía en Argentina, o en el exterior el documental “Resistir” para Montoneros. El proyecto nació en 2011 con el hallazgo y la repatriación de copias de las películas de Cedrón diseminadas por el mundo, en particular entre Francia y Cuba, y culminó entre 2010 y 2013, tareas en las que colaboraron Liliana Mazure a su paso por el Incaa, y Evangelina Loguercio, así como en especial el equipo técnico de los laboratorios Cinecolor, que participaron en el emprendimiento con su experiencia. La identidad del trabajo está dada por la estructura del relato, que abunda en dibujos y fotos tomadas del arcón de los recuerdos muchos de ellos familiares, un tejido de confesiones de los múltiples entrevistados que van armando el difícil rompecabezas de un personaje que ofrece más enigmas que certezas, o que en todo caso para quienes solo conocieron algunas de sus obras, impuso hasta ahora muchos interrogantes. Los testimonios que arman el cuadro total de “Operación Masacre” son memorables: cada frase puesta en boca de quienes vivieron desde su presencia cercana a Cedrón en aquella experiencia es en si otra película tan apasionante como la que recrea desde el relato de Rodolfo Walsh, los fusilamientos de militantes contragolpistas en los basurales de José León Suárez durante la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu. Están las voces de Rodolfo Walsh, El Tata Cedrón, Hugo Alvarez, Marta Montero –esposa de Cedrón-, de su padre Saturnino Montero Ruíz, el montajista Miguel Pérez, y también aparece la génesis de “Resistir”, la historia de la resistencia política argentina, con textos de Juan Gelman, contada por el líder de Montoneros Mario Firmenich, elogiada por Julio Cortázar, que habla de “la objetividad de los dichos y la fuerza de las imágenes”. También hay un espacio dedicado al proyecto de llevar al cine “Mascaró, el cazador americano”, según el relato de Haroldo Conti, que pensó rodar al cine con el cubano Rapi Diego, de “El asilo”, del que habla Jean-Claude Carriere y otros pormenores de ese tiempo en el exilio que derivó en una historia, caso, una película de intrigas políticas que, a su manera sirvió de base al filme “Cordero de Dios”, de Lucía Cedrón. Esta trama es la que tiene que ver con el secuestro del ex entre intendente de Buenos Aires entre 1971 y 1973 Montero Ruiz, padre de Marta, secuestrado en París, al mismo tiempo que ocurrió la muerte de Jorge Cedrón, según la policía un suicidio, pero por lo que puede surgir de estos hechos, tanto un hecho uno como el otro, producto de un de un plan urdido desde la Argentina, por los jefes militares de entonces.

20 feb 2014

20-2-2014, EL ADIOS A JORGE POLACO

"La gente es mala", dice Polaco con dificultad, mucha dificultad, una y otra vez. Es de lo poco que se le entiende porque el cuerpo, hace ya cinco años, le viene jugando una mala pasada y lo pone, cada vez más, entre la espada y la pared, en especial desde principio de este año, cuando un accidente de poca monta para cualquiera empeoró su cuadro. Polaco tenía 66 años pero la enfermedad conocida como Mal de Parkinson en una versión muy aguda, que lo tuvo a maltraer. Tenía, porque ayer, del corazón, en un instituto geriátrico en el que estaba internado hace algunos meses, murió. "Desde que vi la obra quise hacerla, me pareció muy interesante la historia de estos dos hombres que ya viejos se encuentran, después de 60 años de haberse enamorado cuando eran adolescentes. Es la historia más simple de las que conté hasta ahora en el cine", me dijo en septiembre con gran esfuerzo. Su departamento, blanco como todos los que siempre tuvo, ya sea en San Telmo, Microcentro o Barrio Norte, no se diferenciaba de los otros, pocos objetos o muebles, en él se recorta una gran máquina para hacer gimnasia que quizás lo ayudaba a recuperar su falta de tensión muscular. "Ayer estuvo por aquí Lucrecia Martel", comenta acerca de la cineasta que lo visitó en los días previos al estreno de "Príncipe azul”, la nueva apuesta de una obra que inició con el recordado mediometraje "Margotita", acerca de una mujer que resultaba revulsiva para unos, magistral para otros. Hay algo que el cine de Polaco es difícil de definir dentro de un género clásico: para algunos es vanguardia, para otros experimental, para los que encajan todo en un grupo, drama pero para los que se sienten más libres a la hora de las definiciones, transgresor como pocos, y ese mote que surgió cuando estrenó su primer largometraje, "Diapasón", lo ha perseguido desde entonces. A Polaco, como al último Favio, lo acorraló un mal neurológico que le impedía movilizarse y expresarse con facilidad, una circunstancia que le dificultó hace año y medio, el rodaje de este filme de cámara, que llegó a las pantalla cuando todavía siguen pendientes los estrenos de "Kindergarten", aquella obra injustamente prohibida por un recurso particular y la inmediata anterior, "Arroz con leche". Curiosamente, Polaco siempre tuvo entre sus obsesiones el cuerpo y la vejez, y lo hizo tanto en aquella "Margotita" como en "Diapasón", "En el nombre del hijo" y en "Kidergarten", que no se refería precisamente a un jardín de infantes, y en las siguientes, en especial en "Viaje por el cuerpo" y en la inédita "Arroz con leche", que mostraba una curiosa rebelión en un geriátrico. Los personajes de Polaco, cargan culpas y se arrepienten de lo no hecho, en “Diapasón”, fue un aristócrata decadente que ha cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer, no ser feliz, y que mezcló absurdamente antiguas y odiadas recetas de familia, el amor con lo que tiene que ser, la belleza con el esteticismo, hasta darse cuenta, tarde, que envejeció y, entonces de qué sirve el arrepentimiento que convierte en amargas las horas del epílogo. Es que en las historias de Polaco aparece un discurso literario rico que no se ve porque está traducido al lenguaje del cine, es un lenguaje fuerte que pega directamente en el estómago, que juega a las contradicciones, de buscar la belleza de aquello que dentro de las convenciones es rechazable, inaceptable, y que, además, no tiene escapatoria, como la vida misma. Luego, “En el nombre del hijo”, fue Edipo desesperado por darse un lugar, por ser, y en “Kindergarten”, viejos y jóvenes se plantean en curiosa elipsis el si volvieran a nacer cuántas cosas hermosas podrían ocupar más tiempo en su existencia, una vida de recuerdos hermosos más allá de la locura con la que convivieron y de la que finalmente solo escapan los marginados, los ancianos, los locos y los niños, una curiosa esperanza que no se concreta porque ya no queda tiempo. Algo parecido ocurría en esa singular exposición de lo salvaje y loco que fue “El tutor”, su única experiencia teatral, que recordaba el tema de “el niño salvaje”, con la peculiar impronta de un autor que grita a través de sus obras, porque cada uno de sus personajes vive atormentado por su propia insignificancia frente al tiempo que deteriora la belleza física y su solidez, su capacidad de sostenerse por los propios medios, tal como a él mismo, a los 65 años, le ocurre. “Príncipe azul” es, en ese sentido, un trágico pas de deux, en este caso de dos ancianos, uno con gran dificultad para moverse, por un paisaje que es una mezcla de parque con grandes cruces de cementerio, maniquíes que emanan una curiosa sensualidad pero están tan desnudos como desarmados en medio de ruinas, que se reencuentran y rechazan por desagradables en referencia a lo que fueron, que danzan una danza final, oscura, amarga. Ariel Bonomi y Harry Havilio son los encargados de transmitir esas sensaciones y esos sonidos por momentos guturales de Juan y Gustavo, después que un extraño coro, linyera y cura incluido, les da la bienvenida a este último acto de sus vidas, el del recuerdo de lo que no fue ni podrá ser, por más que fuercen el contacto físico. Son los actores fetiche del cineasta, aquellos en los que él mismo se proyectó y sigue proyectando. La estética de Polaco fue en el caso de "Príncipe azul" más que nunca antes, la del decorador de vidrieras que fue (en locales de la calle Florida), en viejos tiempos, cuando también participó, en París y tras egresar de Letras en la UBA, en los seminarios de Lacán: el cine de Polaco es su discurso, finalmente, frente a un analista imaginario, que busca entre un público que puede admirarlo tanto como rechazarlo y convertirlo en un cineasta maldito, en suma mezcla de maniquíes rotos con la “teoría del goce”. Su cine no es simple y para cualquiera sino todo lo contrario y verlo es toda una prueba porque de su visión deviene inexorablemente un análisis, la mayoría de las veces, de cosas que son muy difíciles de aceptar porque tienen que ver con tópicos de compleja resolución, como lo son la vida y la muerte y el proceso de vejez que entre esos dos estados se desata. “Príncipe azul” marca el momento culminante de la obra de Polaco, su “hasta aquí llegué”, un canto desesperado, un grito que no contiene palabras sino onomatopeyas, una invocación, un pedido de auxilio, un ruego de redención, mezcla de circo con reproches, con cuerpos que hacen lo que pueden porque la vejez los abofetea para mostrarse bellos cuando dejaron de serlo. Un estertor. Adiós Jorge.

“LA GRANDE BELEZZA”: EL CINISMO, UN ARMA CONTRA LA DESESPERACION

A partir de la historia de un escritor y periodista napolitano, hace años en la Roma, como ya es su costumbre inmersa en sieno de la frivolidad y la corrupción, el cineasta Paolo Sorrentino propone en “La grande bellezza” una mirada cínica y poética a la vez.
La película comienza con canto gregoriano y un cañonazo, en pleno amanecer romano, donde un ciruja duerme en el banco de una plaza y un hombre en camiseta lava su rostro con el agua de una fuente que, seguramente, es histórica, de hace cientos de años, de golpe, imágenes interrumpidas por las de una mujer tatuada que se prepara a bailar una versión remixada de "Far l'amore", de Bob Sinclair y Rafaella Carra. Prologa un texto de Celine: "Viajar es muy útil, hace trabajar la imaginación. El resto no son sino decepciones y fatigas. Nuestro viaje es por entero imaginario. A eso debe su fuerza.. Va de la vida a la muerte. Personas, animales, ciudades y cosas, todo es inventado. Es una novela, nada más que una historia ficticia… Y además cualquiera puede hacer otra. Basta cerrar los ojos. Está en la otra parte de la vida”, dice y poco después sigue el mambo.
Paolo Sorrentino y el coguionista Umberto Contarello, inventaron un alter ego llamado Jep, de larga experiencia, que llegó a los veintipico a Roma, que pasó los 60 y tiene esa cualidad poco común de poder meterse en cualquier lugar, ya sea de una clase social o de otra, una calle oscura o luminosa, frente a la soledad o a la multitud puro bullicio, y ver más allá de lo que aparente, porque de alguna forma está de vuelta. Sin embargo, para Jep Gambardella, esa particular manera de ver el mundo que lo rodea le da tanta satisfacción como dolor, por un lado el placer de poder observarlo como un gran cuadro, una especie de puesta en escena a lo Brueghel en la que aquí y allí se tejen negocios, romances, se mueven los hilos del poder, manejados por gente desesperada.
Ricos de la noche a la mañana, políticos, mujeres de la alta sociedad, criminales, ladrones de guante blanco, periodistas, personajes de la farándula, vedettongas, prelados, intelectuales, de los verdaderos y los falsos, a fin de cuentas el vasto universo de una sociedad que se autoproclama moderna, parecen morir cada noche y renacer poco después. Todos ellos se recortan cuando Jep, o la cámara de Servillo se les acerca, pero cuando se les aleja hasta ponerse en los ojos del espectador que los sigue con atención son apenas seres vivos que como piezas de un gran rompecabezas conforman una masa que se agita, desesperada en jardines de villas lujosas, terrazas de palacios de la Ciudad Eterna. Dice Jep “No solo quería ser mundano sino ser el rey de los mundanos, no solo participar de las fiesta sino hacerlas fracasar”, mientras marcha al encuentro con un viejo conocido, el viudo de una mujer a la que el escritor deseaba pero no pudo hacer suya. Si bien “La grande bellezza” no es episódica, si en cambio una suma de aguafuertes con diferentes personajes e historias que este singular guía ayuda a observar en un espejo fiel o deformante, que expone las miserias de la decadencia, del no futuro, del vacío que las pantallas de los televisores intentan llenar con espectáculos colorinches. Desesperanzado, Sorrentino muestra a Roma desde los ojos de una napolitano que la viene observando embelesado hace rato, finalmente convertida en un “un bonito cadáver”, una vieja y hermosa ciudad de perdedores que se creen ganadores, porque al fin y al cabo todos como anticipa Discépolo en “Cambalache”, finalmente “allá en el horno nos vamo a encontrar”. Para Sorrentino, Jep “…es un desencantado sentimental, un decepcionado del sexo y las aventuras, que va a la gran ciudad y utiliza el cinismo para defenderse de la ciudad. Pero todos los cínicos esconden un lado sentimental que en el caso del protagonista de Jep se aprecia en la visión del fantasma de la chica de la que estaba enamorado de joven”. La cámara de Sorrentino, maravillosamente guiada por el director de fotografía Luca Bigazzi, gira alrededor de los personajes, vuela como si estuviera montada en un dron, vuela por lugares que el protagonista solo podría recorrer en sueños: son imágenes impactantes, que conmueven, que la convierten en una pieza única. El filme, que ya ganó el Globo de Oro, es uno de los finalistas al Oscar a mejor película en lengua no inglesa, que serán entregados el 2 de marzo en Los Ángeles, y compite con la belga “Alabama Monroe”, de Felix van Groeningen, “La cacería”, de Thomas Vinterberg y “L’image manquante”, del coreano Rithy Pahn y la palestina "Omar", de Hany Abu-Assad.
La película, desde su presentación en la competencia oficial en el último Festival de Cannes y su estreno en varios países incluso en los Estados Unidos, además de premios y nominaciones, ya recaudó más de 10 millones de dólares, posicionándola como una de las producciones italianas más exitosas de los últimos años. En Cannes, el filme fue comparado con “La dolce vita”, el clásico de Federico Fellini y el periodista de Servillo con el paparazzo de Marcello Mastroianni, no obstante también se detecta también la observación desesperanzada de “La voce de lla luna”, el último trabajo del cineasta de Rimini, y también de “La terraza”, de Ettore Scola, no obstante Sorrentino prefiere que no se lo compare con “obras maestras”. “Mi intención era observar a personajes muy diferentes, con una mirada tierna y afectuosa. Detrás de cada uno de esos personajes hay melancolía, sufrimiento, historias personales y no tengo ningún problema en reconocer que en entre esos personajes también estamos nosotros, al borde de las desesperación”, reconoció Sorrentino en su paso por Cannes. (versión aumentada de la publicada por Télam).

11 ene 2014

ANTONIO CEZAR, SALVADOR DE BAHIA, ARENA Y SUEÑOS

ESCULPIENDO EN LA ARENA Por Claudio D Minghetti En Alemania hay un festival de escultores de arena que se llama Sandstation, porque es la ciudad con mayor cantidad de bares con playas artificiales de Europa. Por eso se llevan casi 2000 toneladas de fina arena a un campo lindero a la estación ferroviaria, de alrededor de 6000 metros cuadrados. Allí se exhiben una veintena de figuras, algunas muy altas, que parece sacadas de relatos de ficción fantástica. Y allí viajan artistas de lugares remotos, la India, Australia, Rusia. El bahiano Antonio Cezar nunca estuvo allí y es probable nunca viaje al “primer mundo”·.
En Europa hay otros siete encuentros de escultores de arena de todo el mundo. Sin embargo hay uno que falta, porque se confunde entre los que venden jugosos cocos con pajita, los que ofrecen cerveza, los que venden anteojos de sol de celuloide, llaveritos y cintitas, queijo de colhao con orégano y miel, bronceador en frasco o sachets, sombreros de paja, alquilan miles de sombrillas colorinches, chicos con inflables de todo tipo que le sacan el jugo al mar calmo, tibio y transparente, solo exultante cerca de la hora en que el sol parece fundirse con el horizonte. Salvador de Bahia de Todos los Santos es una ciudad de la que todo el mundo habla. Quizás porque de ella escribió Jorge Amado y allí mismo, en Pelourinho, tuvo lugar la pasión de Vadinho y Doña Flor, o porque se supone que por sus calles y playas no solo corre el sonido de los tambores, sino también el de las escuelas de carnaval, la brujería y los palitos con cangrejos cocinados listos para ser el plato típico de aquella tierra sinuosa donde la frase bíblica “pobres habrá siempre”, tiene un peso que opaca a los rascacielos y a los shoppings rodeados de villerío.
Hace veinte años, Antonio cumple con un ritual diario en la Praia do Farol da Barra, frente a la rambla de la Avenida Oceánica y la calle Marques de Caravelas, desde muy temprano, llevando objetos diversos tres o cuatro grandes palas de tierra, dos o tres de las que usan los chicos para construir sus canales y castillitos, una regadera a la que pone y saca su pico de ducha, algunos palos, y unos pomitos que parecen de nuestra Plasticola y una olla donde mezcla anilinas o temperas de colores , con los que improvisa un aerógrafo, esos que, es seguro, nunca conoció.
Con paciencia de chino y talento de artista medieval, o de esos obreros escultores italianos que decoraron el Hollywood del cine mudo o las fachadas de la Avenida de Mayo, Antonio comienza armando una cuña de unos seis o siete metros frente al lugar por el que desfilará su público, de un metro de alto donde en seis o siete horas construirá imágenes que tienen que ver con la tentación y el misticismo de aquel que día a día y moneda tras moneda, porque los billetes aparecen poco, se convierten en protagonistas de la segunda de las playas más populares. La avenida que bordea la costa de Bahía desde la esquina que apenas se oculta el sol se convierte en una feria de los milagros, aunque los milagros no existen y con suerte un grupo de músicos tocan mas temas de Louis Armstrong y Frank Sinatra que de los poetas que hicieron de lugar un mito está siendo reciclada a un estilo que más tiene de universal, igual al que puede verse en Madrid o en la Buenos Aires de Macri. Mientras las palas mecánicas y los operarios que hacen lo suyo a más de 40 grados de calor solar, Antonio suda la gota gorda con sus deidades . Depende de dónde empiece, arranca con un auto deportivo o la imagen de Tutankamon tal como se la ve cerquita de las pirámides de Keops. Antonio le da a la pala hasta amontonar la cantidad de esa arena ideal para meter dentro de un relojito de vidrio, suficiente para dar cuerpo a ese automóvil al que una vez que termina de marcar la profundidad de sus surcos, de la carrocería, las puertas y las ruedas que hasta tienen las mismas estrías de las originales de goma, decora con tapa cubiertas auténticos, cerradura con llave y hasta con espejito retrovisor. A su lado, una garota con cintura de avispa, bien provista de un trasero con forma de manzana y pechos imponentes, monta una motocicleta en carrera, a su lado, un personaje apolíneo, tiene enroscada en su cuerpo una serpiente de aspecto y sentido fálico, otras veces la chica (que no es la de Ipanema amada por Vinicius) está recostada sobre el túmulo con un brazo extendido que termina en una mano con todos sus dedos en perfecta escala y de lejos, posta, parece esa mujer de la que todos podemos enamorarnos en menos de lo que canta un gallo. Sudor, mucho sudor. A esa altura del partido, Antonio, que siempre está descalzo a pesar del calor de brasa que la arena exhibe desafiante, necesita algo de líquido. Y por allí aparece la botellita de agua mineral o la lata de cerveza. Después vienen los peces tipo salmón o los rostros de Jesús y Bob Marley. No es raro porque allí sobre la arena, Antonio despliega frases que hablan de esperanza y fuerza pra frente: “Si crees que todo está perdido y solo te queda cruzarte de brazos, pensá que el hombre más grande del mundo murió con los brazos abiertos". El viento, a veces, le susurra al oído. Antonio a veces está entusiasmado, y a veces se desilusiona, especialmente cuando los pixotes del lugar empiezan a molestarlo, a burlarse de su obra, y hasta robarle esos detalles de realismo, como el casco de la motociclista. En ese subir y bajar de ánimo también está el juego, ese que asoma cuando Antonio se sienta en uno de los extremos, apoya el codo en una de sus piernas y su mandíbula en la mano, a la espera que los que sacan fotos se acuerden de que él sobrevíve de eso, de su supervivencia depende las moneditas que le arrojan, cual fuente de los deseos. Cuando el mar sube demasiado y la gente empieza a invadir su caminito con pisadas molestas, cuando no tiene la respuesta generosa de nacidos y criados o turistas, o quizá la sorpresa de algún indeseable lo pone de mal humor, se termina todo: pala en mano, Antonio golpea sus estatuas hasta que vuelven a ser la nada anterior a la intervención del artista. De golpe, Antonio desaparece sin que nadie se de cuenta, una despedida que lo lleva a su casa, seguro muy humilde, donde cenará pobremente, una feijoada y una cerveza y se recostará para soñar con sus figuras. Cuentan que George Melies, desilusionado del futuro de sus obras, intentó destruirlas, igual que muchos escritores con sus manuscritos. Es que Antonio tiene aquel espíritu creador de quienes a pesar de su talento creen que no es suficiente, y prefieren el olvido. Sin embargo, a pesar de que la pala puede hacer desaparecer aquellas imaágnes, al otro día vuelven a aparecer. Antonio no está muy convencido que el Mundial de Fútbol lo ayude demasiado a juntar más monedas. Quizás por eso no dibuje a Pelé ni a Maradona. Tampoco hace imágenes por encargo. El tiene su repertorio y lo repite, salvo que llueva, los 365 días del año. Tiene alrededor de 60 años y es muy tímido. Confiesa que la idea de hacer esto surgió cuando vio algo así en una telenovela. Seguramente nunca viajará a Berlín para mostrar su talento. Se llama Antonio Cezar. Los bahianos lo consideran parte del paisaje urbano. Los turistas lo fotografían. Si viaja a Salvador, no se olvide de él.