7 ene. 2010

Opinión: Me río de estos ninjas

Andy y Larry Wachowsky, los sobrevaluados autores de Matrix, merecedores de algún aplauso por los aciertos de V de venganza y la reprobación absoluta por su versión del animé Meteoro, películas que ellos respaldaron, vuelven a las andanzas detrás de esta producción que toma a ninjas como protagonistas de una historia violenta, más fantástica que verosímil. En Asesino Ninja poco importa el argumento, que termina diluyéndose detrás de piruetas voladoras, espadas locas que cortan cuerpos a lo loco y chorros de sangre que salpicarían a la cámara si no fuesen puro efecto digital, en medio de un maremagnum de corridas, gritos y, por si no quedó en claro, un sinfín de mutilaciones y sangre. Los guerreros ninja o shinobi, eran embozados mercenarios expertos en artes marciales del Japón medieval, ya en el siglo XX solo protagonistas de películas de acción, principalmente orientales, no obstante también de parodias, como la saga de las tortugas que además de guerreras con nombres de pintores clásicos, reemplazaron la lechuga por pizza.
En esta propuesta del australiano James McTiegue (el mismo de V de venganza), el protagonista, llamado Raizo (interpretado por el actor coreano Rain) es un asesino superdotado que fue chico de la calle y de inmediato entrenado en esas lides por el Clan Ozu, una sociedad secreta cuya existencia se considera un mito. Afectado por la ejecución de su mejor amigo por integrantes de la secta, decide desertar y desaparecer, no obstante vuelve a la carga porque llegó su tiempo de revancha. Será en las calles de Berlín, dónde los miembros de clan tienen un encargo, secundado por una bonita mujer que trabaja para una agencia de inteligencia
Asesino Ninja no es más que una película de clase B bastante floja, no obstante su batería de efectos, de ese subgénero que solo sirve para que un grupo de adolescentes se reúna en una sala a oscuras para festejar o reprobar las barbaridades que se ven en la pantalla o simplemente reírse a carcajadas de sus excesos uno detrás del otro que solo confirman su vacío cinematográfico. Si bien la secuencia inicial promete, el resto no alcanza a parecerse siquiera remotamente, a los clásicos del cine dedicado a las artes marciales de la década del 60, cuando los filosos dedos de algunos karatecas, entre ellos los del mítico Bruce Lee (se acuerdan de Operación Dragón), no solían usar largas espadas pero si arrancar costillas en un periquete y sin anestesia, entre gritos, risas y aplausos de plateas adolescentes. Otros tiempos.

Claudio D. Minghetti

Asesino ninja (Ninja Assasin, Estados Unidos-Alemania/2009). Dirección: James McTeigue. Guión: Matthew Sand y J. Michael Straczynski, basado en una historia del primero. Fotografía: Karl Walter Lindenlaub. Con Rain, Naomi Harris, Sun Kang. Hablada en ingles Presentada por Warner Bros. Duración: 99’. Para mayores de 16 años.

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