4 feb. 2011

Montes de Oca 680: Siempre es difícil volver a casa

Martes 9 de junio de 1970, en Montes de Oca 680. Eran poco más de las ocho de la noche y mi papá ya había vuelto del negocio, cerca de allí, en Patricios casi esquina Suárez. Como siempre, cenábamos en la mesa grande del comedor, él con su vaso de vino y soda, todos con cubiertos de lujo pero platos de Plastiloza sobre el mantel de hule. Alberto y yo, lo de siempre, no se si era bife con sopa o pollo con papas. Lo mismo papá, todos mirando entonces al viejo televisor Zenith (la marca que tenía la “z” con rayitos como logo) al que para cambiar de canal había que levantarse y girar la perilla. Qué paradoja, porque fue esa marca la que había inventado el control remoto diez años antes. Alberto ya había tenido los primeros síntomas de la esclerosis múltiple, no diagnosticada, que pocos años después –seis- lo llevaría al calvario. Pero en ese momento estaba bien, aunque bastante castrado por mamá, que además de no comer nunca en la mesa con nosotros, le hacía la vida imposible, persiguiéndolo con el temor a las enfermedades contagiosas que en un poco más que adolescente de entonces podía ser letal. Yo tenía 11 años, él 19, y ese año había ingresado a medicina en La Plata. Esa noche comimos y cada uno siguió haciendo lo suyo. Me acuerdo que cuando papá se levantó de la mesa, tomó La Razón que había comprado en el quiosco de Patricios y Olavarría antes de tomarse el 70 para venir a casa, y cuando dio los primeros pasos para ir al dormitorio a leerlo, sonó el teléfono. Lo atendió mamá. “¡No puede ser!” Exclamó: “¡Se cayó la casa del Tito y creen que estaba adentro”, gritó. Hace días que mi papá le había perdido el rastro.
Todos quedamos helados. Mi viejo, sin mediar palabra, corrió a vestirse, con su habitual traje gris, pero esta vez no llegó a la corbata. No tenía sentido. Cuando mi mamá cortó, él ya se había ido en taxi a Montes de Oca 680.

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Mi mamá, Rosa, era hija de un matrimonio judío emigrante de Kamenetz-Podolsk, él sastre, que se perforó un tímpano con una aguja para evitar el servicio militar zarista, que terminò emigrando y trabajando aquí la tierra en los campos de Baron Hirsch en Rivera, cerca de Bahía Blanca. No se muy bien a qué se dedicó aquí en Buenos Aires cuando llegó muy joven, aunque se que trabajó de todo un poco, incluso como cajera en la boite Marabú de la calle Maipú, antes de conocer a mi papá, a finales de los años 40, en un acto del Día del Trabajo en la Plaza de Mayo. Habrá tenido entonces 26 o 27 años.
Esa noche de junio de 1970 vi en su rostro el espanto de tener que contarnos lo que le había pasado al Tito.
Francisco “Tito” Tormac, era el hijo humilde de una familia de comerciantes de telas de la calle Patricios al 700 a un par de cuadras, en la vereda de enfrente, del negocio de mi viejo y mis tíos, un antiguo almacén de suelas que devino tienda de productos deportivos o algo parecido.
Tito era, de alguna manera, el Tormac “descastado”, que trabajaba como inspector municipal, si, inspector de ferias, un puesto que por lo menos le daba un sueldo. Durante tiempo, y ya casado, con Rosita, que había llegado a Buenos Aires de su Corrientes natal, y con una hija, entonces de 15 o 16, a quienes nosotros llamábamos La Graciela, había vivido con sus padres, en la misma vivienda que ocupaban desde que llegaron a la Argentina, tras el local familiar. Gracias a un crédito que le había dado bastante dolor de cabeza, pudo comprar un departamento, si mal no recuerdo de tres ambientes, en el piso 14, el último de un edificio algo berreta, en el estilo de los de Almagro Construcciones, en Montes de Oca 680.
Tito era uno de los mejores amigos de mi papá, y Rosita una de las mejores amigas de mi mamá. El se la pasaba yendo a comer pizza con mi papá al Banchero de la Boca; ella hablando por teléfono durante horas, porque entonces no era medido como lo fue después. Muchas veces estuvimos en ese departamento a altura, a través de cuyas ventanas (que daban vértigo), se veía hasta la Bombonera. Ellos venían a nuestros cumpleaños y nosotros a los que se hacían en su casa. Por esos días, convivían en ese departamento con una sobrina correntina, más o menos de la edad de Graciela. No se si me quedaron fotos de las dos sacadas con una Instamatic. No eran demasiado bonitas, pero para chicos como mi hermano y yo, cualquier chica entonces era bonita.
Tito, en febrero de 1970, vio rajaduras en columnas de la planta baja que se iban abriendo más y más, hasta llegar al séptimo piso y al sótano. Al parecer, se le ocurrió comentárselo a un amigo de la repartición que trabajaba en el tema inspección de edificios, y todo comenzó así. Con su denuncia. La noticia salió por Telenoche, comentada por Mónica Mihanovich.
A los pocos días del hecho, los expertos municipales detectaron peligro de derrumbe y vertiginosamente, sus ocupantes fueron desalojados. No hubo contención alguna para las 100 familias que de golpe se quedaban en la calle y a la buena de Dios, o al amparo de algún familiar que los pudiera contener o la pensión u hotel que pudieran pagar. Y así, comenzó el peregrinaje de Tito, para algunos un héroe para muchos –en principio- un hijo de puta, la causa de su desalojo. Yo he visto por televisión como algunos vecinos también desalojados despotricaban contra él como el enemigo del pueblo. Incluso lo hicieron algunos de los que fueron sus amigos. Creo que hasta le quisieron pegar.

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La cosa es que pasaron los meses y el edificio seguía vacío.
No se sabe bien cómo, si por algunos pesos, o por amistad o vaya a saber porqué, se permitió a los vecinos más desesperados volver, limitando el acceso a la construcción por una entrada accesoria y sin poder usar el ascensor ni el gas. Y tenían energía eléctrica, por lo que en algún momento se les ocurrió llenar el tanque de agua...
Un par de días después de aquella vuelta al hogar, y casi sin preámbulos, el edificio colapsó y de una se convirtió en una montaña de escombros. Dicen que un policía de guardia en la esquina, al ver caer unos mármoles, apretó todos los botones del portero eléctrico alertando a la gente. Pero era ya tarde. Pasaron segundos entre el alerta y el final.
El Tito, La Rosita, La Graciela y su prima Stella Maris estaban dentro, junto a la mesa, porque como nosotros, en Tacuarí al 1300, un kilómetro y medio de allí, estaban reunidos alrededor de una cena que para ellos sería la última. Dicen que a Tito, cuyos supuestos restos encontraron muchos días después sepultado entre los escombros (circuló la versión que habrían llegado a las escaleras con los suyos en su intento de huir) fue reconocido porque entre lo que quedaba de sus ropas encontraron la credencial de inspector municipal, lo único seguramente que gente de la zona no robó de los escombros.
Toda una familia había desaparecido para siempre. Todos sus recuerdos y muchos de los nuestros, en especial para mí, de cuando Graciela cumplió sus quince años.
Fue la primera vez en que vi llorar a mi papá. No creo que haya sido la primera y seguramente no fue la última en que lloró No fue el único edificio que se vino abajo entonces, y tamoco el último, pero este tenía algo muy especial. Para él y para mí.
Tito era mi padrino
Ese año marcó el final de mi inocencia.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

EL DERRUMBE DEL VIERNES EN LA CALLE MITRE AL 1200 ME TRAJO EL RECUERDO DEL EDIFICIO DE MONTES DE OCA EN EL 70 DONDE YO TENIA 12 AÑOS.CUARENTA AÑOS DESPUES VEO QUE ESTAMOS IGUAL,QUE HORROR.

Martha dijo...

Me sucedio lo mismo que Anonimo.Recuerdo exactamente que estaba cenando en Iguazu y leer en la primera plana de un diario se derrumbo el edificio de Montes de Oca.Habia seguido con interes en Buenos Aires la problematica de los propietarios.No recordaba el numero de muertos.

Miriam dijo...

Ese día yo estaba por ingresar al quirófano del Hospital Ramos Mejía,tenía 8 años, con apendicitis aguda.Recuerdo que en un momento comenzaron a llegar mucha gente llorando, gritando de dolor.Había sangre por todos lados.A mi papá le pidieron que ayudara a mover pacientes.No daban a basto.Esa imagen nunca la borré de mis recuerdos.Lo increíble es que tantos años después se comente que el derrumbe se podría haber evitado...es imperdonable!!!

susana rovira dijo...

yo soy una sobreviviente de ese edificio recuerdo q nois habian dado permiso para ir a limpiar porq en esos dias lo volvian habilitar ... recuerdo q junto a mi hermana fuimos a estudiar esatarde y a la noche vino mi papa a buscarnos q horror llegamos a montes de oca y suarez 929 donde el vivia y el edificio ya se habia caido nos salvamos por media hora no mas sinceramente esa ola de derrumbes no me esta haciendo bien ..busco info de esos dias cuando nunca los busque tengo miedo

Ivan Weiss dijo...

Mi madre tenía a su modista que vivía en el piso 11 de ese edificio. La modista tenía una enorme pecera en
su modular y mi madre siempre le decía que perdía agua porque el estante en que estaba apoyada tenía agua. Ella le comentó que no perdía, "solo rebalsaba cuando había viento porque el edificio oscilaba más de la
cuenta..." La modista se salvó del derrumbe. Murió en un atentado a un ómnibus en Jerusalem, en 1997.

David dijo...

Me interesa conocer acerca de diversas propiedades ya que me dedico a la arquitectura y trato de ver diversos estilos. Vivo en un apartamento en buenos aires con el que estoy muy a gusto con el estilo que tienen y me encanta ir modificándolo

carlos dijo...

yo soy un sobreviviente de ese edificio,recuerdo que esa noche estaba en la costanera acompañado y me entero del derrumbe,fue un momento terrible,porque de noche duermo ay,entraba por una puerta de costado sobre a del valle,eramos varios que lo hacemos,yo estaba el piso 8 B esta viviendo del año 1964.

Carlos Vaamonde dijo...

yo soy un sobreviviente,en el edificio fallecieron 11 personas, y 21 en los departamentos de linderos,el derrumbe el dia 16 de junio de 1970 a la 21,35, en el derrumbe se salvaron de la familia barba, la mujer,un hijo,y la empleada,el edificio y los departamentos era una belleza,hay gente que habla y no conoce.

Edgardo dijo...

Es maravilloso. Claudio, ¿podés creer que hay gente de nuestra generación (soy del 62)que no se acuerda del derrumbe?
Yo era un poco mas chico que vos, y vivía en un edificio de departamentos, lo que hacía que tuviera miedo. ¿Quién me podía asegurar que en mi edificio no pasaría lo mismo? En fín, recuerdo también que hubo un ciclo en televisión que se llamó "El principio y el fín". Era una serie de unitarios, creo que dirigido por Hugo Moser, sobre casos verdaderos, y un capítu{o trató sobre el derrumbe. Encarado sobre la óptica de uno de los habitantes y sus inquietudes sobre las grietas que él veía se iban agrandando. Quizás se basaron en argumentos que recogieron conocidos del propio "Tito". Obviamente, quise verlo y recuerdo como si aún lo viera, la escena que recreaba el derrumbe y la voz del protagonista que gritaba: ¡Yo sabía!,¡Yo sabía!. Tiempo mas tarde, en el verano, me llevaron a tomar fresco a la costanera y ahí tiraban escombros para rellenar el río. Hacía poco habían tirado los escombros de Montes de Oca. Ahí se veían calefones, lavarropas nuevos abollados, ropa de todo tipo y muebles de todo tipo destrozados. Jamás me voy a olvidar del derrumbe de la Av. Montes de Oca. Un abrazo. Ah! me olvidaba. Tu relato cuenta de la esclerosis múltiple de tu hermano. Yo fuí diagnósticado hace 4 años. Pero hoy hay medicaciones que logran frenarla (no curarla). Me impresionó mucho la coincidencia... Edgardo.-

Ludmila Goldsztejn dijo...

me estremece profundamente leer estas palabras y los comentarios, mi abuelo y mi tia murieron esa noche vivian ahi, habian vuelto, mi abuela y mi tio sobrevivieron, mi mama no estaba, es la primera vez que busco algo en internet, estoy perpleja, lejos, llorando, esa grieta quedo para siempre en la familia

sonia pelayes dijo...

mi papa fue bombero en eel derrumbe del edificio de montes de oca su nombre es jorge ernesto pelayes su categoria era en ese entonces sargento primero lo sacaron entere 4 porque se ahogo por el humo y busco fotos porque fue registrado ese momento por cronica

Anónimo dijo...

De una charla salio lo del edificio de monte de oca y sobre el arqitecto que vive en la paternal

Anónimo dijo...

YO SOY DEL BARRIO DE TODA LA VIDA... SOY DE UNA GENERACION DESPUES YA QUE SOY DEL 78' PERO COMO BUEN OBSERVADOR DEL BARRIO Y DE SU HISTORIA, NO DEJO DE ESTREMECERE AL ESCUCHAR LO DEL DERRUMBRE DE MONTES DE OCA 680. MI PAPA QUE VIVIA A MTS. (MONTES DE OCA 730, AL LADO DE LA ESSO) ME HA CONTADO MUJCHAS VECES GRACIAS A SU GRANDISIMA MEMORIA ESTA HISTORIA CON LUJO DE DETALLES, INCLUISO EL CON SU FAMILIA FUERON EVACUADOS POR MIEDO A QUE EL EDIFICIO CAIGA DE COSTADO CONTRA LA ESTACION DE SERVICIO ESSO, PERO ESA NOCHE DE JUNIO DE 1970 MI PAPA YA HABIA VUELTO DE LA EVACUACION, ESTABAN CENANDO MILANESAS CON TORITLLA DE PAPA (LA DE MI ABUELA ERA LA MEJOR DEL MUNDO) CUANDO SE ESCUCHO UN TERRIBLE ESTRUENDO, MI PAPA CUENTA COMO TODO LO MATERIAL QUE SE SALVABA IBA A PARAR A LA ESTACION DE SERVICIO, CADENITAS DE ORO, ROPAS Y LO QUE JAMAS OLVIDO NI YO OLVIDARE... UNA DOCENA DE HUEVOS INTACTOS!! .... INCREIBLE, PERECIO MUCHA GENTE DE LAS CASAS DE LA VUELTA POR ARISTOBULO DEL VALLE, AMIGOS DE MI PAPA Y HASTA MAESTRAS QUE VIVIAN EN ESOS PH MURIERON POR EL TREMENDO DERRUMBE... LA AV, MONTES DE OCA ESTUVO CORTADA ANTES INCLUSO QUE CAIGA EL EDIFICIO, OBVIAMENTE QUE TAMBIEN LO ESTUVO POR LO MENOS DUERANTE 6 MESES POSTERIORES A LA TRAGEDIA. MI VIEJO CUENTA TAMBIEN COMO LOS PRIMEROS DIAS SE ESCUCHABAN LAS QUEJAS Y GRITOS DE GENTE ATRAPADA O AGONIZANDO... ERA REALMENTE UN ESCENARIO DANTESCO, PASADAS LAS SEMANAS LOS CADAVERES ORIGINARON UN TERRIBLE OLOR NAUSEABUNDO DEBIDO A LA PUTREFACCION, MUCHO DOLOR SE VIVIO POR AQUEL ENTONCES, MURIERON PROFESORES DEL COLEGIO JOAQUIN V. GONZALEZ, PERO HAY RAREZAS COMO LA HISTORIA DE LOS HUEVOS, TAMBIEN DE UN MUCHACHO QUE SE SALVO POR ESTAR EN EL BALCON Y CAYO CON BALCON Y TODO PERO NO SUFRIO GRANDES HERIDAS. LUEGO ALLI SE INSTALO UNA CONCESIONARIA DE AUTOS, DE LA CUAL EL DUEÑO ES MUY AMIGO DE MI PAPA, LA AGENCIA AUN SIGUE ALLI, EN MI INFANCIA Y EN MI ADOLESCENCIA HE PASADO MUCHISIMAS HORAS EN ESA AGENCIA YA SEA PORQUE ESTABA VIENDO AUTOS Y YO PODIA SUBIRME A TODOS LOS QUE QUISIERA LO CUAL PARA MI FANATICO DE LOS AUTOS ERAN COMO JUGUETES, OTRAS VECES IBAMOS A COMPRAR ALGUN AUTO PERO PASE MUCHISIMO TIEMPO ALLI, CON ESTO VOY A QUE POR LAS TARDES CUANDO YA IBA OSCURECIENDO Y LA AGENCIA SE IBA VACIANDOSE EMPEZABA A RESPIRAR UN AIRE DISTINTO, EN EL AMBIENTE SE NOTABA LA ESTELA DE MUERTE Y DOLOR DE AQUELLA TRAGEDIA... NO SOY MUY CREYENTE EN ESAS COSAS PERO EL AMBIENTE ESTABA PESADO EN SERIO,..EN FIN DETALLES Y CURIOSIDADES QUE ME PARECIO CONTARLES. ES VERDAD QUE HAY GENTE DEL BARRIO QUE NI LO RECUERDA O NO SABE DE ESTE DERRUMBE, POR ESO CONTRIBUYO A DAR LA MAYOR INFORMACION QUE PUEDA.

Marcelo Osvaldo Lucentini dijo...

En una época en que los edificios de MOPIN hacían furor en Barracas, el edificio en cuestión parecía ser la oveja negra del barrio. Era un edificio tipo monoblock, bastante insulso, que contrastaba con las casas bajas vecinas. Su silueta verde se reconocía desde los baldíos de la vieja estación de tranvías demolida frente al Htal Argerich. En el barrio, ya se comentaba que había sido construido con materiales de segunda y pese a haber sido inhabilitado, había familias viviendo que tapaban las ventanas con frazadas para no ser vistos. Lamentablemente, la desidia (en aquel momento ya se hablaba de coimas) impidió que el edificio fuera demolido por las fallas que presentaba. La noche que ocurrió la tragedia yo tenía 12 años y pasaba siempre por el lugar ya que aprendía mis primeras clases de francés en la Alianza Francesa, que se había instalado en el colegio Cisneros, otra gloria perdida del barrio.

Marcelo Osvaldo Lucentini dijo...

Después de muchos años, en el baldío se instaló un lavadero de autos (se decía que la municipalidad no petmitia construir un edificio elevado en ese predio) y luego, se lo reemplazó por la concesionaria de autos en cuestión y por una sede del banco Galicia.

Oscar A. Schamne dijo...

Amalia Schamne. Hermosa y bella persona, ser de luz.