12 nov. 2010

25° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: Cuando huye el día

El Festival de Mar del Plata es un zombie. Se venía muriendo de a poco y con el lanzamiento de la última programación murió. Una verdadera pena porque lo que tardó en recuperarse 26 años, en poco menos de tres años, desde la poco afortunada (y Cholula) decisión del entonces presidente del Incaa, Jorge Alvarez, de nombrar a José Martínez Suárez como responsable de su conducción. Lo gracioso es que antes de lo pensado, Alvarez abandonó la nave y dejo su herencia.
Aquella primera vez fue la tremenda participación de Fernando Martín Peña como programador, o cabeza de programadores, lo que le dio a la muestra un innecesario contenido baficista, dado que el mencionado coleccionista deseaba tomar revancha del festival que había conducido con anterioridad y del que se había ido haciendo una demostración política (un acting) fuera de lugar, por lo prematura de su decisión. Bafici hay uno solo y tiene una fuerte impronta de nacimiento, cosa que Mar del Plata no consiguió afianzar en las últimas 14 entregas, y probablemente tampoco lo consiga en esta, que comienza hoy.
Aquella revancha le salió un poco mal a Peña, ya que fue evidente y detectada por el público que durante toda la gestión de Miguel Pereyra había comprobado de que era posible un festival como este, de clase “A”, con una impronta latinoamericana fuerte y ciertos toques internacionales que justificaban, en todo caso, la presencia de cámaras de todo tipo y sobre la alfombra –en ese entonces existía y era azul- un glamour que no sonaba rimbombante. Pero en la Argentina es así: nada por bueno que fuere, perdura, porque somos los mismos argentinos los que nos encargamos que fracase. Y si algo es bueno, una catástrofe termina por demolerlo.
La gestión que continuó a la de Alvarez en el Incaa –Liliana Mazure- trató de apoyar las decisiones de la dirección del Festival, solo poniendo límites a lo presupuestario, cuestión de que no se desmadre nuevamente, pero fue respetuosa en cuanto a contenidos. No esta en los planes del Incaa discontinuar el festival pero si acotar su desmedida ambición para lo que realmente es.
La segunda vuelta de Martínez Suárez, con algunas ligeras modificaciones en cuanto a la gente de selección (los que salieron en su mayoría se reciclaron dentro del msmo Incaa), resultó un rejunte que pudo salvar, solo un poco, cuando en su jurado incluyó a Juan José Campanella. El festival perdió brillo y calidez. Las calles de Mar del Plata funcionaban como de costumbre en la pretemporada y aquello que se conoció como “clima festivalero”, en lugares claves como el gran hall del Hermitage o la misma zona del Auditorium o los alrededores de la sala de prensa, se perdieron. Del buen número de periodistas internacionales que llegaron a MDQ entre 1996 y 2007 solo supervivieron un puñado. Los diarios le dedicaron desde entonces mucho menos espacio y el cri cri comenzó a ser un sonido repetido y entendible. Peña no estaba pero estaba, y de hecho estuvo allí para presentar un interesante libro compilación, sobre el crítico e historiador uruguayo Homero Alsina Thevenet. Cuando la lógica hubiese sido presentar la compilación de un crítico argentino (como cuando el Bafici presentó los libros compilaciones de David José Kohon o Rodrigo Tarruella, Mar del Plata se preocupó y a lo grande, por un crítico de otro país, que nadie pone en duda, pero que para nosotros al menos debería estar en lista de espera tras nuestros propios postergados. El festival ya estaba haciendo agua por los cuatro costados y su capitán no se daba por enterado.
Increible. El festival que había logrado un perfil latinoamericano importantísimo, al punto de inquietar al Festival de La Habana, dejaba de tener todas esas películas que solamente en un festival como este podían verse. Mientras Pantalla Pinamar, con una organización ejemplar (casi de relojería) acrecentaba entrega tras entrega su preocupación por un contenido fuerte no solo de cine europeo sino también de argentino y de países invitados (superando las 60 películas, así como invitados de lujo (desde Carmen Maura y Alex de la Iglesia hasta notables como Kenneth Brannagh o Radu Mihaileanu, entre muchos otros), Mar del Plata corría el riesgo del descenso. Y ese descenso llegó. Fue notable, en 2009, la presencia de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina (la que consiguió la importante categoría de la Foapf y organizó la primera entrega competitiva), con una mesa redonda sobrfe El estado de la crítica, una exposición de fotos inéditas de la edición de 1959 así como la proyección en copia fílmica de Cuando huye el día, de Ingmar Bergman, el primero de los films premiados por el Festival.
Este año abundan las películas vistas en otros festivales. La resaca de encuentros internacionales menores, y sorprende la ausencia de cine continental (solo seis películas), cuando la producción en países como Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia, Colombia, Venezuela y México crece. Así se vió hasta en el último San Sebastián (en Horizontes Latinos) y en el latino de Biarritz. Sin embargo, eso no parece afectarle demasiado a Martínez Suárez, por lo visto y oído creído de que su selección es “solamente de lo mejor”, lo cual significaría que las 180 películas de largometraje que se verán son poco menos que El ciudadano.
Por lo ridícula, la conjetura de Martínez Suárez, provoca risa. O cuestionamientos, como el que le hizo mi colega Fernando Brenner (que fuera programador precisamente de cine latinoamericano en los primeros años de la gestión de Pereyra), respecto a la ausencia de cine latinoamericano que molestó al ex cineasta que es más famoso por ser hermano de Mirtha Legrand que por sus películas. Su show en la conferencia de prensa resultó peripatético. A pocos días de la despedida de quien fuera primer titular de la Unasur, Mar del Plata ofrece una programación pobre en cuanto a largometrajes latinoamericanos, mientras Ventana Sur asegura que existen propuestas de calidad y muchas, que estarán en su vidriera en diciembre.
No se trata de la única ausencia, ya que por ejemplo este año no habrá una sola producción africana, mientras que acaba de terminar una muestra de películas sudafricanas en el Gaumont. Y el homenaje a Marco Ferreri solo tendrá un puñadito de sus films. El resto es una atomización sin sentido un sinfín muestras de corredor médico sin solidez conceptual ni entidad que las justifique.
Recuerdo que en 1999, en la antesala de la oficina de la presidencia del Incaa colocaron como decoración el hermoso afiche, creo que de Venturi, de Fin de fiesta, de Torre Nilsson. Fin de fiesta, rezaba, aunque entonces la fiesta recién comenzaba. Tantos tironeos a lo largo de estos últimos 14 festivales no son gratuitos.
Mar del Plata es un muerto que camina, a tal punto que Buenos Aires fue cubierta de afiches que son los mismos del año pasado, sin siquiera un papel pegado encima actualizando número de edición y fechas de realización. ¿Habrá que leer este fallido (o mishiadura) como que quedó congelado al finalizar el de 2009. ¿Que su reloj ya no tiene agujas como el del médico protagonista de Cuando huye el día? ¿Habrá huido el día del Festival de Mar del Plata?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Te olvidaste de apuntar algo muy serio. La semana pasada salió del Festival un DVD con la imagen de 2009, y Colombo-Pashkus lo envió a la imprenta sin revisarlo, por lo que toda Buenos Aires quedó empapelada con la imagen de la edición 24° y no la 25°, del año 2010, que está teniendo lugar en Mar del Plata. ¿Qué tul?

Anónimo dijo...

hola fui acreditada y mi hijo tambien no me molesta pero el año pasado fue en el provincial la sala de prensa llena de chocolates y cafe a cada rato gaseosas y entradas a otros lugares gratis para la prensa y y artistas de rebombre y ahora lo hicieron ahi en eso chico solo el 13 cze un havanita especial los demas dias solo agua ya que el hotel no trai cafe y lo auspiciaba havana,que la chica nunca mas aparecioy el cafe tampoco solo agualos chicos tenian que comprar la gaseosa aprte porque no habia nada y para la claqusura las entradas para prensa solo 5 dieron pero como siempre aparecia un nombre y le daban ,yo tuve el gusto de irme y cuando saliamcon unosperiodistas entraba jose MS.y nos pregunto y dijo que hya lo arreglaba con mucha calidaD pregunto don de se sacaba las invitaciones solo y despues nos llevo anosotros hy nos dieron en el mismo lado que laq habian negado que falta de respeto ,igual con lacomida la gente nada dos minutos y llegamos no habia nada ya que risa vienen a comer al festival ,pero vino, cerveza,a raudales gracias igual es una experiencia mas,hay que tener mas gusto para todo joooooooooo

Anónimo dijo...

(Copio debajo lo que recibí hoy, 1 de diciembre, por mail, de abcguionistas, página a la que estoy suscripta hace años.)


La vigésimo quinta edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata concluyó el domingo con el triunfo de la coproducción europea "Essential Killing" (Astor de Oro), mientras que la rusa "Silent souls" recibió dos premios al mejor director y al mejor guion, ambas cintas estrenadas en Venecia (circunstancia inexplicable para un supuesto festival "A" como el argentino). De la Competencia Argentina se destacó "Pompeya" y de la Latinoamericana compartieron premio la argentina "Amor en tránsito" y la peruana "Octubre".


Con una concurrencia de más de 80.000 espectadores finalizó este domingo la edición número 25 del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. La premiación se realizó el sábado 20 a las 19.00 hs en el Teatro Auditorium en donde ante una sala repleta se anunciaron los ganadores de la edición de plata del certamen cinematográfico. Antes de la premiación el Presidente del Festival, el octogenario José Martínez Suárez anunció que seguirá en sus funciones por muchos años más.