12 ene. 2017

"INVASION ZOMBIE": UNA DE CAPITALISMO CANIBAL




El cine surcorearo, que acredita nombres talentosos como los de Kim-ki Duk y Park Chan-wook, pone en primer plano al hasta ahora autor de animé Yeon Sang-ho, con “Invasion Zombie”, su primer filme con actores de carne y hueso, en buena medida continuación de su inmediata anterior, “Seoul Station”.
Mientras que en aquel filme de animación, la Estación Central de Seúl se convertía en refugio de vagabundos que, víctimas de un virus, devienen zombis, lugar donde una joven que acaba de romper con su novio queda atrapada, en esta nueva aventura con "muertos vivos" el planteo vuelve al ámbito ferroviario.

Seok-Woo es un brooker, un hombre que viste bien, y tiene su oficina céntrica donde asesora en la compra y venta de acciones para clientes de alto nivel, alguien a quien solo le preocupan las ganancias que pueden reportar -y reportarle- esos negocios, porque para gente como él el fin justifica los medios.
El único interés en la vida de este hombre de sugestiva frialdad y habilidad para los números, parece ser ese, hacer que otros ganen dinero y de esa forma él mismo ganarlo, a costa de descuidar por completo los sentimientos, a su pequeña hija, y a su ahora ex esposa, de la que se divorció hace poco tiempo.
Pero el día del cumpleaños de la niña llega a la conclusión de que debe viajar desde Seúl, donde vive con ella, hasta Busán donde vive la madre de la niña, es decir superar esos 325 kilómetros de distancia para recuperar al menos un momento de felicidad en familia, o algo que se le parezca.
Seok Woo esconde un secreto: sabe que una gran contaminación afecta a su país y que alguno de esos paquetes que administra pueden irse a pique entre gallos y medianoche, cambiando por completo el rumbo de de todo lo conocido, 
Lo que no imagina es que el colapso ecológico ya se ha desatado y afecta a muchas ciudades de su país pero recién se entera cuando aborda el convoy ultrarrápido que, supone, es capaz de llegar a destino antes de que todo, absolutamente todo, esté perdido.
Seok-Woo tiene contactos, y una vez sentado junto a su hija, se comunica con un informante que le da pistas de dónde debe rumbear para poder estar a salvo de la impiadosa plaga de zombis recién anunciada.
Padre e hija se cruzarán con un matrimonio de clase popular, él de pocas pulgas y su esposa embarazada, pero también con el CEO de la empresa ferroviaria de ese mismo tren, y una multitud de seres mezquinos.
Como era de esperar, cuando los zombis de puertas adentro se multiplican y así el pasaje del convoy se parte en dos, por un lado los seres más repelentes y ávidos de carne humana, por el otro los que quieren eludirlos.
Esa división es clara, pero más peligrosa es la que se da entre quienes quieren sobrevivir, por un lado aquellos que priorizan lo humano, por el otro los egoístas para los que, estaba escrito, no importa quien caiga con tal de no infectarse.
El director Yeon Sang-ho no se anda con vueltas, pero como en la anterior no eligió a los zombis por estar de moda, y es más: los típicos amantes de filmes de zombis se desilusionarán de no verlos al por mayor.
"Invasión Zombie", no es una “hueca película de zombis", sino una historia que recurre a los zombis para de paso reflexionar de crisis y grietas sociales propias de las que ahora mismo tienen lugar en centros urbanos de todo el mundo
La pregunta "¿como se llega a esto?'" es simple: la vida moderna que pone en primer plano lo material por delante de lo humano y el terror a que lo aparentemente ordenado se colapse casi sorpresivamente.
La historia de “Invasión Zombie” es simple, su registro en tiempo más o menos real -el prólogo de la historia más la duración del tramo entre Seúl y Busán-, y la tensión permanente se sostienen gracias a una edición impecable.
Todo está perfectamente calculado, y funciona como un mecanismo de relojería hasta el último minuto, generando empatía entre el espectador con los “buenos” que intentan convertirse en héroes, y odio con los que sin ser zombis son igualmente despreciables por su extremo egoísmo, su impiedad sostenida por el poder del dinero o por el miedo.
Hay mucha tela para cortar en esta historia de visión necesaria, que también es heredera del manga, de ese cine típicamente oriental y al mismo tiempo de marcada inspiración en todos los grandes trabajos de animación con origen en el arte gráfico de la historieta
Y también hay subrayados que hablan del humor irónico que en este caso maneja con habilidad Yeon Sang-ho: el otro uso que se puede dar a celulares, a los periódicos (al menos a su papel) y al cierre seguro de las puertas entre vagones, y quienes la vean descubrirán por qué.

(Publicada en Télam, 11/01/2017)


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