2 dic. 2014

THIERRY FRÉMAUX: "ESTAMOS PENSANDO EN PROHIBIR LAS SELFIES EN LA ALFOMBRA ROJA DE CANNES"

El director artístico (delegado general) del Festival de Cannes, Thierry Frémaux está en la Argentina, por dos motivos: el primero para acompañar Ventana Sur, el mercado de filmes que en impulsa el Instituto Nacional de Cine y Artes  Audiovisuales con el Marche du Film que se realiza anualmente en simultáneo a la muestra francesa, y la Semana de Cine del Festival de Cannes, en el Espacio Incaa Km. 0-Gaumont, hasta el 7 de este mes.
La misma está integrada por filmes de nombres importantes del cine mundial actual, programados y algunos de ellos premiados en el Festival de Cannes, como “Winter Sleep”, de Nuri Bilge Ceylan, ganador de la Palma de Oro en la última entrega, “The Search”, de Michael Hazanavicius, con Berenice Bejo, “Mommy”, del también reconocido allí  Xavier Dolan; “Jimmy’s Hall”, de Ken Loach y “Adieu au Langage”, última provocación de Jean-Luc Godard, en 3D.
“La identidad de Cannes debe ser bien protegida: la marca, la alfombra roja, los títulos hasta el fin, el spot con el que comienzan las proyecciones”, dice convencido.
“Estamos pensando en prohibir las selfies en las alfombras rojas de Cannes… qué es eso de hacer autofotos? Es mejor llevar el souvenir en la cabeza. Será una batalla”, dijo Frémaux en diálogo con Télam, apropósito del festival que conduce hace más de una década y de su idea de preservar el glamour y misterio que siempre le dio identidad y que las cámaras de los sofisticados teléfonos móviles ponen en riesgo.
“Cuando caminé por primera vez en la alfombra roja tuve una sensación de ilegitimidad. Cannes se mantiene al top de los eventos culturales del mundo y en ese sentido debemos protegerlo, Cannes está al servicio de las películas y sus autores. La audacia pasa por las selecciones. No olvidemos que ‘La dolce vita’ o ‘La aventura’  fueron abucheadas”, recuerda
“Nuestra idea es construir una nueva gran sala para llevar allí nuestro cine clásico, porque las que funcionan en el Palacio de los Festivales no son suficientes”, expresó Frémaux apropósito de obras de infraestructura que serían inminentes para un festival que si bien tiene una planta permanente de 15 personas llega a convocar a 1500 en mayo, y crece  tanto en concurrencia como de acreditados de la prensa internacional.
“Cuando me designaron director artístico me vi en una encrucijada, porque ya entonces amaba a la Argentina y a su cine, y temía que esa pasión se impusiera a la hora de elegir”, asegura Frémaux, que este último año eligió a “Relatos salvajes” para la sección oficial y a “Jauja”, de su admirado Lisandro Alonso para la paralela Una cierta mirada.
“En este momento ya empezó el proceso de selección para la edición de 2015, y será intensivo desde la mitad de enero a principio de abril. Gran parte de las películas que recibimos llegan en copias para verse en una computadora, cosa que a mi particularmente mucho no me gusta, pero esta vez es la gran mayoría”, reconoce Fremaux en un arranque de nostalgia por los soportes tradicionales.
El cinéfilo. nacido en Tullin-Fures en 1960, confiesa que “Me gusta ver cine sentado en una butaca y en pantalla grande porque quiero hacerlo en una posición de espectador. Hace cinco años que venimos recibiendo unas 1800 ofertas, quizás esta vez cerca de 2000,  Con la tecnología digital es más fácil hacer una película y la gran democracia de Cannes hace que cualquier película que nos llega será vista por nuestros comités de selección”.
“Esto nos demuestra que el cine es un arte muy universal. Por un lado necesitamos granes películas mainstream para la alfombra roja, que es parte de la identidad de Cannes, y esa películas protegen a las más independientes, y a las 19 se ven obras llenas de glamour y a las 22 las de autor. Los alfombra roja es la misma, los fotógrafos son los mismos y saben que ese otro cine puede ser el premiado”, asegura.
“Cannes es todo el cine, con espectadores que pueden amar el cine más radical incluso en lo estético, pero también una muy popular. No voy a confundir una película de Eisenstein con otra del cine popular italiano de la década del 50, y no voy a decir que unas sean mejores que las otras”, dice.
“Estoy volviendo al cine de Eisenstein con el que me formé en la década del 70, un cine que sin embargo ahora está totalmente olvidado por los jóvenes de hoy. El cine ya tiene 120 años, muchos menos que la literatura, pero no se puede estudiar literatura sin conocer a Shakespeare o Proust, y en el cine es igual”, asegura.
“En Cannes debemos conocer la historia del cine y de nuestro propio festival, además de tener capacidad de improvisación y generosidad”, dijo Frémaux y en relación a su interés por la cultura argentina, reconoció que esa proximidad nació en 1983 “Porque tengo muchos amigos aquí, en Morón, en Castelar” y en cuanto a la claridad con que habla en español aseguró que en verdad habla en “porteño”.
“Un día estaba hablando con Pedro Almodóvar y a los cinco minutos el me dice ‘Y si mejor hablamos en inglés?”, porque para él mi español es como el francés de Xavier Dolan, cuya película en Cannes, hablada en francés de Quebec, tuvimos que subtitular”, dijo con una sonrisa.
“Mi llegada a Cannes coincidió con el Nuevo Cine Argentino, y eso le dio respaldo a mi entusiasmo con este país y su cine que siempre de alguna forma desde entonces estuvo en nuestras diferentes competencias. Recuerdo que después de ver el primer filme de Fabián Bielinsky me quedé esperándolo pero lamentablemente se fue muy joven. Estoy esperando que alguna vez podamos tenerlo a Juan José Campanella. Siempre esperamos al cine argentino”, afirma.
“El cine de Lisandro Alonso, por ejemplo, es un cine de búsqueda, y no se trata de cine popular, como en la pintura o la literatura también necesitamos la abstracción. Y en el cine como arte pueden existir obras como las de Alonso o las de Szifrón. “Relatos…” parecía un filme perfecto fuera de competencia pero yo la quería en la oficial para que se la vea más en serio. Es tan raro tener una película que hace reir que también sea de autor que debía incluirla”, dice.
“No hay que esperar veinte años, como ocurrió con ‘Los nuevos monstruos” o esos filmes de Scola, Monicceli o Risi, para decir que se trata de grandes filmes, y esa fue mi intención al incluir a ‘Relatos…’ en la selección oficial: la primera premiación para el filme de Szifron fue esa”, aseguró.
“Los jurados piensan que dar un  premio a una comedia o una película cómica no es serio. Mi trabajo implica ser audaz. Fue un riesgo muy grande, pero el resultado fue muy bueno. No soy yo quien selecciona las películas sino las películas las que me invitan a seleccionarlas. Hoy, a cinco meses del festival, todavía no tengo idea de cuales competirán en 2015. Se quienes están filmando. En mi cabeza siempre hay mitad películas seguras y mitad sorpresas”, concluyó.

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