20 oct. 2011

EVA DE LA ARGENTINA/CRITICA


La periodista María Seoane, Carlos Castro (que con ella compartió la dirección de Gelbard) y la guionista Graciela Maglie se pusieron manos a la obra para dar forma a un relato que abarcara en poco más de una hora la inmensa figura de Eva Duarte. Francisco Solano López hizo los bocetos de la que podría ser una mirada entre verdadera y fantástica de una mujer que en poco tiempo pudo convertirse no solo en líder de masas, sino también en figura recortable, entrañable, ícono y mito. Un equipo liderado por José Luis Massa (de Illusion Studios) le dio vida. La historia, contada desde la máquina de escribir de Rodolfo Walsh, parece tomada de la serie negra y cuyo relato en off (con la voz de Carlos Portaluppi), construye una intriga que se sostiene hasta el último minuto. A partir de ese diseño que abreva en la gráfica de la década del 40, su tan característica paleta de colores, un estilo de animación que recuerda al de Boogie, el aceitoso y la música de Gustavo Santaolalla que recorre el relato desde la perspectiva latinoamericana (con un memorable tema final de y por León Gieco), Eva de la Argentinahace un recorrido épico por el corazón del siglo XX. La muerte del padre y el rechazo de la familia de este en Junín, su viaje con rumbo a Buenos Aires y sus primeros difíciles días en la metrópoli, su encuentro con Perón y con el pueblo que comenzaba la construcción del líder, el 17 de octubre de 1945 y la creación del movimiento con el que emprendería la gran lucha por recuperar para las masas el tiempo usurpado por más de un siglo de historia, marcan un punto de partida. Con los primeros golpes lanzados con el fin de terminar ese impulso liberador, la muerte y la nueva arremetida contra Perón, esta vez decisiva, con la desaparición del cuerpo embalsamado por casi dos décadas hasta la llegada de la dictadura más impiadosa, Walsh recorre varios episodios cruciales de la historia argentina. El lenguaje, si bien cargado de poesía, es duro, impresiona y, cuando la oscuridad llega al límite de lo tolerable, genera resistencia. Los cuervos acechan porque son guardianes del imperialismo que intenta, una vez más, apropiarse de todo y decidir un proyecto que solo puede tener como resultado un país para unos pocos. Seoane es precisa y contundente. Aquí el relato deviene duro, porque sobreviene la violencia irracional que choca de cara con el sueño de gr andeza y justicia social propuesto por el peronismo. Y la violencia crece una y otra vez, parte de un todo épico conmovedor.
El paisaje urbano también es protagonista fundamental de la historia porque contextualiza un tiempo, puede ser en la fuente de Las Nereidas, sobre la Costanera o la Plaza de Mayo, en el Luna Park, en la Casa Rosada o en la fundación con su nombre: hay una identidad que aparece una y otra vez y completa la figura de Walsh, capaz de relatar el destino de aquella mujer y el suyo propio, seres de carne y hueso que alcanzan la inmortalidad.

EVA DE LA ARGENTINA (Argentina/2011) Dirección: María Seoane. Guión: María Seoane, Carlos Castro, Graciela Maglie. Música: Gustavo Santaolalla, León Gieco. Relatos: Carlos Portaluppi. Producción: Azpeitia Cine. Duración: 80 min. ATP

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