22 mar. 2011

COMO APOYAR AL CINE ANTES DE QUE LLEGUE EL FUTURO

Sea cual fuere el costo de producción de una película, sea independiente o industrial, sin créditos blandos ni subvenciones, el cine argentino dejaría de existir. No es el único caso.
La ecuación es simple: es imposible competir con la estructura montada por el cine norteamericano a escala mundial. No se trata de aplicar el viejo -y vulgar- lugar común que insiste con aquello de que en Hollywood cuentan con todo el dinero y una historia de glorias a cuestas que avalará por siempre lo que allí se haga. No se trata de seguir insistiendo con que por naturaleza el cine que se hace aquí es malo y que nada tiene que hacer frente a tantos espejitos de colores o atracción de parque de diversiones que, en los últimos tiempos, se impone a veces por la fuerza, en la mayoría de los circuitos de exhibición. Quizás sea por eso que desde la política cinematográfica local de los últimos seis años se venga apostando a generar no solo cine de calidad, sino apoyar, con particular énfasis a la porción de la oferta local mejor dotada en cuanto a estética y contenidos, a veces no del gusto de todos, con medidas proteccionistas que solo a través de la experiencia pueden –y deben- ir modificándose hasta alcanzar metas concretas.
No hay que hacerse ilusiones de cifras millonarias como las que se dieron hasta el comienzo de este siglo. El negocio del cine cambia. Una película argentina que alcanza los doscientos mil espectadores fronteras adentro debe ser considerada como un éxito importante que, sin embargo, al menos por taquilla no recauda lo suficiente. Las mediciones semanales son claras: solamente aparecen cifras importantes acompañando los títulos de los tres o cuatro primeros lugares y se sostienen allí como mínimo cuatro semanas. Es un imposible competir con las millonarias campañas de Hollywood, pero no por eso hay que bajar los brazos. La razón de ser de los institutos de cine es dar aire a los más audaces productores y premiar con subvenciones a los que aportan público de cine industrial. Para eso existen los institutos de cine como el argentino o los de España, Francia e Inglaterra. En unos y en otros hay épocas de vacas gordas y flacas, de mayor o menor creatividad y muchas críticas adversas. Sin embargo, lo único importante es que se siga haciendo cine y que el apoyo concreto de esos lugares llegue de una forma equilibrada, no mezquina, tanto a manos de prometedores principiantes que garanticen una renovación permanente como a consagrados por su talento y el reconocimiento, no necesariamente de la taquilla. Si bien el cine es finalmente un producto, antes que nada debería ser arte y el arte, por definición, no necesariamente debe ser un gran negocio sino una necesidad para el alimento cultural de mayorías y de minorías. Ni El acorazado Potemkin o El ciudadano, dentro de grandes estructuras económicas opuestas fueron, a fin de cuentas, éxitos comerciales, no obstante son eternas: fueron y siguen siendo simplemente necesarias. Con eso es suficiente.
El cine argentino debe apuntar a esa meta. Está dando pasos, para algunos lentos, para los observadores agudos, con toda la firmeza que les permite un presente que nadie puede dudar se presenta desafiante. Ninguna política al respecto puede dar resultados instantáneos: implica cambios sobre la marcha, revisiones, discusiones y toma de decisiones a veces resistidas por algunos sectores, a veces consensuadas. Para avanzar hay que superar resistencias sectoriales. Es necesario que la gente tome conciencia que el cine argentino es necesario y que antes que ser el negocio de unos pocos, Cine para muchos o para pocos, debe ser simplemente Cine.

3 comentarios:

RadioCine.Ar dijo...

Hola Claudio, me pasas un mail para preguntarte un par de cosas? Soy Jorge Booth de RadioCine.Ar y el mail es: radiocine@yahoo.com.ar
Abrazo

Sol dijo...

Hola Claudio, tantos años, soy Enrique Alberti, podes madarme un mensaje a ealberti@ argentina.com o a sol_105_55@hotmail.com, quieren hacerte un reportaje para la facu, via red social. Y nosotros podemos ir a tomar un feca para charlar Abrazo

Sol dijo...

hola claudio como te va tantos años, te habla enrique alberti, madame un mensajito a albertied@hotmail.com o a sol_105_55@hotmail.com este mail es de sol quien te quiere hacer un reportaje via red social para la facultad. Gracias