20 abr 2017

BAFICI, LOS PIONEROS YA DEJAN DE SER JÓVENES TRANSGRESORES

El festival nació como un refugio para el cine que no se estrenaba en salas, de todo el mundo, de directores que en muchos festivales se estaban convirtiendo en objeto de culto de los jóvenes. Pero fue hace 19 años.
Los que tenía entonces 19, tienen ahora 38 años, muchos en todo este tiempo se casaron y divorciaron, tuvieron hijos, se recibieron, viajaron al exterior y volvieron, cambiaron varias veces de trabajo, estuvieron desocupados, volvieron a la casa de sus padres, fueron sometidos a cirugías, tuvieron accidentes y sobrevivieron, cambiaron de celulares Black Berry a Android o I Phone. Vivimos el 2001, resucitamos, algunos de un lado de la grieta que existe desde 1810, otros del otro, todos asegurando que la vereda de enfrente es la otra y la lista sigue, sigue y sigue.
La idea surgió cuando en el Festival de Mar del Plata de 1996 Nicolás Sarquís creó la muestra Contracampo, que pateó el tablero.
El Bafici nació como una muestra independiente (término difícil de entender cuando el cine salvo en contadas excepciones es en el mundo y aquí mismo absolutamente dependiente), cuando una chica muy joven entonces salió a proponer a cineclubes y otros alineados en la calle Corrientes, la idea de hacer un festival. Fue casi en coincidencia con el resurgimiento del Festival de Mar del Plata, en 1996, y aquella carpeta terminó en un area del Gobierno de la Ciudad, que no hizo otra cosa que apoderarse de la idea y no dar crédito a sus verdaderos autores.
Poco importa aquello ahora, forma aparte de la leyenda urbana. Pero la verdad es que poco tiempo después en la ciudad de Buenos Aires la sigla Bafici comenzó a convertirse en una nueva leyenda urbana.
Así pequeño todavía, con un catálogo mucho más grande en tamaño de tapa que el actual y a la vez hiperdelgado, porque la idea es que todos los que se engancharan con la idea pudieran al menos ver una porción alta de su propuesta. Eso hablaba y lo sigue haciendo de un equipo con capacidad de seleccionar lo mejor de lo mejor, lo nuevo de lo nuevo, y no había necesidad de que esa cantidad creciera. Si de crecimiento se trata basta ver lo acotada que es la selección total del Festival de Cannes, que sigue siendo el mejor de todos, incluso superior al de Berlín, porque convengamos, logra juntar y hacer equilibrio entre arte e industria, que es el sueño de Hollywood y de tantos otros, oeri no el sentido que sus obras, todas, lo sean, sino que en su totalidad, hay arte e industria, es decir un espectro lo suficientemente alto como para que todos salgan siempre medianamente contentos, equilibradamente contentos. No es poco.
Y así, mientras duraron las gestiones de Andrés DiTella y el siempre polémico y tiempo después deliberadamente reaccionario Quintin, el festival creció, lo suficiente como para que encontrara su verdadera dimensión. El eje de la calle Corrientes, con centro en el Abasto Shopping fue clave, e incluyó la Sala Lugones, hoy cerrada; el Lorca, y el Cosmos, luego también cerrado y convertido en un restaurante chino, ocasionalmente el complejo Atlas Santa Fe (hoy una tienda de ropa femenina), el Malba, y alguna vez el América, mpas tarde abandonado.
Pero la cosa cambia por completo durante la gestión de Fernando Martín Peña, que llega con su idea de volúmen, y en su intento de competir con Mar del Plata para ver quién “la tiene más larga”, convierte al festival en un gigantesco quiosco de revistas, de esos en donde todas las publicaciones en cantidad son inasibles por el público, y confundidas en una zona gris que nadie, absolutamente nadie, puede encontrar absolutamente nada.
Llevar primero el Bafici a un cúmulo de 400 películas, a razón de 40 diarias, y luego a Mar del Plata, que en sus primeros cinco años tuvo una programación de 200 o poco más películas, también a la barbaridad de 400, fue desafortunada, no solo para el público sino para los organizadores, que tuvieron que aumentar los costos de producción año tras año.
Y después llegó Sergio Wolf, quien soñó con el imposible de generar una autarquía a través de una ley, de la que se llegó a un anteproyecto, que incluiría un consejo de anteriores directivos, capaces de cogobernarlo de allí en más. Pero esa legislación nunca salió, y el festival que todos creían podía ser el mejor en lo suyo, volvió a la rutina, ya sin Wolf sino con Marcelo Panozzo, que dejaba su papel de periodista para esta vez ser funcionario.
Completamente subsumido a la órbita del gobierno porteño, traslado su lugar de origen mudándose a Recoleta, si: del eje de la ciudad, pasó a uno de los barrios más caros de la ciudad y con sede nada menos que en la misma gran manzana que ocupa el cementerio, y el shopping vecino. Obviamente cambió el signo con el que había nacido, incluso se le incorporan salas en Caballito y Belgrano y otros lugares alternativos, pero ya nada será igual.
El Bafici pasó a ser parte, no solo de otra geografía, sino de otra clase social, que empezó a moverle el eje. Por ahora esto. Continuará.

1 abr 2017

GAEL GARCÍA BERNAL Y "NERUDA": "HAY QUE COMER BIEN Y COGER MAS: VIVIR LA VIDA Y DISFRUTARLA“

El actor mexicano Gael García Bernal, enfrenta uno de los desafíos más grandes de su carrera en cinematográfica, interpretar al personaje que sintetiza el costado ficcional de "Neruda". penúltimo filme del cineasta chileno Pablo Larraín, que el jueves llegará a las salas argentinas.
"Neruda" toma un episodio de la vida del poeta chileno, en un momento clave de la historia de su país, la crisis política que enfrentó como senador del Partido Comunista en 1948, al pararse de frente a la persecución que inició al gobierno de entonces a la izquierda, y lo forzó a su primer exilio.
En “Neruda”, el poeta es encarnado por Luis Gnecco, Delia del Carril, su esposa argentina, por la argentina Mercedes Moran, acompañados por Emilio Gutiérrez Caba, Diego Muñoz y Alejandro Goic, entre otros.
En el guión, escrito por el dramaturgo Esteban Calderón, García Bernal encarna al detective de la policía Óscar Peluchonneau, encargado por el presidente Gabriel González Videla, producto de de una coalición que incluyó el PC chileno, para perseguir escritor hasta dar con él.
Un tema crucial en el personaje,un policía que desespera por encontrar la figura de su padre, quizás por ser parte de una ficción, y que seguramente pueda encontrar en la del autor de "Canto General" al perseguirlo y sentirse burlado por él, aunque a fin de cuentas solo sea parte de una ficción.
García Bernal es un actor de fuste, que ya había trabajado con Larraín, cineasta que ahora participa en la puja por los Oscar de Hollywod con "Jackie", versión libre de Jacqueline Kennedy, en una obra trascendente como lo fue "No", que le permitió recibir el premio Ariel en México.
García Bernal es dueño de un singular histrionismo, que aportó a propuestas disímiles, como "Diarios de motocicleta", "El pasado", "El ardor", "Eva no duerme" y "Vidas privadas", todas coproducciones con Argentina, o "El crimen del padre Amaro", "Babel" y "La mala educación", entre otras.
"Neruda" forma parte de la sólida filmografía de Larrain, y logra sacar polémicas conclusiones acerca del personaje eje -Neruda- y de su tiempo, a partir de una ficción que en ese sentido resulta más efectiva que cualquiera aproximación que se pudiera ajustar más a más hechos concretos de su vida.
El resultado deviene un ejercicio de guión impecable, relatado en off por un personaje que solo existe en la imaginación Neruda sino que en el supuesto de la ficción misma ya dejo de existir, y sirve de voz que transita y cierra una elipsis, solo pára subrayar la trascendencia temporal del personaje epónimo.
Télam: ¿Cómo recibiste la propuesta de Larrain?
Gael García Bernal: Durante el rodaje de “No” ya me había acostumbrado a trabajar con él. El punto de partida era una ficción pero con elementos reales, por eso definirla como real no es correcto. Es una ficción. Siento que es una ficción de principio a fin, inspirada en personajes y sucesos reales, pero no todos., dentro un humenaje nerudiano y borgeano también, a la poesía, a la literatura. Ese era el punto de partida, y me fascinó, porque no da pie a que haya un objetivo establecido o un nicho donde poner la película.
T: Hay quienes cuestionan esa libertad
GGB: La película genera cierto desconcierto porque mucha gente, en Chile sobre todo, donde creían que era una biopic pero no lo es. Neruda es inabarcable.
T: Es una historia que recurre a juegos literarios y cinematográficos...
GGB: Creo que a Neruda le hubiese encantado esta película porque es un retrato muy fiel a su imaginación, al contexto en el que se vivía en aquel entonces, y es algo que retrata fielmente. La posguerra, el conflicto que surge en contra de los comunistas, la posición de los poetas en el poder.
T: Larrain y su guionista eluden los planteos políticos convencionales…
GGB: No caen en las controversias políticas que son muy fáciles y muy banales, para comparar o denostar. La pregunta está planteada de forma muy interesante y la respuesta tambén, que provoca una pregunta aún más terrible, cuando una compañera militante le pregunta a Neruda “¿Cómo vamos a ser los comunistas cuando triunfemos: como usted o como yo?”. Y la respuesta de Neruda es fantástica, porque le dice “Como yo: vamos a comer en la cama y vamos a hacer el amor en la cocina”.
T: Una respuesta para sacar conclusiones...
GGB: A mi me encanta esa respuesta, es fascinante, porque no resuelve esa controversia que siempre tuvo el comunismo, la del siglo XX sobre la igualdad, en qué términos se pone, y sin embargo a la vez la contesta: de que no le falte nada a nadie. Al dar esa respuesta Neruda describe una postura de vida que abre posibilidades, que lleva la responsabilidad a tu mesa: hay que comer bien y coger más, vivir la vida y disfrutarla.
T: Hay que tener en cuenta el factor humano, la distancia entre lo teórico y lo práctico…
GGB: Es una respuesta simbólica, porque de alguna manera, ya cada quien la entiende de distinta forma, ya cada quien puede decir que para lograr eso, qué es lo que necesito, qué casa necesito, qué espacio necesito, qué trabajo necesito, qué tiempo libre necesito, cuánta familia necesito. Creo que trae la responsabilidad de vuelta a la mesa. Es interesante la época de esta historia, que creo también lo vemos con cierta nostalgia o añoranza de ese tipo de narrativa que trataba de incorporar a las personas más marginadas dentro de la sociedad.
T: ¿Cómo reflexionas el socialismo?
GGB: Si algo sucedió con el socialismo es que incorporó y provocó un proceso de democratización en el mundo entero. Tuvo sus logros y sus victorias, las vivimos, disfrutamos y de alguna manera las defendemos. Probablemente, en la posterior articulación del comunismo se empezó a comer a si mismo.
T: ¿Revisión histórica?
GGB: Acepto esta revisión histórica pero no con el afán de reivindicar ciertas cosas del ahora sino revisitarlas, como una especie de patrimonio que tenemos, para aprender, para jugar, es un ejercicio fascinante el que hace la película en ese sentido, muy alejada de lo que uno puede esperar de un cine de denuncia o social, realista.
T: No se la puede encuadrar...
GGB: Es muy interesante que no haya un nicho en donde ponerla: yo le llamo un cine que termina teniendo unas consecuencias de reconciliación impresionantes, suaves, genuinas y de una discusión muy necesaria.
T: La ficción permite múltiples lecturas...
GGB: Está la lectura de que Neruda y el policía son uno mismo
T: Tu versión de Emilio Eduardo Massera de “Eva no duerme” tenía algo que ver con este Peluchonneau, los dos son antihéroes que narran en off...
GGB: Si. Massera pudo haber sido cualquier personaje. Eso es lo interesante: en la ficción se pueden tomar elementos de la realidad y jugar con ellos. Hay gente que se pregunta cual es el límite para jugar con los elementos reales, y yo les digo que es una conversación que tenemos que superar porque no existe un parámetro para para poner fronteras a la creatividad: el juego es histriónico y si no estamos jodidos. ¿Para qué jugaríamos entonces?, porque para un juego con reglas está el fútbol.
T: ¿Cómo fue el encuentro con Luis Gnecco, el Neruda de la ficción?
GGB: Luis Gnecco es un tipazo, es uno de los mejores actores chilenos, y del mundo.
T: ¿Y vos, te considerás un ciudadano del mundo?
GGB: Ciudadano de México y Argentina. Son los paises que siguen ganando. He hecho tantas películas en mi país como aquí.
T: ¿Se viene “El Zorro”, con Alfonso Cuarón?

GGB: Si, pero todavía no sabemos cuando se va a hacer. 

PRESENTARON EL 19° BAFICI, QUE ANUNCIA 400 PELÍCULAS Y LA VISITA DE NANNI MORETTI

El Ministerio de Cultura porteño anunció la programación del 19° Buenos Aires Festival de Cine Independiente, del 19 al 39 de abril, que incluye una vasta propuesta nacional e internacional, así como la presencia del prestigioso director italiano Nanni Moretti.
El festival que tendrá como principales centros de proyección los complejos Villa Recoleta y Caballito, el Cine.Ar Sala Gaumont, el Arte Multiplex Belgrano, el Cultural San Martín, el Malba, la Fundación Proa y el Teatro Gran Rivadavia, suma centros culturales con funciones gratuitas, incluso a barrios como el Rodrigo Bueno, Saldías, Fraga, la Plaza Juan XXIII y el Polideportivo Los Piletones, entre otros
Habrá funciones al aire libre en Plaza Francia todos los días, donde se verá “Habemus Papam”, de jueves a domingo en el Anfiteatro del Parque Centenario, la Plaza Martín Fierro y en Patio Salguero.
Nanni Moretti, que además de visitar el festival tendrá ofrecerá una master class es uno de los grandes nombres del cine italiano pero tambien del cine europeo e internacional de las dos últimas décadas, con obras tan representativas como “La habitación del hijo”, “Caro diario”. “Palombella Rosa”, “Habemus Papa” y “El caimán”, entre otras que se verán en una retrospectiva especial, en copias digitales y en 35 mm. original.
En cuanto a los filmes que participarán, la competencia internacional incluirá 20 películas, de las cuales dos son producciones argentinas, como “hay partido a las tres”, de Clarisa Navas y “Una aventura simple”, de Ignacio Ceroi , en los dos casos óperas primas.
Del Uruguay competirá “El candidato”, de Daniel Hendler, mientras que también latinoamericanas son “Viejo calavera”, del boliviano Kiro Russo; “Arábia”, de los brasileños Alfonso Uchoa y Joao Dumans; “Reinos”, del chileno Pelayo Lira; y “Medea”, de Alexandra Latishev Salazar, que representa a Costa Rica.
De otros países son “Thewedding Ring”, de Rahmatou Keita por Niger; “Porto”, de Gabe Klinger por Portugal; “Wind”, de Tamara Drakulic por Serbia; “95 AND TO GO”, de Kimi Takesue; “My Entire High Schoolsinking into the Sea”, de Dash Shaw y “Dark Night”, de Tim Sutton, las tres representando a los Estados Unidos.
La lista se completa con “Liberami”, de Federica Di Giacomo por Italia; “2557”, de Roderick Warich y “Estiu 1993”, de Romuald Karmakar por Alemania; “Out There”, de Tkehiro Ito por Japón; “Killing Ground”, de Damien Power por Australia; “Niñato”, de Adrián Orr por España, “Newton”, de Amit V. Masurkar por India.
La competencia argentina incluirá nuevas obras de cineastas conocidos, como “Una ciudad de provincia”, de Rodrigo Moreno; “El pampaero”, de Matías Luchessi; “Cicero impune”, de José Celestino Campusano; “Vergel”, de Kris Niklison; “La vendedora de fósforos”, de Alejo Moguillansky; “Casa Coraggio”, de Baltazar Tokman y “Otra madre”, de Mariano Luque.
También “Las cinephilas”, de María Alvarez; “Fin de semana”, de Morocco Colman; “Hora-día-mes”, de Diego Bliffield; “El espanto”, de Martín Bachimol y Pablo Aparo; “Los territorios”, de Iván Granovsky; “Cétaceos”, de Florencia Percia; “Una hermana”, de Sofía Brockenshire y Verena Kuri, y “Orione”, de Toia Bonino.
También se verán fuera de competencia “Atrás hay relámpagos”, de Julio Hernández Cordón de Costa Rica y “No intenso agora”, de Joao Moreira Salles, y habrá una Competencia Latinoamericana, otra titulada Vanguardia y Género y Derechos Humanos.
La esperada sección Música, incluye 19 títulos, entre ellos los argentinos “Los violadores en el Luna Park”, de Juan Riggirozzi; “Más allá del Valle de las Muñecas”, de Emiliano Cativa; “Cemento-El documental”, de Lisandro Carcavallo; “Charco-Canciones del Río de la Plata”, de Julian Chalde y “Sonido Mestizo”, de Pablo Mensi.
En el bloque de rescates se verán “Terminator 2: Judgement Day”, de James Cameron, remasterizada; “Fuego contra fuego”, de Michael Mann; “El gran silencio”, de Sergio Corbucci; “Suspiria”, de Dario Argento, entre otras, así como las argentinas “Muñequitas porteñas”, de José Ferreyra y y la compilación “Rock Argentino: Las cintas de A78TV de Staff A78TV”.

22 ene 2017

ELISEO SUBIELA: DE CÓMO FABRICAR UNA MOLOTOV, MIRAR AL SUDESTE Y LEER A OLIVERIO GIRONDO

A los 71 años, el 25 de diciembre de 2016, a poco de terminar la cena familiar en su casa de San isidro, y además en vísperas de su cumpleaños número 72 -el 27- murió el director cinematográfico Eliseo Subiela, autor de obras emblemáticas como “Hombre mirando al sudeste”, “El lado oscuro del corazón” y “No te mueras sin decirme adónde vas”, entre muchas otras que supieron tener el aplauso tanto de la crítica como del público, incluso un par de plagios de la industria de Hollywood.
Entrenado en el mundo del cine publicitario de la década del 60, ese mismo de donde surgió, por ejemplo, Fernando Ezequiel Solanas, supo aportar al cine algunos títulos que sorprendieron por su audacia y su forma de abrevar en la observación del amor y la pasión, y también de la vida, que en las últimas tres décadas, lo expuso al final, que finalmente sobrevino ayer.
En 1963, Subiela dirigió su primer cortometraje, “Un largo silencio”, un documental acerca del Hospital Neuropsiquiátrico Borda, con las voces de María Vaner y Lautaro, y dos años después “Sobre todas estas estrellas”, protagonizado por la entonces juvenil Nené Morales, no obstante habría de pasar mucho tiempo para llegar a su primer largometraje.
Subiela fue, además, asistente de dirección de Leonardo Favio en su filme  "Crónica de un niño solo" y de Armando Bó, en "La mujer del zapatero", entre otros, que le sirvieron como un acercamiento importante al mundo del cine no necesariamente publicitario.
Precisamente a finales de la década del 60, y ya avanzada la Revolución Argentina, tal como se llamó al quiebre institucional encabezado por Juan Carlos Onganía, Subiela fue parte del grupo de diez cineastas que dirigieron “Argentina Mayo de 1969: Los caminos de la liberación”, entre ellos Solanas, Nemesio Juárez y los desparecidos Enrique Juárez y Jorge Cedrón.
En ese trabajo, mezcla de imágenes de conflictos sociales y testimonios, se recortó el episodio que imaginó y concretó Subiela, “Didáctico sobre las armas del pueblo”, se inicia con imágenes de miseria, con el tema “Gracias a Dios”, por Palito Ortega, para luego convertirse en un instructivo, con bastante humor, acerca de como se hace una bomba incendiaria molotov.
Tras el cortometraje que solía proyectarse por separado antes de las funciones -clandestinas- de “La hora de los hornos”, de Solanas y Octavio Getino, habría de pasar una década para su debut en el largometraje, que fue con la discreta, pero muy prolija, “La conquista del Paraiso”, rodada en Misiones en la frontera con Brasil, con Arturo Puis y Kátia D'Angelo.
Tras ese propuesta que cosechó algunos elogios pero poco público, Subiela se dedicó a preparar su su segunda, y esta vez si, gran apuesta fuera de los cánones habituales de producción, que resultó “Hombre mirando al Sudeste”, en 1986, la historia de un misterioso interno que un día aparece en el Hospital Borda y asegura ser un extraterrestre con curiosos poderes.
El relato, que tuvo como figuras centrales al también artista plástico Hugo Soto y a Lorenzo Quinteros, como el psiquiatra al que le toca este paciente y termina revolucionado por él, sorprendió a todos por igual y dio a Subiela la categoría de gran descubrimiento, autor de una ficción fantástica que no solo mereció el Premio Goya sino la envidia de Hollywood.
A tal punto fue la atracción de esta historia que mucho asociaron a la de un ex combatiente de la guerra por Malvinas, que Hollywood tentó a Subiela a irse allí a seguir su carrera, propuesta que el director rechazó con una memorable carta-solicitada en la que no compartía la idea de renunciar a su identidad y a un futuro con su familia en la costa californiana.
Subiela no aceptó dirigir allí una nueva versión de "Hombre..." y en Hollywood, expeditivos, se la plagiaron no una sino dos veces: la primera fue "Mr. Jones", de 1993 y con Richard Gere, donde el guión de Eli Roth olió, y mucho, a primer plagio, con sexo del psiquiatra cambiado por el de una mujer, obvio para un inevitable romance, interpretada por Lena Olin.
El segundo fue "K-Pax", en 2001, de Iain Softley, con Kevin Spacey y Jeff Bridges, en los papeles de Soto y Quinteros, que fue por más y terminó siendo de hecho una copia al carbón y esto llevó a Subiela a enjuiciar a la producción del filme a la distancia que, finalmente, habría llegado a un arreglo con el Argentino y resarcirlo, al menos económicamente.
Tras "Hombre.." Subiela abordó "Ultimas imágenes del naufragio" (1989), "El lado oscuro del corazón" (1992), "No te mueras sin decirme adónde vas" (1995), cuando ya enfrentó sus primeros síntomas de una afección cardíaca, que en varias ocasiones lo pusieron entre la espada y la pared, "Despabílate amor" (1996), que rozó lo retro y "Pequeños milagros" (1997).
La experimentación volvió con "Las aventuras de dios" (2000), y con un hombre y una mujer atrapados en un viejo hotel de la década del 30, y en plena crisis de 2001, que lo azotó personalmente con el "corralito", salió nuevamente a la carga con una fallida segunda entrega de "El lado oscuro del corazón", con casting argentino-español.
Su paso por la televisión incluyó la serie "Historias de no creer", cuatro episodios titulados "Angel", "Relaciones carnales", "El destino de Angélica" y "Qué risa la muerte", para volver al cine con "Lifting del corazón" (2005), y las muy valiosas "El resultado del amor", con Sofía Gala y Guillermo Pfening y "No mires para abajo", con Antonella Costa.
En 2009, y con la obsesión puesta en lo efímero de la vida y en la búsqueda de una segunda oportunidad, presentó "Rehén de ilusiones" y tres años más tarde su última obra, "Paisajes devorados", un falso documental sobre tres noveles directores que quieren retratar a un cineasta interno del Borda, interpretado por el verdadero Fernando Birri.
Al promediar la década del 90, el cineasta abrió un centro de enseñanza, la Escuela Profesional de Cine de Eliseo Subiela, en el barrio de Belgrano, con docentes como Miguel Angel Rocca, Dieguillo Fernández, Rodolfo Denevi, Daniel Pensa y Daniel Pires Mateus, entre muchos otros, y una productora de sus filmes y de otros colegas.
El ganador del Cóndor de Plata a mejor director en tres oportunidades, estaba preparando un nuevo largometraje, "Corte final", con Miguel Angel Solá y Selva Alemán, según había anticipado un homenaje al cine al que él mismo amó con pasión toda su vida.
Amores imposibles, utopías, riesgo estético, audacia para encarar temas muy vinculados con la vida y la muerte, poesía, a veces propia, otras tomadas de Oliverio Girondo, como "Espantapájaros" o "Interlunios"; de Mario Benedetti, como "Rostro de vos" y "Corazón coraza", y de Juan Gelman, como "Poco se sabe" y "Sefiní", en "El lado oscuro del corazón", que lo marcaron a fuego.
Con la partida de Subiela queda el recuerdo de una obra importante para el momento en el que le tocó surgir, primero con absoluta rebeldía, pero en especial la madurez que permitió descubrir era posible romper esquemas y lo hizo en la vuelta a la democracia todavía fresca, con rigor, con su gran metáfora acerca de la locura y, como si fueses poco, con la poesía del alma. 
Se lo va a extrañar.




13 ene 2017

ALEJANDRO CHOMSKI VIAJO A RUSIA CON SU ABUELO Y ASI NACIO "ALEK"

El cineasta Alejandro Chomski, que en 2016 y tras seis años de paréntesis de la pantalla grande estreno dos largometrajes -"Maldito eres Waterfall" y "Existir con vos: Una noche con Charly García", comienza ahora un recorrido alternativo con"Alek", cuyo punto de partida será mañana en la Fundación Proa.
El documental, que se verá mañana sábado, a las 16,.en Pedro de Mendoza 1929 primera entrega de un estreno que tendrá más funciones, fue registrado por Chomski cuando junto con su abuelo polaco viajó hasta Rusia en 1994, revisando su historia personal y el idealismo que marcó su recorrido.
"Mis abuelos vinieron de Lodz, pobres, judíos y comunistas, en 1936, sin hablar español, empezaron una nueva etapa. El había luchado por el comunismo pero no conocía Rusia. Así que finalmente lo hizo conmigo, y yo grabándolo con mi cámara todo el viaje", recuerda el director en diálogo con Télam.
"Cuando vos tenés material sin guión, el guión nace en el montaje, que duró tres años. Por suerte salió algo que representa el símbolo de esa generación que es el idealismo", completa la idea.
Télam: Nos explicaste acerca de la necesidad de este viaje a Rusia de descubrimiento con tu abuelo, ¿qué pasaba en ese momento de tu vida y que relación tenías con él cuando se dió?
Alejandro Chomski: Yo en ese momento de mi vida ya había abandonado la militancia en el MAS y me dedicaba full time al cine. Vuelto al país, había vivido, estudiado y trabajado en cine 5 años en París y en Nueva York. Mi madre nos regaló ese viaje a él y a mí por su cumple de 80 y el sueño de él de conocer Moscú. 
T: Se que además querías conocer Rusia...
AC: Yo tenía ese sueño también por multiples razones: por viajar con él, por conocer Rusia, y por comprarme un lente anamórfico para una cámara 35 mm rusa que me había comprado en NY, y con la cual Agresti filmó una parte de "Buenos Aires Viceversa". Terminé trayéndome una caja de lentes entera y un trípode enorme, además del lente. Cuando surgió la invitación del viaje por parte de mi madre no tuve dudas que tenía que llevar la cámara al viaje, no sabía bien para que, pero había que llevarla y filmarlo a él y a Rusia. 
T: Alguien muy importante para vos, supongo...
AC: Él era mi mejor amigo en aquella época, mi formador ideológico si bien el se quedo en el comunismo y yo seguí hasta el trotskismo, y hablábamos todo el tiempo de la revolución rusa, la guerra, Stalin, las purgas, etc.
T: Muchas veces los documentales tienen la particularidad de ser catárticos. ¿Este es un caso?
AC: Absolutamente, porque volvimos del viaje y se murió a la semana sin poder despedirnos. Por eso tarde 20 años en poder volver a ver el material, por el dolor que me daba verlo. La verdad absoluta que mientras hablo de esto con me emocione (dice con los ojos brillosos de lágrimas).
T: Describime las sensaciones que tuviste cuando lo registraste, cuando después decidiste el formato, la edición... 
AC: Cuando lo filmaba no me daba cuenta mucho de lo que estaba haciendo, tenía 24 años y una cámara. Fue la misma época del doc de Charly, Filmaba sin guión situaciones que me parecían que había que capturar, pero sin saber bien porqué. Mientras tanto, ya soñaba con hacer largometrajes y escribía guiones de ficción, bastante malos por cierto. 
T: ¿Qué pasa por tu cabeza hoy cuando verlo es como viajar por el túnel del tiempo…?
AC: Ver el filme hoy es un regalo del cielo, como el de Charly, porque me permite sentir que estoy nuevamente allá con ellos en 1994, viviendo eso. Mi mente se va automáticamente para ese momento y cognitivamente y emocionalmente es un impacto muy lindo en mi corazón. El formato es de Hi 8, lo dejamos como estaba sin tratamiento para no alterar la frescura del material.
T: Más allá del viaje, el trabajo incluye una entrevista que le hiciste en Punta del Este. Comentame cómo fue el backstage de todo este recorrido, porque es seguro hubo cosas que no aparecen pero que igualmente fueron claves…
AC: Las claves eran convivir con él, en Punta y en Rusia. Dormir en la misma habitación, escuchar sus ronquidos filmar sus ojos con arrugas de 80 años de siglo XX. El viaje a Punta incluyó playa, con su hermoso cuerpo de hombre grande y su cabellera blanca de hombre sabio.
T: El cine -de ficción- es parecido a la memoria, porque cuando se reconstruye nada es exactamente igual a lo ocurrido, el documental no. Cuando ves el documental, que tanto se parece a tus propios recuerdos de ese recorrido con tu abuelo..?
AC: Es exacto a como lo viví, milimétricamente igual. Como un niño que quiere ver siempre la misma película una y otra vez, cuando veo el film es estar ahí una y otra vez, él está vivo (!!) y yo con 25 años.
T: Este es tu tercer documental. Pensás en el género como una alternativa para contar otras historias?
AC: Absolutamente. El primero fue "¿Quién Es Alejandro Chomski?", que codirigimos con Santiago García Isler, el de "A Vuelo de Pajarito",y este es el tercero. Ahora estoy preparando otro también con material viejo.
T: Seis años de ausencia y de pronto tres películas presentadas una tras la otra. Cómo observas la experiencia, que juicio temes ahora de esta trifecta?
Una satisfacción de haber recorrido estas tres experiencias diferentes y que me guste el resultado. Una euforia silenciosa incompartible, que me da fuerzas para seguir querer haciendo películas
T: ¿En qué proyecto estas trabajando ahora mismo?
AC: En "Bajo El Agua", un filme con Willem Dafoe y Natalia Oreiro para filmar este año, que produce El Campo Cine, de Nicolás Avruj y una empresa canadiense... Es para filmar en inglés en la Patagonia.

12 ene 2017

"INVASION ZOMBIE": UNA DE CAPITALISMO CANIBAL




El cine surcorearo, que acredita nombres talentosos como los de Kim-ki Duk y Park Chan-wook, pone en primer plano al hasta ahora autor de animé Yeon Sang-ho, con “Invasion Zombie”, su primer filme con actores de carne y hueso, en buena medida continuación de su inmediata anterior, “Seoul Station”.
Mientras que en aquel filme de animación, la Estación Central de Seúl se convertía en refugio de vagabundos que, víctimas de un virus, devienen zombis, lugar donde una joven que acaba de romper con su novio queda atrapada, en esta nueva aventura con "muertos vivos" el planteo vuelve al ámbito ferroviario.

Seok-Woo es un brooker, un hombre que viste bien, y tiene su oficina céntrica donde asesora en la compra y venta de acciones para clientes de alto nivel, alguien a quien solo le preocupan las ganancias que pueden reportar -y reportarle- esos negocios, porque para gente como él el fin justifica los medios.
El único interés en la vida de este hombre de sugestiva frialdad y habilidad para los números, parece ser ese, hacer que otros ganen dinero y de esa forma él mismo ganarlo, a costa de descuidar por completo los sentimientos, a su pequeña hija, y a su ahora ex esposa, de la que se divorció hace poco tiempo.
Pero el día del cumpleaños de la niña llega a la conclusión de que debe viajar desde Seúl, donde vive con ella, hasta Busán donde vive la madre de la niña, es decir superar esos 325 kilómetros de distancia para recuperar al menos un momento de felicidad en familia, o algo que se le parezca.
Seok Woo esconde un secreto: sabe que una gran contaminación afecta a su país y que alguno de esos paquetes que administra pueden irse a pique entre gallos y medianoche, cambiando por completo el rumbo de de todo lo conocido, 
Lo que no imagina es que el colapso ecológico ya se ha desatado y afecta a muchas ciudades de su país pero recién se entera cuando aborda el convoy ultrarrápido que, supone, es capaz de llegar a destino antes de que todo, absolutamente todo, esté perdido.
Seok-Woo tiene contactos, y una vez sentado junto a su hija, se comunica con un informante que le da pistas de dónde debe rumbear para poder estar a salvo de la impiadosa plaga de zombis recién anunciada.
Padre e hija se cruzarán con un matrimonio de clase popular, él de pocas pulgas y su esposa embarazada, pero también con el CEO de la empresa ferroviaria de ese mismo tren, y una multitud de seres mezquinos.
Como era de esperar, cuando los zombis de puertas adentro se multiplican y así el pasaje del convoy se parte en dos, por un lado los seres más repelentes y ávidos de carne humana, por el otro los que quieren eludirlos.
Esa división es clara, pero más peligrosa es la que se da entre quienes quieren sobrevivir, por un lado aquellos que priorizan lo humano, por el otro los egoístas para los que, estaba escrito, no importa quien caiga con tal de no infectarse.
El director Yeon Sang-ho no se anda con vueltas, pero como en la anterior no eligió a los zombis por estar de moda, y es más: los típicos amantes de filmes de zombis se desilusionarán de no verlos al por mayor.
"Invasión Zombie", no es una “hueca película de zombis", sino una historia que recurre a los zombis para de paso reflexionar de crisis y grietas sociales propias de las que ahora mismo tienen lugar en centros urbanos de todo el mundo
La pregunta "¿como se llega a esto?'" es simple: la vida moderna que pone en primer plano lo material por delante de lo humano y el terror a que lo aparentemente ordenado se colapse casi sorpresivamente.
La historia de “Invasión Zombie” es simple, su registro en tiempo más o menos real -el prólogo de la historia más la duración del tramo entre Seúl y Busán-, y la tensión permanente se sostienen gracias a una edición impecable.
Todo está perfectamente calculado, y funciona como un mecanismo de relojería hasta el último minuto, generando empatía entre el espectador con los “buenos” que intentan convertirse en héroes, y odio con los que sin ser zombis son igualmente despreciables por su extremo egoísmo, su impiedad sostenida por el poder del dinero o por el miedo.
Hay mucha tela para cortar en esta historia de visión necesaria, que también es heredera del manga, de ese cine típicamente oriental y al mismo tiempo de marcada inspiración en todos los grandes trabajos de animación con origen en el arte gráfico de la historieta
Y también hay subrayados que hablan del humor irónico que en este caso maneja con habilidad Yeon Sang-ho: el otro uso que se puede dar a celulares, a los periódicos (al menos a su papel) y al cierre seguro de las puertas entre vagones, y quienes la vean descubrirán por qué.

(Publicada en Télam, 11/01/2017)


29 dic 2016

"GILDA, NO ME ARREPIENTO DE ESTE AMOR", EL TITULO ARGENTINO DE 2016


"Tengo un sueño, no será fácil", sentencia la protagonista en el trailer de "Gilda. No me arrepiento de este amor", el más compacto de los filmes nacionales estrenados en este 2016, que convierte a Natalia Oreiro en la cantante de cumbia Miriam Alejandra Bianchi, quien en cinco años, antes de su muerte en un accidente en el bus que la llevaba de gira, logró convertirse en figura idolatrada por cientos de miles de fans y para muchos de ellos, una santa.
El "no será fácil" es lo que la directora Lorena Muñoz también estuvo dispuesta a desafiar porque es típico de biopics (filmes biográficos) apoyarse principalmente en el parecido de los actores elegidos y en la indudable fuerza de la obra legada, incluso poniendo en riesgo el lenguaje del cine, es decir solo seguir un trazado cronológico regido por eso que todos, alguna vez, habían leído o visto a través de los medios periodísticos en su tiempo.
Muñoz, recordada por haber sido parte de "Yo no se que habrán hecho tus ojos" y tiempo después "Los próximos pasados" hace ya una década, fue quien tuvo la responsabilidad de elegir qué piezas de esa gran historia, la que acompaña a los artistas que perpetuaron sus temas musicales de generación en generación más allá de su ausencia física, y que se fueron prematuramente, podían ser las que sintetizaran una idea, la esencia de la cosa.
Y en "Gilda...", está la esencia de ese cuento que nunca conoceremos en forma fidedigna porque al reconstruirlo, y a diferencia de lo que puede lograr un documental, en este tipo de historias lo fundamental es que eso que (como sentenciaba "El principito" de Saint-Exupery) es invisible a los ojos, que en este caso se desprende de muchas de esas canciones que ya son parte del imaginario popular y acompañan tanto momentos de alegría como de tristeza.
El relato recurre a la elipsis, y comienza con una toma desde la parte superior del féretro de Gilda, colocando allí la mirada del espectador en dirección a la luneta trasera, que llora lluvia, y deja entrever a quienes gritan y apoyan las palmas de sus manos, tratando de aferrarse a quien ya no podrá cantarles más sus canciones de amor, de pasión, de desengaños, de felicidad interrumpida, y que convocan, inexorablemente, al recuerdo melancólico.
El cambio que Myriam estaba dispuesta a dar era impensado pero, sin embargo, ocurrió casi entre gallos y medianoche, cuando aquella maestra jardinera pura dulzura, casada con un hombre muy posesivo y con dos hijos pequeños, dio paso a la mujer que, simplemente, tuvo un rapto de lucidez implacable para hacer lo que realmente soñaba, porque lo que se no se hace en esta vida, es así de simple, no existe posibilidad alguna de hacerlo en otra.
Gilda, que antes de lo pensado y a pesar de tener que enfrentar no solo a su esposo sino también a la parte oscura de un negocio que prefería a mujeres exhuberantes vestidas con calzas ajustadas y brillosas, con letras algo pobres, sin excepción con pobreza rítmica, manejado por empresarios turbios y de armas tomar, es según la interpretación de Muñoz una mujer que solo mostraba felicidad cuando subía a un escenario.
Hay en todo este relato un profundo trabajo de guión a la hora de relacionar las letras de esas canciones con lo que Gilda vivía fuera del escenario y hay objetos que tendrán un papel protagónico en este devenir donde la felicidad que aparece es una ilusión circunstancial, demostrando que aquello dicho alguna vez por el uruguayo Eduardo Galeano de que "hay que vivir cada noche como si fuese la última, y cada amanecer como si fuese el primero", es pura verdad.
El filme de Muñoz logra el equilibrio justo entre la verdad y el mito, obviamente en la imagen espejada de los personajes y de esos lugares que eran su mundo, hay tensión de principio a fin en donde los temas musicales no matizan sino son son funcionales al relato, hay un gran trabajo de cámara y de fotografía, logrando que las expresiones de Oreiro sean parte de esa magia, el sonido como un protagonista más, y muy en especial un gran amor de los autores por su trabajo.
El protagonismo absoluto de Oreiro no resta peso a quienes la rodean, como Lautaro Delgado, Javier Drolas y Susana Pampin, su círculo íntimo lleno de contradicciones, la parte oscura resumida en los personajes encarnados por Roly Serrano y su lugarteniente Daniel Valenzuela, hasta las breves apariciones de Angela Torres y Daniel Melingo sobresalen por el peso que tienen tanto en el guión como en esos flashbacks que recuerdan alegrías y tristezas.
"Gilda. No me arrepiento de este amor" es, sin lugar a dudas, uno de los grandes filmes argentinos de los últimos tiempos y probablemente el mejor de esta temporada que ha dado propuestas taquilleras y de valor artístico pero que difícilmente alcancen este justo equilibrio entre arte e industria que es el soñado por mucha gente de cine, el que el espectador sabe agradecer, y marca en las carreras de Oreiro y Muñoz, un momento clave que, seguramente, será recordado. (publicada en Télam)