20 mar 2012

RECUERDOS SIEMPRE PRESENTES


Madrid siempre deja recuerdos. Y los recuerdos a veces se convierten en imágenes que siguen dando la sensación de estar allí, incluso cuando lo que muestran ya no exista, o haya cambiado, o tan solo fue un momento. Lo mismo ocurre en San Sebastián, y creo que también en cualquier lugar que uno recuerde por algún motivo, por alguna pasión, insisto, por algún instante memorable. Por un ruido que la foto no transmite pero sugiere, por alguna trama que parece palpable cuando en verdad no lo es.
Aquí hay tres im{agenes que me gusta recordar, y en las tres hay una feliz coincidencia: que delante o detrás de la cámara, me snetía muy bien, y eso se transmite en la intensidad de los colores, en el encuadre y hasta en lo que registran.
Una es del Edificio España, un edificio que está allí mismo donde la Gran Vía deja de existir, enfrente de Plaza España, donde está esa a pocos metros esa zona reservada a los cines de arte, como los Princesa, y la librería 8 1/2. Cuando registre este gran edificio estaba en proceso de reciclaje y dejaba de ser un gran hotel para convertirse en propiedades de lujo que nunca llegaron a existir porque está, de hecho, abandonado. Es gigantesco y dice que la última venta fue por casi cuatrocientos millones de euros. Estaba cubierto por una especie de malla que protegía a los peatones de cualquier objeto que pudiese caer en el proceso de reciclaje. La imagen es realmente loca. Un símbolo de la crisis del capitalismo. El edificio estaba completamente vacío de ocupantes. Imaginemos por un segundo ese edificio vacío, sus pasillos, escaleras y cientos de ambientes que fueron oficinas, viviendas y vaya a saber qué en el pasado. Infinitamente más grande que aquel hotel que sirvió de escenografáa a "Barton Fink", una famosa segunda película de los hermanos Cohen. Por delante se recorta uno de esos artefactos que no se si son ventilación de la linea del Metro que pasa por allí debajo o surtidores de agua para los sedientos. O las dos cosas. Cada uno de esos "monumentos" está trabajado como una escultura que también sirve de identificación a la ciudad. Son realmente bellos, y le dan un relieve señorial a una ciudad en la que por ser cosmopolita, puede dar sorpresas a cada centímetro. Allí a 50 metros no más, me dijeron que vivió Luis Buñuel. Qué loco! Por allí caminaba don Luis Buñuel y quien sabe cuantos otros millones, y yo tan campante sacando una fotito.
En la otra, la de una vidriera, se puede ver un zootropo que calculo es genuino, por que creo era una casa de antigüedades en la calle Del Arenal, a 200 metros del Teatro Real y la estación Opera del Metro. El zootropo fue uno de los primeros artefactos en reproducir imágenes en movimiento, en dar esa ilusión de un caballito galopando. Me hipnotizó, pero no lo compré, de tacaño nomás, y cuando volví un año después ya no había más. Jodete.
La tercera es en San Sebastián, en una salita que en el Festival se usa para unas charlas que son grabadas y puestas en el sitio oficial, siempre dedicadas a la sección Horizontes Latinos. Esta foto me la saque apenas me despedi de Natalia Oreiro, que acaba de terminar allí un microprograma en el que hab{o de "Francia", de Adrián Caetano. El salón estaba casi vaciío; apoyé mi cámara sobre una mesa, la encuadré sin modelo alguno, puse el temporizador, disparé, me senté y clik. Voilá.
Ese fue um buen día, lo recuerdo. Me sentí muy bien y tenía lógica. Pero no siempre es así. A veces uno se embola y mucho. Otras piensa cuantas veces más va a pasar por allí, como Paul Bowles en el cafe de aquella película de Bertolucci tan bella que ya ni me acuerdo cómo se llamaba. Ah si, "Refugio para el amor".

7 mar 2012

CANDIDATOS A LOS 60º PREMIOS CONDOR DE PLATA

La Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, en el 70° Aniversario de su Fundación, anunció, mediante una conferencia de prensa en el marco del 8º encuentro Pantalla Pinamar 2012, las nominaciones a los Premios Cóndor de Plata que en su edición 60° reconocerá a las mejores películas argentinas estrenadas en la temporada 2011.
Aballay, el hombre sin miedo, de Fernando Spiner; El estudiante, de Santiago Mitre; El gato desaparece, de Carlos Sorín; Las acacias, de Pablo Giorgelli y Los labios, de Santiago Loza e Ivan Fund compiten por el premio Cóndor como Mejor Película.
Asimismo en el rubro Mejor Director son reconocidas las labores de Georgelli, Mitre, Sorín y Spiner añadiendo a Sebastián Borensztein por Un cuento chino.
Las principales nominadas por película son: Aballay, el hombre sin miedo (11); Juan y Eva (10); El gato desaparece y Las acacias (9), El estudiante (7); Un cuento chino (6); Medianeras (5); Revolución, el cruce de los Andes (4).

MEJOR PELÍCULA
ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO, DE FERNANDO SPINER
EL ESTUDIANTE, DE SANTIAGO MITRE
EL GATO DESAPARECE, DE CARLOS SORÍN
LAS ACACIAS, DE PABLO GIORGELLI
LOS LABIOS, DE SANTIAGO LOZA E IVAN FUND

MEJOR DIRECTOR
SEBASTIÁN BORENSZTEIN (UN CUENTO CHINO)
PABLO GIORGELLI (LAS ACACIAS)
SANTIAGO MITRE (EL ESTUDIANTE)
CARLOS SORIN (EL GATO DESAPARECE)
FERNANDO SPINER (ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO)

MEJOR ACTOR
PABLO CEDRON (ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO)
RICARDO DARIN (UN CUENTO CHINO)
LUIS LUQUE (EL GATO DESAPARECE)
ALBERTO DE MENDOZA (LA MALA VERDAD)
OSMAR NUÑEZ (JUAN Y EVA)

MEJOR ACTRIZ
GRACIELA BORGES (VIUDAS)
JULIETA DIAZ (JUAN Y EVA)
SUSU PECORARO (VERDADES VERDADERAS, LA VIDA DE ESTELA)
ERICA RIVAS (ANTES DEL ESTRENO)
BEATRIZ SPELZINI (EL GATO DESAPARECE)

MEJOR ACTOR DE REPARTO
ALEJANDRO AWADA (VERDADES VERDADERAS, LA VIDA DE ESTELA)
DANIEL FANEGO (VAQUERO)
FERNAN MIRAS (JUAN Y EVA)
MARTIN PIROYANSKY (MI PRIMERA BODA)
CLAUDIO RISSI (ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO)

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
RITA CORTESE (LOS MARZIANO)
VERONICA LLINAS (CERRO BAYO)
MURIEL SANTA ANA (UN CUENTO CHINO)
MALENA SOLDA (LA MALA VERDAD)
MARÍA UCEDO (JUAN Y EVA)

REVELACIÓN MASCULINA
MARTIN BOSSI (VIUDAS)
JAVIER DE PIETRO (AUSENTE)
GERMAN DE SILVA (LAS ACACIAS)
IGNACIO HUANG (UN CUENTO CHINO)
ESTEBAN LAMOTHE (EL ESTUDIANTE)

REVELACIÓN FEMENINA
HEBE DUARTE (LAS ACACIAS)
DIANA LAMAS (EL AGUA DEL FIN DEL MUNDO)
ROMINA PAULA (EL ESTUDIANTE)
ELENA ROGER (UN AMOR)
VICTORIA RAPOSO (LOS LABIOS)

MEJOR DOCUMENTAL
AU3 – AUTOPISTA CENTRAL (DE ALEJANDRO HARTMANN)
HACHAZOS (DE ANDRES DI TELLA)
TATA CEDRON, EL REGRESO DE JUANCITO CAMINADOR (DE FERNANDO PEREZ VACCHINI)
TIERRA SUBLEVADA 2: ORO NEGRO (DE FERNANDO PINO SOLANAS)
UN TREN A PAMPA BLANCA (DE RODOLFO FITO POCHAT)

INNOVACIÓN ARTÍSTICA
AUSENTE (DE MARCO BERGER)
FAMILIA TIPO (DE CECILIA PRIEGO)
LA RISA (DE IVAN FUND)
UN MUNDO MISTERIOSO (DE RODRIGO MORENO)
UN REY PARA LA PATAGONIA (DE LUCAS TURTURRO)

MEJOR OPERA PRIMA
EL ESTUDIANTE (DE SANTIAGO MITRE)
LAS ACACIAS (DE PABLO GIORGELLI)
MEDIANERAS (DE GUSTAVO TARETTO)
EL AGUA DEL FIN DEL MUNDO (DE PAULA SIERO)
VAQUERO (DE JUAN MINUJIN)

MEJOR GUIÓN ORIGINAL
EL ESTUDIANTE (SANTIAGO MITRE)
LAS ACACIAS (PABLO GIORGELLI, SALVADOR ROSELLI)
MEDIANERAS (GUSTAVO TARETTO)
EL GATO DESAPARECE (CARLOS SORIN)
UN CUENTO CHINO (SEBASTIAN BORENSZTEIN)

MEJOR GUIÓN ADAPTADO
ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO (FERNANDO SPINER, JAVIER DIMENT, SANTIAGO HADIDA) (ADAPTACIÓN DEL CUENTO HOMÓNIMO DE ANTONIO DI BENEDETTO)
EL DEDO (CARINA CATELLI) (ADAPTACIÓN DEL LIBRO “EL DEDO DE BALDOMERO” DE ALBERTO ASSARDOURIAN)
EL DERROTADO (JAVIER TORRE, RODOLFO MÓRTOLA) (ADAPTACIÓN DEL LIBRO HOMÓNIMO DE LEOPOLDO TORRE NILSSON)
JUAN Y EVA (PAULA DE LUQUE) (INSPIRADA EN EL LIBRO HOMONIMO DE JORGE COSCIA)
UN AMOR (PAULA HERNANDEZ, LEONEL D´AGOSTINO) (ADAPTACIÓN DEL CUENTO HOMÓNIMO DE SERGIO BIZZIO)

MEJOR FOTOGRAFÍA
ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO (CLAUDIO BEIZA)
EL GATO DESAPARECE (JULIAN APEZTEGUÍA)
JUAN Y EVA (WILLI BEHNISCH)
LAS ACACIAS (DIEGO POLERI)
MEDIANERA (LEANDRO MARTINEZ)

MEJOR MONTAJE
ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO (ALEJANDRO PARYSOW)
EL ESTUDIANTE (DELFINA CASTAGNINO)
EL GATO DESAPARECE (MOHAMED RAJID)
JUAN Y EVA (ALBERTO PONCE)
LAS ACACIAS (MARIA ASTRAUSKAS)

MEJOR DIRECCIÓN DE ARTE
ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO (SANDRA IURCOVICH)
FONTANA, LA FRONTERA INTERIOR (MARIELA RIPODAS)
JUAN Y EVA (RODOLFO PAGLIERE)
MEDIANERAS (LUCIANA QUARTARUOLO, ROMEO FASCE)
REVOLUCIÓN, EL CRUCE DE LOS ANDES (SERGIO RUD)

MEJOR MÚSICA ORIGINAL
ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO (GUSTAVO POMERANEC)
EL GATO DESAPARECE (NICOLAS SORIN)
JUAN Y EVA (IVÁN WYSZOGROD)
MEDIANERAS (GABRIEL CHWOJNIK)
REVOLUCIÓN, EL CRUCE DE LOS ANDES (SEBASTIAN ESCOFET)

MEJOR SONIDO
ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO (SEBASTIAN GONZALEZ)
EL GATO DESAPARECE (JOSÉ LUIS DÍAZ)
LAS ACACIAS (MARTIN LITMANOVICH)
REVOLUCIÓN, EL CRUCE DE LOS ANDES (MARTIN GRIGNASCHI)
UN CUENTO CHINO (CHARLY SCHMUKLER, EDUARDO ESQUIDE)

MEJOR VESTUARIO
JUAN Y EVA (MARCELA VILARIÑO)
ABALLAY, EL HOMBRE SIN MIEDO (GABRIELA GONZALEZ)
REVOLUCIÓN, EL CRUCE DE LOS ANDES (JULIO SUAREZ)
FONTANA, LA FRONTERA INTERIOR (PAOLA DELGADO, PEONÍA VELOZ)
MI PRIMERA BODA (ANA MARKARIAN)

MEJOR PELÍCULA IBEROAMERICANA
ALAMAR (DE PEDRO GONZALEZ-RUBIO)(MEXICO)
BALADA TRISTE DE TROMPETA (DE ALEX DE LA IGLESIA)(ESPAÑA)
LA PIEL QUE HABITO (DE PEDRO ALMODOVAR)(ESPAÑA)
NORBERTO APENAS TARDE (DE DANIEL HENDLER)(URUGUAY)
VIOLETA SE FUE A LOS CIELOS (DE ANDRES WOOD)(CHILE, BRASIL, ARGENTINA)

MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO HISPANA
DE DIOSES Y HOMBRES (DES HOMMES AT DES DIEUX)(DE XAVIER BEAUVOIS)(FRANCIA)
HABEMUS PAPAM (DE NANNI MORETTI)(ITALIA/FRANCIA)
LE QUATTRO VOLTE (DE MICHELANGELO FRAMMARTINO)(ITALIA/ALEMANIA/SUIZA)
MEDIANOCHE EN PARIS (MIDNIGHT IN PARIS)(DE WOODY ALLEN)(EE.UU./ESPAÑA)
PINA (DE WIN WENDERS)(ALEMANIA/FRANCIA/REINO UNIDO)

27 feb 2012

84ª OSCAR: EL TRIUNFO DE LA NOSTALGIA

Curioso resultado el de los académicos de Hollwyood: primero resaltaron la quiebra de la empresa Kodak, auspiciante de los premios hace casi una década y principal respaldo para la construcción del teatro que está ubicado muy cerca al viejo cine Teatro Chino de Grauman donde hace décadas, astros y estrellas estampan sus manos y pies en cemento fresco.
Después eligieron como principal número musical a un grupo canadiense, el Cirque du Soleil, que hizo su performance acrobática cargada de nostalgia, empezando por Hitchcock (“Intriga internacional”) y después recreando con mímica el cada vez menos frecuente ritual de ir a ver cine en los cines, que la misma industria se encargó de liquidar hace una década al imponer la globalización de las imàgenes como nuevo paradigma.
Y finalmente se hizo la suma de los premios y la conclusión es que Hollywood está irremediablemente en baja, porque le película que se llevó los mejores premios no fue la sobrevaluada “La invención de Hugo Cabret” sino la para nada pretenciosa “El artista” en la que un grupo de franceses que se atreven a reconstruir el viejo Hollywood a la perfección, mientras que otras ocho películas hablada en inglés se llevaban un solo premio cada una.
Los cómputos hablan por si solos: el filme de Michel Hazavicius, cinco de las mejores estatuillas, a saber película, director y actor, además de música (fundamental en el film por ser mudo) y vestuario, mientras que el de Scorsese, también cinco, a saber mejor fotografía , mejores efectos visuales , sonido y edición de sonido y dirección de arte, todos técnicos.
Con excepción de “La dama de hierro”, que solo por el hecho de la composición de Meryl Streep podría interesar, se llevó precisamente el premio a mejor actriz (por el que injustamente no pusieron a competir a Berenice Bejo, coprotagonista de “El artista”) y el de mejor maquillaje, que es el que la ayuda a parecer tan vieja como Margaret Thatcher hoy.
La fiesta fue correcta, tanto como Billy Crystal como showman, en extremo correcta y por momentos algo artificiosa, a razón de que ni quienes entregaban los premios ni quienes los recibían no parecían estar demasiado entusiasmados con la tarea, a excepción de Michel Hazavinicius y el iraní Asghar Farhadi, que se dirigió al público con un texto emocionante.
Dijo que "ofrezco orgullosamente este premio a mi país, a un pueblo que respeta todas las culturas y civilizaciones", que el Oscar "es más que un premio importante para un cineasta” y que “En tiempos en que los políticos hablan de guerra, intimidación y agresión, el nombre de nuestro país, Irán, toma la palabra aquí a través de su gloria, de su rica cultura, que ha pasado por momentos políticos difíciles".
Todos los que subían al escenario estaban atentos al reloj que en cuenta regresiva les anunciaba debía despedirse, incluso Olivia Spencer se apuró y finalmente tuvo que decir adiós antes de que el director de cámaras pasase a otra imagen, detalles que le quitan frescura y algo de imprevisibilidad para una platea con varios miles de personas muy bien vestidas.
El presidente de la Academia paso desapercibido con su minúsculo discurso sin una sola idea que pudiera sintetizar qué es lo que se siente hoy en Hollwyood a partir de la crisis que los azota y ya se nota en el vacío de un cine que es solo envoltorio y que cuando no lo es no logra trascender la medianía, el más de lo mismo, la idea de que los esquemas ya probados pueden y deben repetir respuestas de público.
La pregunta es: si el cine cambia al mismo tiempo que Hollywood solo demuestra tener capacidad de recaudar dinero, la mayor parte de las veces sin calidad, recurriendo a espejitos de colores, que futuro le espera al cine como espectáculo y, en consecuencia, a lo que significan los premios Oscar como aquello máximo a lo que puede aspirar un actor o cineasta?
Nadie hubiera pensado hace cinco o seis años que Kodak sería derribada por los cambios tecnológicos al igual que el protagonista de “El artista”, cae cuando los actores tuvieron que empezar a hablar en cine que dejaba de ser puro gesto, como ocurre en la película de Hazanavicius, un ejemplo que resulta casi paradójico: un film mudo triunfa en un momento en el que todo lo técnico es vendido como lo mejor e incluso aceptado por los más veteranos.
En verdad, la ceremonia de los Oscars del último domingo suena casi como a un grito de auxilio, una forma de llamar la atención parecida a la del personaje de Jean Dujardin cuando prende fuego sus películas, o Méliés en el filme de Scorsese, cuando resignado se esconde en la estación de Montparnasse para vender o reparar juguetes a cuerda.
“Estamos aquí, vengan a rescatarnos”, parecen exclamar con sus actos, un llamado que es más que evidente hacen a los más jóvenes, porque ellos son los auténticos dueños del futuro, los que pueden retomar el camino perdido, recuperar el camino de los sentimientos, de lo genuino que a fin de cuentas no puede ser reemplazado por lo vacío de contenido porque por insistencia termina, inexorabalemente, cansando.
Scorsese , Steven Spielberg (gran olvidado de la noche) y Woody Allen, cada uno a su manera recorren el pasado porque de alguna forma quisieran viajar por el tiempo y poder vivirlo para después recordarlo con un plus de magia, igual que lo hace Hazanavicius, con muchas menos pretensiones, una suma de inocencia que tiene que tener si o si un final feliz, esperanzado, de que a pesar de todo, el futuro es posible.

20 feb 2012

"NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS" SE LLEVO SEIS PREMIOS GOYA

En el Palacio de Congresos Madrid tuvo lugar la ceremonia de los 26º Premios Goya, de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España, donde el policial hiperviolento (al menos riguroso) “No habrá paz para los malvados”, de Enrique Urbizu, fue la gran triunfadora al merecer seis de las estatuillas de las que estaba candidateado.
Como mejores películas extranjeras (iberoamericana y europea) fueron elegidas “Un cuento chino”, coproducción entre Argentina y España protagonizada por Ricardo Darín, y “El artista”, de Michel Hazanavicius, coproducción entre Francia y Bélgica, que ya viene de una ola de premios internacionales, entre ellos siete de la Academia de Cine Biriténica (BAFTA).
La velada, con una escenografía que reconstruyó la fachada de un viejo cine madrileño de la Gran Vía (donde ya no quedan cines), probablemente el mejor conocido como El Palacio de la Musica (en reciclaje como centro de espectáculos y conciertos hace cinco años) o ese otro vecino a la estación Callao del Metro, en cuyo subsuelo funcionaba la boite Paxapoga y donde ahora en su totalidad funciona una enorme tienda de ropa contó con la presencia de las grandes figuras del cine hispano delante y detrás de las cámaras como los argentinos Alberto Amman, Ernesto Alterio y Ricardo Darín; Pedro Almodóvar, Antonio Banderas y su esposa Melanie Griffith, Alex de la Iglesia, Salma Hayek, Carlos Saura, Marisa Paredes, Victoria Abril, Luis Tosar y Eduardo Noriega, entre otros. Además de ser elegido como el mejor filme de la cosecha española de 2011, los otros premios recibidos por “No habrá paz para los muertos” fueron para Enrique Urbizu como mejor director, José Coronado como mejor actor protagonista, el mismo Urbizu y Michael Gazambide por su guión original, Paco Blanco por el montaje y Licio Marcos de Oliveira e Ignacio Royo-Villanov por el sonido.
La película de Urbizu comienza un domingo cualquiera, otro más, cuando el inspector de policía Santos Trinidad de camino a casa, ya muy borracho, se ve involucrado en un triple asesinato. Pero hay un testigo que consigue escapar y podría incriminarle. Santos Trinidad inicia la caza del hombre, emprende una investigación destinada a localizar y eliminar al testigo. Mientras tanto la jueza Chacón, encargada de la investigación del triple crimen, avanza meticulosamente en la búsqueda del asesino.Ambos, Santos y Chacón, van a descubrir que nada es lo que parece y lo que empieza siendo un simple caso de tráfico de drogas, desembocará en algo mucho más peligroso.Solo Santos parece ser capaz de impedirlo, siempre que la juez Chacón no consiga detenerle antes a él. Gran desilusión para el director Pedro Almodóvar (la cámara lo evitó luego de la premiación) y su estrella Antonio Banderas, sentado a su lado, ya que “La piel que habito” se llevó sólo cuatro premios:y solo dos de los importantes, a la interpretación femenina para Elena Anaya, y a revelación masculina para Jan Cornet, música para Alberto Iglesias y maquillaje y peluquería para Karmele Soler, David Marti y Manolo Carretero. “La voz dormida”, de Benito Zambrano, un intenso drama acerca de mujeres encarceladas durante los primeros años de la dictadura franquista, también se llevó cuatro premios: María León como actriz revelación, Ana Wagener como actriz de reparto, que dedicó su priemio al ex juez Baltasar Garzón, y canción original por “Nana de la hierbabuena", de Carmen Agedano, entre otros.
El premio a mejor interpretación masculina de reparto fue para Lluis Homar por su trabajo en el film de ciencia ficción “Eva”, donde compone a un robot mayordomo perfecto, producción por la que también fueron consagrados como director debutante Kike Mallo y los responsables de los efectos especiales Arturo Balseiro y Lluis Castells.
El western ambientado en Bolivia “Blackthorn, sin destino”, de Mateo Gil, que incluyó en su equipo técnico a varios argentinos, se llevó cuatro premios: dirección de fotografía para Juan Antonio Ruiz Anchia, dirección de producción para Andrés Santana, dirección artística para Juan Pedro de Gaspar y diseño de vestuario para Clara Bilbao.
“Escuchando al juez Garzón” fue premiado con el Goya a mejor documental de 2011 y, al recibirlo, su directora Isabel Coixet expresó que “hubiera preferido que nunca hubiese tenido que filmar este documental”.
En el rubro guión adaptado, el premio fue para Angel de la Cruz, Ignacio Ferrera, Paco Roca y Rossana Cecchini por el excelente largometraje de dibujos animados “Arrugas”, que dirigió Ferrera, producción que además fue elegida como mejor largometraje de animación.
La lista de premios concluyó con los rubros cortometraje de ficción para “El barco pirata”, de Fernando Trullols; cortometraje documental para “Regreso a Viridiana”, de Pedro González Bermúdez y cortometraje de animación para “Bird Boy”, de Alberto Vázquez y Pedro Rivero.
La puesta en escena fue brillante, con buenas intervenciones humorísticas de AnaEva Hache que en su número de stand up inicial incluyó algunas ácidas consideraciones políticas, diciendo que “Me voy a dirigir a los gobernantes de este país… Señor Sarkozy” y poco después al referirse insistentemente al “nuevo presidente” insinuó que lo estaba haciendo acerca de Mariano Rajoy cuando en verdad lo hacia al nuevo presidente de la Academia de Cine, González Macho. También Hache bromeó apropósito de las películas de tiempos de crisis, dando como ejemplo a “Enterrado” (“Un actor adentro de un cajón con un encendedor”) y propuso ella misma una “Con un osito de peluche dentro de un photomaron (aparatos que se usan para sacar fotos en forma automática instalados en tiendas y shopings), eso si en 3D, que se titulará… “Abaratar”!!!”.
El público lució vestuario de grandes firmas, joyas impactantes y peinados impresionantes; la puesta en escena, luces y cámaras sobresalió, poniéndose a la altura de los mismos Oscar de Hollywood, dando la impresión que para quienes participaban en el evento la crisis europea no existía.
Un número muy gracioso fue el protagonizado por Santiago Segura quien se mostró sobreactuadamente indignado porque su película hipertaquillera Torrente 4 no obtuvo una sola candidatura cuando fue la primera película española “en poner un culo en 3D”, que lo suyo era “de arte y ensayo”, y que “los votantes no la habían entendido”, despidiéndose con un “bueno a seguir con la velada porque yo soy mejor para entregar que para recibir”.
Curioso en la conductora que, antes de los dos últimos premios anunciara que tanto director como película esta vez coincidían, revelando “antes de tiempo”, un secreto escondido en sobres lacrados por una escribanía.Sobre el final, y luego de que don Alex de la Iglesia anunciara el video con los candidatos a mejor dirección hubo en la sala una casi imperceptible irrupción del grupo Anonymous.

Buena noche para el cine español, más allá del juicio a cada una de las películas y el reparto de premios, y para el cine argentino, que estuvo allí con “Un cuento chino”, con Ricardo Darín y la colombiana Angie Cepeda anunciando el premio a la película protagonizada por la estrella de “El secreto de sus ojos”, a quien acompañaron en la escena Pablo Bossi, productor de Pampa Films la productora argentina, y Gerardo Herrero, su socio español de Tornasol, quienes junto a Telefé, respaldaron el film laureado con el Goya.

18 feb 2012

THATCHER, SEGUN LOS INGLESES, UNA VIEJITA QUE MERECE COMPRENSION

El cine británico encara por primera vez la vida de quien fuera su primera ministra, Margaret Thatcher entre 1979 y 1990, en “La dama de hierro”, la película dirigida por Phillyda Lloyd, con Meryl Streep, premiada por este trabajo nada menos que con el Bafta.
La autora de la versión cinematográfica del musical “Mamma Mia!”, de la puesta de la ópera “Macbeth”, de la Royal Opera House y el telefilme “Gloriana”, sobre la reina Isabel I de Inglaterra , debuta en su primer largometraje argumental, en el que también participan Alexandra Roach y Jim Broadbent, entre otros.
La idea de la guionista Abi Morgan, también autora de de la independiente “Shame”, del ascendente Steve McQueen y “Brick Lane”, sobre una joven de Bangladesh que viaja por matrimonio a Londres, era atravesar a Tathcher, desde su presente, a los 87, afectada por demencia senil y enfermedad de Alzeihmer. El personaje encuentra en Streep (y en Alejandra Roach, la joven actriz que la compone hasta su adolescencia) su más ajustada intérprete, incluso por su parecido físico, que solo forzó a la actriz a cubrir su rostro con un importante maquillaje precisamente cuando aparece octogenaria como en la actualidad.
Personaje desagradable para el mundo progresista de la segunda mitad del siglo XX, Thatcher supo como hacerse odiar, primero en la cámara, a finales de la década del 70, y como primera ministro, periodo en el que enfrentó crisis con recesión, a consecuencia de su política conservadora, y tomó las riendas de la Guerra de Malvinas.
Las primeras imágenes la muestran perdida en el Londres de hoy, atrapada en una soledad desesperanzada, con medicaciones que la mantienen mínimamente a flote y una actividad limitada a comer y dormir que se confunde con sus propias pesadillas donde pasado y presente terminan superponiéndose.
Venta de bienes del Estado, enfrentamientos con los sindicatos y en general con cualquier reclamo, generando altísimo niveles de desocupación, caracterizan esta etapa en la que el mundo descubrió una impresionante frialdad para las políticas recesivas y retrógradas, incluso un enfrentamiento bélico con la Argentina.
Lloyd echa mano a tres sucesos claves de su historia: ser la primera mujer en su tiempo y seguramente una de las pocas desde entonces, en enfrentar un papel dentro de la política parlamentaria en su país reservado a los hombres, y hacerlo hasta las últimas consecuencias, como se verá durante su gestión. El segundo tema, es mostrarla como poseedora de un conocimiento más intuitivo que productor de su preparación para los diferentes momentos en que su imagen se recortó del resto de sus pares, y como su condición de mujer fue oportuna para los conservadores, a la hora de enfrentar a su rivales y aplicar medidas muy criticadas.
El tercero es la Guerra de Malvinas, según ella “producto de un gobierno fascista en la Argentina”, y a la vez muy oportuna para poder tapar con su victoria, la crisis interna y permitir a sus seguidores fanfarronear y de paso recuperar la fuerza perdida en el frente de combate interno.
Frente a militares asustados que observan la maqueta del posible campo de operaciones, preocupados por los misiles Exocet que suponían sus enemigos tenían en cantidad, las tácticas envolventes, la distancia y el frío del sur, Thatcher toma el mando y en decidida, como escarmiento, ordena hundir el crucero General Belgrano.
La escena, si bien puede haber tenido algún parecido, recuerda aquel sketch de Alberto Olmedo y “los generales”, con una gran mesa-mapa, cubierta de naves en miniatura cada una con su respectiva banderita , observada por la plana mayor de las fuerzas británicas, confundidas por un suceso que no estaba en sus planes.
La escena ocurre inmediatamente después de aquella en la que el secretario de estado norteamericano Alexander Haig, enviado por Ronald Reagan, intenta convencerla de no preocuparse por esas islas, idea a la que Thatcher responde con ira “No pensaban así respecto a Hawaii cuando Japón las atacó en 1941”.
El resto de la película no aclara demasiado muchas cosas respecto a Thatcher y es probable que el público inglés pueda concluir cuales son los aspectos pasados por alto más importantes, y porqué la película no es otra cosa que un resumen más ficción que verdad acerca de su personaje principal
Y La dama de hierro termina así siendo en extremo parecida a J. Edgar, una reducción del personaje histórico, con todas sus implicancias, a un personaje mucho más pobre y pequeño, en el que su costado humano tiene igual peso que el político y por eso mismo “entendible” y “aceptable”, al límite de la redención.
Para los argentinos, la figura de Thatcher tiene un significante muy particular porque es ella quien tuvo a su cargo la respuesta a la sorpresiva y breve recuperación de las Islas Malvinas, una postura que, se sabe, incluyó otras respuestas que el film no quiso o no se atrevió a incluir, y que hubiesen definido algo más al personaje.
Después de Malvinas, el film se cae, sin tener en cuenta que fue lo que ocurrió en los siete años siguientes, salvo el momento en que su propio partido la consideró descartable y remplazable, idea que es apoyada por un guión que la muestra más preocupada por cosas mucho más frívolas que la alta política.
En los aspectos cinematográficos, y como “J. Edgar”, “La dama de hierro” es al genero biográfico lo que define como “de manual”, un estilo ya muy transitado tanto por el cine como por la televisión, incluso con mejor fortuna, y esto evidencia que al cine industrial no solo le faltan historias sino, además, talento para contarlas bien.
Es obvio que Streep llega al máximo de interpretación que podía aportar al personaje, sujeto a un guión muy limitado, más atento y en todo caso revelador cuando le toca enfrentar a la juventud del personaje de marras (interpretado con infrecuente compromiso y precisión por Roach), que cuando adulta, incluso anciana.
Frente a esta tendencia de guiones redentores con personajes que han significado retrocesos en las libertades o en los procesos de inclusión y en consecuencia de progreso, no está demás reflexionar acerca de que ni la vejez ni la muerte redimen a los responsables de esas decisiones, no sea cosa de seguir cambiando la historia.

21 dic 2011

ESTRENOS ARGENTINOS 2011

La tarea no fue nada fácil, pero me parece que esta es la versión completa y definitiva de la lista de estrenos nacionales (incluidas coproducciones y participaciones) de 2011.Agradezco la colaboración de Fernando Brenner y pido por favor a aquellos a los que les sirva, citen la fuente. Son 117 estrenos.

6 de enero
“Los santos sucios” (2009), de Luis Ortega
13 de enero
“Criada” (2009), de Matías Herrera Córdoba
“Buen día, día” (2010), de Eduardo Pinto
20 de enero
“La vieja de atrás” (2010) Pablo José Meza
“Sidra” (2002), de Diego Recalde
30 de enero
“El ayuno” (2010), de Dennis Smith
3 de febrero
“Sudor frío” (2010), de Adrián García Bogliano
5 de febrero
“Tantas manos” (2010), de Diego Panich
10 de febrero
“Hacerme feriante” (2010), de Julián D'Angiolillo
23 de febrero
“Dulce espera” (2010), de Laura Linares
28 de febrero
“Familia tipo” (2009), de Cecilia Priego
“Rotas cadenas” (2009), de Miguel Rodríguerz Arias
3 de marzo
“AU3 (Autopista Central)” (2010), de Alejandro Hartmann
“Chapadmalal” (2009), de Alejandro Montiel
“Fase 7” (2010), de Nicolás Goldbart
“Invernadero” (2010), de Gonzalo Castro
“La risa” (2009), de Iván Fund
“El abismo... todavía estamos” (2011), de Pablo Yotich
“El predio” (2010), de Jonathan Perel
“Un cuento chino” (2011), de Sebastián Borensztein
10 de marzo
“Mercedes Sosa, Cantora un viaje íntimo” (2009), de Rodrigo Vila
“Causas, una historia latinoamericana” (2010), de Juan Palomino y Claudio Posse.
“Somos nosotros” (2010), de Mariano Blanco
17 de marzo
“Familia para armar” (2010), de Edgardo González Amer
7 de abril
“Revolución, el cruce de Los Andes” (2010), de Leandro Ipiña
14 de abril
“El derrotado” (2010), de Javier Torre
“Los Marziano” (2011), de Ana Katz
“El héroe del monte Dos Hermanas” (2010), de Rodrigo Vila
21 de abril
“Cruzadas” (2011), de Diego Rafecas
“El gato desaparece” (2011), de Carlos Sorín
23 de abril
“Metrópolis refundada” (2010), de Diego Panich
28 de abril
“Un tren a Pampa Blanca” (2010), de Rodolfo Pochat
5 de mayo
“Amateur” (2011), de Néstor Frenkel
“Los labios” (2010), de Santiago Loza
“Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo” (2011), de Gastón Duprat
“Secuestro y muerte” (2010), de Rafael Filippelli
“Vienen por el oro, vienen por todo” (2009), de Cristian Harbaruk
“Tierra de mujeres: De Winifreda a Famatina” (2010), de Miguel Mirra
12 de mayo
“De artistas y de locos” (2011), de Miguel Mirra
26 de mayo
“El dedo” (2010), de Sergio Teubal
“La palabra empeñada” (2010), de Juan Pablo Ruiz
2 de junio
“Desbordar” (2010), Alex Tossenberger
“Qué culpa tiene el tomate...” (2011), de Marcos Loayza
3 de junio
“Lo que más quiero” (2010), de Delfina Castagnino
5 de junio
“Alfredo Li Gotti. Una pasión cinéfila” (2010), de Roberto Ángel Gómez
16 de junio
“El túnel de los huesos” (2011), de Nacho Garassino
“Juntos para siempre” (2010), de Pablo Solarz
“La peli de Batato” (2011), de Goyo Anchou y Peter Pank
23 de junio
“Aballay, el hombre sin miedo” (2010), de Fernando Spiner
7 de julio
“Hoy no tuve miedo” (2011), de Iván Fund
“El retrato postergado” (2009), de Andrés Cuervo
“Glue” (2006), de Alexis Dos Santos
8 de julio
“Canción de amor” (2011), de Karin Idelson
14 de julio
“Hermanitos del fin del mundo” (2011), de Julio Midú
21 de julio
“Las aventuras de Nahuel” (2009), de Alejandro Malowicki
“Marcianos: Cronología de la Deuda Externa” (2010), de Ricardo Achart
28 de julio
“El fin del Potemkin” (2011), de Misael Bustos
4 de agosto
“Empleadas y patrones” (2010), de Abner Benaim
“Güelcom” (2011), de Yago Blanco
“Un mundo misterioso” (2011), de Rodrigo Moreno
6 de agosto
“Ausente” (2011), de Marco Berger
“Tierra adentro” (2010), de Ulises de la Orden
11 de agosto
“Hachazos” (2011), de Andrés Di Tella
18 de agosto
“Ceremonias de barro” (2011), de Nicolás Di Giusto
“Cerro Bayo” (2010), de Victoria Galardi
“Mosconi” (2011), de Lorena Riposati
“Viudas” (2011), de Marcos Carnevale
1 de septiembre
“Caiçaras, los hombres que cantan” (2011), de Francisco D'Intino
“El estudiante” (2011), de Santiago Mitre
“Mi primera boda” (2011), de Ariel Winograd
“Rita y Li” (2010), de Francisco D'Intino
“Tito, el navegante” (2010), de Alcides Chiesa
“Cine al fin” (2011), de Meritxell Soler
8 de septiembre
“Soi Cumbio” (2011), de Andrea Yannino
10 de septiembre
"Nazion" (2011), de Ernesto Ardito y Leopoldo Nacht
15 de septiembre
“El fin de la espera” (2008), de Francisco D'Intino
“Juan y Eva” (2011), de Paula de Luque
“No fumar es un vicio como cualquier otro” (2007), de Sergio Bizzio
22 de septiembre
“D-Humanos” (2011), de Carmen Guarini
“La vida nueva” (2011), de Santiago Palavecino
29 de septiembre
“Testimonio de una vocación: Edmund Valladares” (2009), de Eduardo López
“Un día en Constitución” (2010), de Juan Dickinson
“Vaquero” (2011), de Juan Minujín
6 de octubre
“El agua del fin del mundo” (2010), de Paula Siero
“La cocina: hay una ley en el medio” (2011), de David Blaustein
“Medianeras” (2010), de Gustavo Taretto
8 de octubre
"Noche sin fortuna" (2010), de Francisco Forbes y Alvaro Cifuentes
13 de octubre
“Caño dorado” (2009), de Eduardo Pinto
“Don Gato y su pandilla” (2011), de Alberto Mar
“Solos en la ciudad” (2010), de Diego Corsini
“Tierra sublevada 2: Oro negro” (2011), de Pino Solanas
20 de octubre
“Eva de la argentina” (2011), de María Seoane
“Un rey para la Patagonia” (2010), de Lucas Turturro
“Norberto apenas tarde” (2010), de Daniel Hendler
27 de octubre
“Fontana, la frontera interior” (2009), de Juan Bautista Stagnaro
“La patria equivocada” (2010), de Carlos Galettini
“Violeta se fue a los cielos” (2011), de Andrés Wood
3 de noviembre
“Antes del estreno” (2010), de Santiago Giralt
“De caravana” (2010), de Rosendo Ruiz
“Verano maldito” (2011), de Luis Ortega
10 de noviembre
“Hipólito” (2010), de Teodoro Ciampagna
“Mía” (2010), de Javier Van de Couter
“Orillas” (2011), de Pablo César
“Un amor” (2011), de Paula Hernández
“Crónicas de la gran serpiente” (2010), de Dario Arcella
17 de noviembre
“El invierno de los raros (2011), de Rodrigo Guerrero
“El Polonio (2011), de Aníbal Garisto
“Verdades verdaderas. La vida de Estela” (2011), de Nicolás Gil Lavedra
18 de noviembre
"Tierra adentro" (2010), de Ulises de la Orden
24 de noviembre
“Las acacias” (2010), de Pablo Giorgelli
“Lo siniestro” (2009), de Sergio Mazurek
1 de diciembre
“La mala verdad” (2010), de Miguel Angel Rocca
“Tata Cedrón, el regreso de Juancito Caminador” (2011), de Fernando Pérez Vacchini
8 de diciembre
“A quién llamarías” (2009), de Martín Viaggio
15 de diciembre
“Judíos por elección” (2011), de Matilde Michanié
“La campana” (2010), de Fredy Torres
22 de diciembre
“La ultima mirada” (2010), de Víctor Jorge Ruiz

12 dic 2011

IN MEMORIAM: ALBERTO DE MENDOZA (1923-2011)


Alberto de Mendoza, que murió en la madrugada del 12 de diciembre, nació el 21 de enero de 1923 en el barrio de Belgrano como Alberto Manuel Rodríguez Gallego González de Mendoza, quedó huérfano a los cinco años y lo crió su abuela en Madrid. Más tarde con el, durante la Guerra Civil, regresó a Buenos Aires. Según confesó, desde Buenos Aires "le mandaron a vivir" a Madrid, en donde se enamoró del séptimo arte en las butacas del Cine Argüelles y del teatro, cuando se colaba a ver las zarzuelas en el Teatro Lara. En España y Argentina ha participado en decenas de producciones teatrales, incluso formó parte de la compañía de Enrique Serrano. También hizo teatro en otros países, como una puesta de Panorama desde el puente, de Arthur Miller, en Perú que lo tuvo como figura central y Pa’lo que me gusta mandar, en Los Angeles.
Sus primeras apariciones siendo un niño datan de la década del 30, cuando apareció en Alma de gaucho (Henry Otto, 1930) y algunos años después en Murió el sargento Laprida (Tito Davison, 1939), ya como Alberto de Mendoza.

En 1942 participó de El viejo Hucha (Lucas Demare) y Carlos Borcosque lo convocó para Un nuevo amanecer (1943), antes había estudiado danzas en sus primeros años españoles, de donde regresó casi un adolescente.. Posteriormente participó en Su mejor alumno (Lucas Demare, 1944), La dama duende (Luis Saslavsky, 1945), Cuando en el cielo pasen lista (Carlos Borcosque, 1945), El retrato (Carlos Schlieper, 1947), y en algunos otros films de entonces. En 1949 le tocó ser el galán de Miguitas en la cama (Mario Lugones), y un año después fue el hijo de Tita Merello en Filomena Marturano (Luis Mottura). Más tarde tuvo un importante papel en Pasó en mi barrio (Mario Soffici, (1951), donde volvió a aparecer como hijo de Merello. El mismo Soffici le brindó otra excelente oportunidad en ellos nos hicieron así (1953), donde compartió responsabilidades con Olga Zubarry y Tito Alonso. Ya figura cotizada en 1954 sirvió de partenaire a las estrellas de la época Zully Moreno y Laura Hildago, ya que con la primera estuvo en La calle del pecado (Ernesto Arancibia) y con la segunda encabezó el elenco de Caídos del infierno (Luis César Amadori9. Casi al final de esa temporada sorprendió con la certera interpretación que hizo del Claudio de Barrio gris, un taimado vivillo del suburbio porteño. En 1958 alcanzó el punto culminante de su carrera al encarnar al protagonista de El jefe (Fernando Ayala) que le valiera premios del Instituto nacional de Cinematografía y de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina. Tanto en el film de Soffici como en el de Ayala demostró que los personajes con un exterior jactansioso y oscura psicología (generalmente trepadores y arribistas) eran los que más se adecuaban a su personalidad.
Durante un tiempo trabajó en el cine de México y ya en la década del 60 en España, donde intervino en películas de corte internacional. Otras destacadas actuaciones de aquella primera época son las de La mujer desnuda (Arancibia, 1955), El asalto (Kurt Land, 1960), Yo quiero vivir contigo (Carlos Rinaldi, 1960), Primero yo (Ayala, 1964) y Las locas del conventillo (Ayala, 1966).
En los últimos tiempos en la Argentina trabajó junto a Graciela Borges, en El infierno tan temido (Raúl de la Torre, 1980), con Regina Duarte en El hombre del subsuelo (Nicolás Sarquis, 1981), con Leonor Benedetto en Lola Mora (1996), Natalia Oreiro y Norma Aleandro en Cleopatra (Eduardo Mignogna, 2003) y La mala verdad (Miguel Angel Rocca, 2011).
Viudo hace un par de años tuvo tres hijos, Daniel, Belén y Fabián (periodista, psicóloga y publicista, respectivamente), y vivió hasta sus últimos días en el piso de su hija, junto a dos nietos, en Madrid.
Entre otros premios, ganó dos veces el Cóndor de Plata al mejor actor, en 1958 y 1982, por sus papeles en las películas "El jefe", de Fernando Ayala, y "El infierno tan temido", de Raúl de la Torre, respectivamente, así como el premio a a su trayectoria. La AISGE, en la que era el socio número 136, le otorgó el galardón "Actúa" por su trayectoria profesional en 2009. También ha desarrollado una importante carrera en la TV argentina que lo mantuvo vigente hasta hoy, con punta en la telenovela El Rafa (1981), junto a Carlos Andrés Calvo y Alicia Bruzzo, El Oriental (1982), y más recientemente en Hombres de honor (2005). En Italia participó en westerns spaghetti, como Il pistolero dell'Ave Maria, y en pelìculas bélicas, como Hora Cero: Operación Rommel, donde compuso a un mayor de las SS, las dos de 1969. En 2010, durante la ceremonia de los premios Martín Fierro (televisión), se le otorgó una plaqueta al cumplirse 30 años de la exitosa telenovela El Rafa. Este año en abril, en Málaga, y en coincidencia del pase en concurso de La mala verdad, se le otorgó una Biznaga a su trayectoria. El artista tenía previsto grabar una serie para la TV local de 13 episodios y programaba su participación en elenco de una puesta nacional de Las brujas de Salem.