Como a
otros grandes directores, desde Ingmar Bergman y Federico Fellini a
Woody Allen, a Pedro Almodóvar le llegó la hora crucial de hacer
memoria de su niñez, de sus tiempos de esplendor, y de su presente,
con formato de cine, y el espejo ideal que encontró fue el de "Dolor
y gloria", una de sus mejores obras.
En septiembre,
Almodóvar cumplirá 70 años y ya acredita más de 20 películas,
una filmografía que varias veces lo llevó a competir en el Festival
de Cannes y pudo alcanzar la gloria de convertirse, tras el reinado
de Carlos Saura, en el más importante nombre del cine español, por
cantidad y calidad en las últimas cuatro décadas.
A Salvador
Mallo, el director de cine que protagoniza esta historia, le duele el
cuerpo en el preciso instante en el que también empieza a recordar
el pasado, un presente en el que solo disfruta, a su manera, los
singulares cuadros de su enorme living, salvo que pueda movilizarse
mejor y, de paso, redimirse a sí mismo.
Salvador sufre el drama
común a todos los que tratan de sostener el deseo del arte, sea un
escritor, un pintor, un actor o un cineasta: tratar de vivir creando
mundos que lo alejen todo el tiempo de la idea de finitud, el de la
insoportable levedad del ser.
Pero un día se da cuenta de que
ni física ni mentalmente puede soportar el desgaste de la máquina a
la qué tanto tiempo explotó para olvidarse de que algún día,
cercano o lejano pero en cualquiera de las variantes real, le pasará
la factura simplemente por haber tratado de ser de día y de noche,
de vanguardia.
No queda ninguna duda de que Salvador es el mismo
Almodóvar, cuando se mira en un espejo muy pulido y que apenas
distorsiona la realidad, como la memoria siempre traicionera, y lo
deja desnudo frente a la vida y a la muerte, que llegara tan
inesperadamente como la vida, el día en que supo había nacido.
Este
cineasta, que creció pobre y al que el tiempo le permitió ser
exitoso, pero no pudo a fin de cuentas resolver su deseo por
completo, descubre que puede encontrar, y reencontrar, aquellas cosas
que forman parte de sus recuerdos, algunas todavía vivas, pero a los
lejos, con solo cambiar de signo la melancolía.
Almodovar
propone una de sus historias más sólidas, tanto en lo narrativo
como en lo emotivo, y recorre un camino que lo lleva a contar qué es
lo que verdaderamente siente detrás de su disfraz de autor, que ya
es pasado ser el niño rebelde del destape español, después de casi
cuatro décadas de dictadura.
Para resolver este personaje
recurrió a Antonio Banderas, un actor de sus primeros tiempos, qué
se transforma, dado que es un actor con todas las letras, en ese otro
yo (no un calco sino un “otro”) del cineasta capaz de expresar
con su caligrafía un texto ajeno que, a la vez, y es evidente,
siente como propio, como visceral.
Para Banderas sólo es
necesario valerse de las armas que los actores suelen usar en dosis
perfectas, la forma de hablar o de mirar, la manera de estar sobrio o
con una dosis de estimulantes, liberando incluso ligeros gestos
afectados qué hablan de su elección, de deseo en el más amplio
sentido de esa definición.
La palabra deseo cumple un papel
importante en la filmografía de Almodóvar, incluso es el nombre de
su productora, y Argentina también está presente en varios
momentos, como el país de una buena amiga, del amor de sus tiempos
de ebullición artística, ahora en vísperas de una esposa llamada
Lucrecia, como Martel la cineasta para la que el director manchego
produjo "Zama," y de quién en el filme se ve un fragmento
de "La niña santa".
Desde el homenaje inicial a
mujeres que parecen sacadas de un relato de Lorca, entre las que se
recorta su propia madre, hasta el mundo de su cuerpo martirizado
recreado por -el argentino- Juan Orestes Gatti, que de los discos de
Sui Generis, llegó a convertirse en la interpretación onírica del
imaginario almodovariano.
Y está Penélope Cruz como su madre,
y la insuperable Julieta Serrano como esa misma mujer anciana,
Cecilia Roth, y Leonardo Sbaraglia, y también Asier Etxeandia y el
niño Asier Flores, como ese Salvador que ya es parte de la leyenda,
lo que fue y comienza a ser parte de un sueño lejanísimo y solo
asible por la magia del cine.
7 jun 2019
16 abr 2019
Mi encuentro con Diego Galán en Buenos Aires
Hace muchos años, el crítico Claudio España me dijo: “Alguna vez conocerás a Diego”. El nombre salió a cuenta de que en esa charla de café el tema era la crítica de cine, la de aquí y la de España. Se refería a Diego Galán. Los años pasaron y en mi primera incursión en el Festival de San Sebastián se dio la oportunidad. Pero ¿quién era Diego Galán, ese personaje del que todos hablaban?
Una buena pregunta con una larga, inacabable, respuesta.
Cuenta la historia que Galán nació en Tánger, en 1946, pero que y siendo poco más que un adolescente llegó a Madrid. No estaba en sus planes el cine y sin embargo el cine se cruzó en su camino. Primero intentó ser actor y poco después cineclubista. Ahora recuerda que muy joven todavía, su audacia le permitió hablar, y lo que es aún peor, escribir acerca de películas como el que más, y que poco le importaba el qué dirán. Sin embargo fue en ese preciso momento de su vida cuando descubrió que era su pasión. Y escribió en revistas, intentó hacer cine detrás de las cámaras pero no le fue nada bien (lo reconoce), pero si pudo reflexionando sobre cine español en la TV, y poco a poco logró construirse a si mismo como un referente de la investigación y la crítica hasta alcanzar el primer puesto en el festival donostiarra, al que pudo devolverle la mejor categoría entre los no especializados, según los parámetros de la Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Films (FIAPF), que había perdido en tiempos de crisis.
Galán fue director de la muestra a orillas del Cantábrico en dos periodos que totalizan más de una década y, al mismo tiempo, se convirtió en crítico del diario El País y escribió una docena de libros, muy apreciados por el público cinéfilo, sin caer nunca en el elitismo.
“En el teatro Victoria Eugenia, entonces sede del festival, tenía una pequeña oficina junto al escenario y desde allí podía oler la reacción del público, descubrir que tipo de silencio era el de la platea y saber incluso si las toses eran por inquietud o disgusto”, reflexiona a su paso por Buenos Aires, donde fue uno de los organizadores del seminario Imágenes compartidas, organizado por el CCEBA, en coincidencia con el mercado Ventana Sur.
Galán es uno de los apellidos importantes de la cultura cinematográfica española de las últimas cuatro décadas. Lo demostraron su columna semanal para el diario El País (Cámara oculta), y libros como Diez palabras sobre Berlanga, , sus apuntes sobre el festival Jack Lemmon nunca cenó aquí, Fernando Fernán Gómez ese señor tan pelirrojo y más recientemente su biografía apropósito de Pilar Miró.
En su blog de internet –para el canal TCM español, donde ha conducido varios ciclos de revisión, confiesa que “Me gusta el cine como a casi todo el mundo pero con frecuencia prefiero ver películas olvidadas, especialmente aquellas que pasaron sin pena ni gloria por las pantallas o que mucha gente no ha podido ver porque fueron prohibidas o porque los comerciantes del cine las maltrataron”.
A la pregunta “Si fueras a parar a la isla de Lost, que diez películas te gustaría tener”, Diego Galá responde: “Mis 10 películas posibles, podría haber mil más…” y dijo:
La malvada (All about Eve, Joseph L. Mankiewicz, EE.UU./1950)
Cautivos del amor (Besieged, Bernardo Bertolucci, España/1998)
Bodas de sangre (Carlos Saura, España/1981)
Plácido (Luis G. Berlanga, España/1961)
Rosaura a las diez (Mario Soffici, Argentina/1958
Los compañeros (I compagni, Mario Monicelli, Italia/1963)
Vivir (Hou zhe, Zhang Yimou, China/1994)
Rocco y sus hermanos (Rocco e i suoi fratelli, Luchino Visconti, Italia/1960)
Ser o no ser (To Be or not to Be, Ernst Lubistch, EE.UU./1943)
Cantando en la lluvia (Singing in the Rain, Gene Kelly y Stanley Donen, 1952)
A los 72 años murió el crítico español Diego Galán
Diego Galán, una de las figuras más relevantes del cine español desde que en 1967 escribió sus primeras críticas en la revista Nuestro Cine, director y escritor, falleció ayer a los 72 años de edad en su domicilio madrileño, según informó el diario El País.
Galán se desempeñó en casi todos los campos relacionados con el cine, por ejemplo dos veces la dirección del Festival Internacional de Cine de San Sebastián entre 1986 y 1989 y de 1995 a 2000, permaneciendo siempre vinculado al certamen, incluso cuando ya no ocupaba el cargo, como asesor
Además de colaborar de forma habitual en la revista fotogramas, firmó críticas en las publicaciones culturales más punteras de su época, como el semanario ‘Triunfo’, y en diarios como ‘El País’.
Su carrera como director comenzó con cortometrajes, para luego dirigir las series ‘Memorias del cine español’, ‘Queridos cómicos’ y ‘Una historia de Zinemaldia’, y los documentales ‘Con la pata quebrada’, ‘Elio Bernhayer, maestro del diseño’ o ‘Manda huevos’.
También fue jurado en los festivales internacionales de Berlín o Cannes, y publicó libros como ‘Un joven llamado Saura’ (2009), ‘Pilar Miró, nadie me enseñó a vivir’ (2006), ‘15 mensajes a Fernando Rey’ (1992) o ‘Fernando Fernán Gómez, ese señor tan pelirrojo’ (1984), así como recibió la Medalla de Oro de la Academia de Cine en 2018.
En una de sus últimos visitas a Buenos Aires confesó a Telam sus 10 películas para llevarse a una isla: "Ser o no ser" (1943), "La malvada" (1950), "Cantando bajo la lluvia" (1952), la argentina "Rosaura a las diez" (1958), "Rocco y sus hermanos" (1960), "Plácido" (1961), "Los compañeros" (1963), "Bodas de sangre" (1981), "Vivir" (1994) y "Cautivos del amor" (1998).
Galán se desempeñó en casi todos los campos relacionados con el cine, por ejemplo dos veces la dirección del Festival Internacional de Cine de San Sebastián entre 1986 y 1989 y de 1995 a 2000, permaneciendo siempre vinculado al certamen, incluso cuando ya no ocupaba el cargo, como asesor
Además de colaborar de forma habitual en la revista fotogramas, firmó críticas en las publicaciones culturales más punteras de su época, como el semanario ‘Triunfo’, y en diarios como ‘El País’.
Su carrera como director comenzó con cortometrajes, para luego dirigir las series ‘Memorias del cine español’, ‘Queridos cómicos’ y ‘Una historia de Zinemaldia’, y los documentales ‘Con la pata quebrada’, ‘Elio Bernhayer, maestro del diseño’ o ‘Manda huevos’.
También fue jurado en los festivales internacionales de Berlín o Cannes, y publicó libros como ‘Un joven llamado Saura’ (2009), ‘Pilar Miró, nadie me enseñó a vivir’ (2006), ‘15 mensajes a Fernando Rey’ (1992) o ‘Fernando Fernán Gómez, ese señor tan pelirrojo’ (1984), así como recibió la Medalla de Oro de la Academia de Cine en 2018.
En una de sus últimos visitas a Buenos Aires confesó a Telam sus 10 películas para llevarse a una isla: "Ser o no ser" (1943), "La malvada" (1950), "Cantando bajo la lluvia" (1952), la argentina "Rosaura a las diez" (1958), "Rocco y sus hermanos" (1960), "Plácido" (1961), "Los compañeros" (1963), "Bodas de sangre" (1981), "Vivir" (1994) y "Cautivos del amor" (1998).
27 feb 2019
EL MEXICANO ALEJANDRO GONZÁLEZ IÑÁRRITU PRESIDIRÁ EL JURADO DE CANNES
El cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu, autor de obras como "Amores perros", "21 gramos", "Beautiful", "Birdman", y "El renacido", fue elegido presidente del jurado del Festival Internacional de Cine de Cannes, que se realizará entre el martes 14 y sábado 25 de mayo, informaron hoy los organizadores de la muestra.
"Desde el comienzo de mi carrera, el Festival de Cine de Cannes ha sido importante para mí. Me siento honrado y encantado de regresar este año, y estoy sumamente orgulloso de presidir el jurado. El cine fluye por las venas del planeta y este festival es el corazón", dijo el cineasta, según expresa el comunicado oficial.
"Con el jurado, tendremos el privilegio de ser los primeros espectadores de las nuevas películas de nuestros colegas cineastas de todo el mundo. Es un verdadero placer y una gran responsabilidad, que asumiremos con pasión y dedicación.", concluyó.
Pierre Lescure, presidente del Festival de Cine de Cannes, y Thierry Frémaux, delegado general, están honrados de que el cineasta haya respondido a su invitación:
"Es muy raro que Alejandro González Iñárritu acepte participar en un jurado y esta es la primera vez que un artista mexicano preside el jurado del Festival de Cine de Cannes. Cannes es el lugar de todos los cines, y gracias a la presencia del autor de 'Babel', todo el cine mexicano celebrará el festival. "
"Además de ser un cineasta atrevido y un autor siempre sorprendente, Alejandro también es un hombre de convicción, un artista de su tiempo. Siempre nos alegró darle la bienvenida a la Croisette y, en 2017, particularmente orgullosos de presentar en la Selección Oficial "Carne y Arena", su instalación de realidad virtual que evocó el tema de los migrantes con gran fuerza y humanidad. "
González Iñárritu sucederá a Cate Blanchett, presidenta de la 71ª edición del Festival de Cine de Cannes, cuyo jurado otorgó la Palma de Oro a A Family Affair del director japonés Kore-eda Hirokazu.
"Desde el comienzo de mi carrera, el Festival de Cine de Cannes ha sido importante para mí. Me siento honrado y encantado de regresar este año, y estoy sumamente orgulloso de presidir el jurado. El cine fluye por las venas del planeta y este festival es el corazón", dijo el cineasta, según expresa el comunicado oficial.
"Con el jurado, tendremos el privilegio de ser los primeros espectadores de las nuevas películas de nuestros colegas cineastas de todo el mundo. Es un verdadero placer y una gran responsabilidad, que asumiremos con pasión y dedicación.", concluyó.
Pierre Lescure, presidente del Festival de Cine de Cannes, y Thierry Frémaux, delegado general, están honrados de que el cineasta haya respondido a su invitación:
"Es muy raro que Alejandro González Iñárritu acepte participar en un jurado y esta es la primera vez que un artista mexicano preside el jurado del Festival de Cine de Cannes. Cannes es el lugar de todos los cines, y gracias a la presencia del autor de 'Babel', todo el cine mexicano celebrará el festival. "
"Además de ser un cineasta atrevido y un autor siempre sorprendente, Alejandro también es un hombre de convicción, un artista de su tiempo. Siempre nos alegró darle la bienvenida a la Croisette y, en 2017, particularmente orgullosos de presentar en la Selección Oficial "Carne y Arena", su instalación de realidad virtual que evocó el tema de los migrantes con gran fuerza y humanidad. "
González Iñárritu sucederá a Cate Blanchett, presidenta de la 71ª edición del Festival de Cine de Cannes, cuyo jurado otorgó la Palma de Oro a A Family Affair del director japonés Kore-eda Hirokazu.
14 nov 2018
EL CINE DE(L) CARAX(O)*
1
Por más que se disfrute y analice la obra de Léos Carax, la conclusión a la que llegaremos es que siempre seremos sabios ignorantes.
Hace casi tres décadas tuvo su big bang con nucleo en París, riveras izquierda y derecha del Sena, y desde entonces, más allá de sus maravillosas obras que pueden contarse con los dedos de una mano, su nombre y apellido artístico encierra un enigma de nueve letras, un curioso anagrama entre Alex y Oscar.
Nació como Alexandre Christoph Dupont, y siempre soñó con el cine. Convengamos que su infancia y adolescencia transcurrió al mismo tiempo que la nouvelle vague se consagraba en el mundo, con el nombre de uno sus cineastas favoritos: Jean-Luc Godard.
Con las letras de Alex, su nombre, y Oscar, por el premio de Hollywood, pudo rearmar el elegido, Léos Carax, que podría ser austríaco, o de algún rincón de esa gran Europa que estaba ansiando una nueva vuelta de tuerca al lenguaje cinematográfico.
Curiosamente, Carax comenzó todo muy-muy joven, al promediar la década del 80, y mucho tuvo que ver Cahiers du Cinema en todo esto porque en el Centre Censier de La Sorbonne, conoció a los influyentes críticos de esa revista, dos Serge, Darrney y Toubiana.
Iggy Pop, Marilyn Monroe, David Bowie, Tintín, son íconos que lleva en su mochila, al punto que tras enamorarse (si, así fue, de Juliette Binoche), pensó que ella podría interpretar al personaje de Herge. Aquella creación de la historieta no fue, pero si otras.
2
“Nací en 1976 en una sala a oscuras; para mi es muy difícil que haya nacido antes bajo un nombre sacado de formularios. Hice cine para ser huérfano. Antes, era como si yo hubiera dormido durante diecisiete años y por eso me renombré”, confesó.
Dejó el secundario a los 16, y de su Suresnes natal se fue a París, cerquita del Louvre. “Conocí a un chico llamado Elie Poicard, quien me inició en ese momento. Después, todo fue rápido”, recordó.
“Desde el momento en que descubrimos a Lilian Gish en un Vidor, ya la estábamos viendo en un Griffith; después veríamos otros Griffith sin Lilian Gish, y así. Viajé muy rápido dentro de viejas películas como esas, completamente solo”, dijo a Irrockumptibles.
Bólex de 16 mm en mano, hizo “La niña amada”. Todavía le afectaba el shock de haber visto por tevé “Las damas del bosque de Boulogne” (Robert Bresson), en especial aquellos diálogos poéticos para nada realistas del poeta trasgresor Jean Cocteau.
Fue el prólogo de su paso por el periodismo cinematográfico y su segundo corto, un bombón noir que tituló “Strangulation Blues”, el Gran Prix del Festival de Hyéres, en 1979. Como buen rebelde es autodidacto. El Alex que nació Léos, comenzaba a caminar.
Sus escritores, jura los únicos que dice necesitar para la isla desierta, son Louis Ferdinand Celine, René Char y Charles-Ferdinand Ramuz.
3
En verdad, más allá de un puñado de cortometrajes, Carax comenzó su filmografía de cinco largometrajes con “Boy Meets Girl” (1984) que, como todas sus obras, habla de relaciones humanas y sus padeceres, con la mirada puesta en aquella imagen devuelta por un espejo donde realidad y poesía se confunden.
El tema a tratar y con el que sacudir a una nueva generación era todo aquel que tuviese como eje a jóvenes angustiados por su propia explosión hormonal, en tiempos que exigían cambios.
El cine de Carax lo demostró intituiva y persistentemente a partir de “Boy Meets Girl” (1984), acerca de si mismo encarnado por Denis Lavant, su fetiche -casi total- en cuatro de sus cinco largos y en el memorable episodio “Merde”, del tríptico “Tokyo!” (1998).
Alex y Mirelle, Denny Lavant y Mirelle Perrier, nacieron (como Carax) en 1960 pero no se conocen y el cineasta cuenta su historia como si se tratara de un film mudo, y poniendo toda su cinefilia en cada plano, en cada escena, en busca de un sello personal.
“Mala sangre” (1986), con Juliette Binoche, Dennis Lavant y Juliette Delpy fue distinta, y aseguró que su la luz fuese compuesta como una partitura. La historia es simple: el STBO, una enfermedad de jóvenes que se contagia por culpa del sexo sin emoción ni compromiso, que tiene cura pero las autoridades la esconden, hasta que una mujer paga para que alguien la consiga.
Carax desafíó la esclerosis del viejo cine francés. Sus personajes eran jóvenes, como él y no se asustaban al mirarse en el espejo, ni necesitaban tomar grapa con miel para despegar e! catarro, porque tenían otros recursos para salir de apuros similares.
4.
Furia de vivir, desesperación, rengueras, ojos de vidrio, mentiras, el nombre Alex, Oscar o Merde que se repiten en circunstancias de uno y otro relato y que de golpe pueden hacer creer que se trata de uno solo, que intenta mostrar que es lo que pasa por su cabeza.
En “Los amantes de Pont Neuf” (1991), que pensó en Super 8 blanco y negro, Alex, un marginal acróbata y alcohólico convierte en habitación de pensión un balcón del puente sobre el Sena más viejo de París, clausurado por un reciclaje, donde próximo a su manta, otro ciruja veterano y de mal talante, ex portero de un museo, le provee de amistad, consejos y ampollas con droga.
Todo bien hasta que aparece ella, Michelle, en la piel de Binoche, que pinta y dibuja, gran carpeta bajo el brazo, tiene un ojo mocho, y se engancha a primera vista con el saltinbanqui que, no caben dudas si bien es Lavant es a la vez alter ego del cineasta que entonces se estaba enamorando de la joven y ascendente actriz.
Así nace una historia de amor bizarro en medio de la inmundicia, a las corridas por los pasillos del metro, y con una vuelta de tuerca que terminará por abrir la esperanza a esa chica con una rara enfermedad oftalmológica, una acción desatada por el amour fou, y un happy end demasiado pum para arriba para tanta oscuridad.
“Los amantes...” es un relato con mucha danza, con música y fuegos artificiales en medio de festejos que, para los protagonistas, tan cercanos como lejanos, con pulsiones de vida pero en igual medida de muerte, de excesos y de poesía.
Su siguiente incursión volvió a sorprender. “Pola X” (1999), según un relato de Herman Melville, cuenta la historia de Pierre, un joven escritor que huye de su mansión natal, del calor de su madre burguesa, el fantasma de su padre diplomático, y de su prometida, para meterse en una París marginal, desafiar a todos con un amor incestuoso, en un entorno de inmigración rusa, que pervive en ruinas fabriles e impulsa la acción directa violenta.
En este audaz relato, con Guillaume Depardieu, como el escritor, y Catherine Deneve, como su madre, aparecerá Ekaterina Golubeva (hasta poco atrás esposa del lituano Sharunas Bartas, ella misma visitante del Festival de Mar del Plata en 1996), como esa hermanastra depresiva, con ropa raida, sin un euro y también en fuga, que ya se había convertido en la nueva pasión de Carax.
5
En 2008, es decir una década después de la anterior, la productora Anne Pernod-Sawada lo convoca, igual que a Joon-Ho Bong y Michel Gondry, para “Tokyo!” un tríptico relacionado con la ciudad capital de Japón, y el resultado es “Merde”, poco más de media hora acerca de un ciruja, evidentemente europeo porque lo interpreta Lavant, que surge de las cloacas de Tokyo, donde hay tanques de guerra y cajas con granadas abandonadas, solo para hacerle la vida imposible a los transeuntes, incluso liquidándolos.
El mediometraje es memorable y vale como un largometraje por su tratamiento del absurdo, del humor negro y de la ironía absoluta, un extremismo que supera el ridículo del trazo hiperrealista, para abordar la inmortalidad de lo repulsivo.
Carax va más allá y lo gracioso o vomitivo-excesivo deviene interpretable desde diferentes ángulos. En materia de cine, el relato no muestra las costuras, por lo contrario es de una impermeabilidad que asombra, y se puede ver ad infinitum.
En 2011, un golpe duro sacudió la vida del director, cuando Golubeva, su segundo gran amor, murió, sin dar demasiadas explicaciones y como si se tratara de un personaje sacado de sus películas, probablemente a consecuencia de la depresión que le habría provocado no haber alcanzado un mejor lugar en su carrera muy lejos de donde había nacido y tres hijos a cuestas.
6
Un año después la vuelta de Carax al largometraje fue con todo: más grande y golpeado pero igualmente transgresor. “Holy Motors” (2012), le permitió hablar acerca de la vida y de la muerte, recorrer París, el visible y el invisible, incluso una de sus inmensas tiendas departamentales abandonadas camino a un nuevo destino, con todos los homenajes que uno pueda imaginar a sus anteriores cuentos, que emocionaron a quienes la vieron en Cannes y Sitges, donde fue premiada.
Lavant encarna a a una docena de personajes distintos, uno solo ya visto antes -el Merde de “Tokyo!”-, que cumplen con el arte de emprender misiones muy singulares, siempre a bordo de una limousine, una suerte de mini-motorhome de rodaje, una tremenda performance que concluye con una puesta con Kilye Minogue que canta como en un musical... y termina mal.
Holy Motors es el nombre que lleva esa servicio de limos blancas que hablan entre ellas de noche, tratando de explicar cuál es su misión, un recorrido que tiene mucho que ver con el del propio Carax o de sus alter egos (sea como siempre Lavant o excepcionalmente Guillaume Depardieu), y donde tiene peso específico el destino, el amor loco, la poesía y el paisaje urbano.
'Hacer una película es un secreto que se evapora poco a poco" explica. "Sí yo supiera componer, el 50% de los diálogos serian reemplazados por música, sobre todo en las escenas nocturnas… Hago cine porque es lo único que no me acompleja. Sin la cámara en la mano me siento un boludo”, dixit Carax, que piensa a principios de 2019 hacer su primera película en inglés, el musical “Annette”, acerca de un comediante que enviuda de una cantante de ópera y queda a cargo de su hija de dos años, la que esconde un regalo. Será con Adam Driver (“Paterson”, “El infiltrado del KKKlan”), Michelle Williams (“Manchester frente al mar”,“Venom”) en los papeles principales, y a rodarse en Antwerp, en Bélgica.
A tener paciencia.
(* En varios países de latinoamérica se dice que, algo es “del carajo” -que suena foneticamente similar a “caraxo”-, cuando es sorprendente o maravilloso)
Por más que se disfrute y analice la obra de Léos Carax, la conclusión a la que llegaremos es que siempre seremos sabios ignorantes.
Hace casi tres décadas tuvo su big bang con nucleo en París, riveras izquierda y derecha del Sena, y desde entonces, más allá de sus maravillosas obras que pueden contarse con los dedos de una mano, su nombre y apellido artístico encierra un enigma de nueve letras, un curioso anagrama entre Alex y Oscar.
Nació como Alexandre Christoph Dupont, y siempre soñó con el cine. Convengamos que su infancia y adolescencia transcurrió al mismo tiempo que la nouvelle vague se consagraba en el mundo, con el nombre de uno sus cineastas favoritos: Jean-Luc Godard.
Con las letras de Alex, su nombre, y Oscar, por el premio de Hollywood, pudo rearmar el elegido, Léos Carax, que podría ser austríaco, o de algún rincón de esa gran Europa que estaba ansiando una nueva vuelta de tuerca al lenguaje cinematográfico.
Curiosamente, Carax comenzó todo muy-muy joven, al promediar la década del 80, y mucho tuvo que ver Cahiers du Cinema en todo esto porque en el Centre Censier de La Sorbonne, conoció a los influyentes críticos de esa revista, dos Serge, Darrney y Toubiana.
Iggy Pop, Marilyn Monroe, David Bowie, Tintín, son íconos que lleva en su mochila, al punto que tras enamorarse (si, así fue, de Juliette Binoche), pensó que ella podría interpretar al personaje de Herge. Aquella creación de la historieta no fue, pero si otras.
2
“Nací en 1976 en una sala a oscuras; para mi es muy difícil que haya nacido antes bajo un nombre sacado de formularios. Hice cine para ser huérfano. Antes, era como si yo hubiera dormido durante diecisiete años y por eso me renombré”, confesó.
Dejó el secundario a los 16, y de su Suresnes natal se fue a París, cerquita del Louvre. “Conocí a un chico llamado Elie Poicard, quien me inició en ese momento. Después, todo fue rápido”, recordó.
“Desde el momento en que descubrimos a Lilian Gish en un Vidor, ya la estábamos viendo en un Griffith; después veríamos otros Griffith sin Lilian Gish, y así. Viajé muy rápido dentro de viejas películas como esas, completamente solo”, dijo a Irrockumptibles.
Bólex de 16 mm en mano, hizo “La niña amada”. Todavía le afectaba el shock de haber visto por tevé “Las damas del bosque de Boulogne” (Robert Bresson), en especial aquellos diálogos poéticos para nada realistas del poeta trasgresor Jean Cocteau.
Fue el prólogo de su paso por el periodismo cinematográfico y su segundo corto, un bombón noir que tituló “Strangulation Blues”, el Gran Prix del Festival de Hyéres, en 1979. Como buen rebelde es autodidacto. El Alex que nació Léos, comenzaba a caminar.
Sus escritores, jura los únicos que dice necesitar para la isla desierta, son Louis Ferdinand Celine, René Char y Charles-Ferdinand Ramuz.
3
En verdad, más allá de un puñado de cortometrajes, Carax comenzó su filmografía de cinco largometrajes con “Boy Meets Girl” (1984) que, como todas sus obras, habla de relaciones humanas y sus padeceres, con la mirada puesta en aquella imagen devuelta por un espejo donde realidad y poesía se confunden.
El tema a tratar y con el que sacudir a una nueva generación era todo aquel que tuviese como eje a jóvenes angustiados por su propia explosión hormonal, en tiempos que exigían cambios.
El cine de Carax lo demostró intituiva y persistentemente a partir de “Boy Meets Girl” (1984), acerca de si mismo encarnado por Denis Lavant, su fetiche -casi total- en cuatro de sus cinco largos y en el memorable episodio “Merde”, del tríptico “Tokyo!” (1998).
Alex y Mirelle, Denny Lavant y Mirelle Perrier, nacieron (como Carax) en 1960 pero no se conocen y el cineasta cuenta su historia como si se tratara de un film mudo, y poniendo toda su cinefilia en cada plano, en cada escena, en busca de un sello personal.
“Mala sangre” (1986), con Juliette Binoche, Dennis Lavant y Juliette Delpy fue distinta, y aseguró que su la luz fuese compuesta como una partitura. La historia es simple: el STBO, una enfermedad de jóvenes que se contagia por culpa del sexo sin emoción ni compromiso, que tiene cura pero las autoridades la esconden, hasta que una mujer paga para que alguien la consiga.
Carax desafíó la esclerosis del viejo cine francés. Sus personajes eran jóvenes, como él y no se asustaban al mirarse en el espejo, ni necesitaban tomar grapa con miel para despegar e! catarro, porque tenían otros recursos para salir de apuros similares.
4.
Furia de vivir, desesperación, rengueras, ojos de vidrio, mentiras, el nombre Alex, Oscar o Merde que se repiten en circunstancias de uno y otro relato y que de golpe pueden hacer creer que se trata de uno solo, que intenta mostrar que es lo que pasa por su cabeza.
En “Los amantes de Pont Neuf” (1991), que pensó en Super 8 blanco y negro, Alex, un marginal acróbata y alcohólico convierte en habitación de pensión un balcón del puente sobre el Sena más viejo de París, clausurado por un reciclaje, donde próximo a su manta, otro ciruja veterano y de mal talante, ex portero de un museo, le provee de amistad, consejos y ampollas con droga.
Todo bien hasta que aparece ella, Michelle, en la piel de Binoche, que pinta y dibuja, gran carpeta bajo el brazo, tiene un ojo mocho, y se engancha a primera vista con el saltinbanqui que, no caben dudas si bien es Lavant es a la vez alter ego del cineasta que entonces se estaba enamorando de la joven y ascendente actriz.
Así nace una historia de amor bizarro en medio de la inmundicia, a las corridas por los pasillos del metro, y con una vuelta de tuerca que terminará por abrir la esperanza a esa chica con una rara enfermedad oftalmológica, una acción desatada por el amour fou, y un happy end demasiado pum para arriba para tanta oscuridad.
“Los amantes...” es un relato con mucha danza, con música y fuegos artificiales en medio de festejos que, para los protagonistas, tan cercanos como lejanos, con pulsiones de vida pero en igual medida de muerte, de excesos y de poesía.
Su siguiente incursión volvió a sorprender. “Pola X” (1999), según un relato de Herman Melville, cuenta la historia de Pierre, un joven escritor que huye de su mansión natal, del calor de su madre burguesa, el fantasma de su padre diplomático, y de su prometida, para meterse en una París marginal, desafiar a todos con un amor incestuoso, en un entorno de inmigración rusa, que pervive en ruinas fabriles e impulsa la acción directa violenta.
En este audaz relato, con Guillaume Depardieu, como el escritor, y Catherine Deneve, como su madre, aparecerá Ekaterina Golubeva (hasta poco atrás esposa del lituano Sharunas Bartas, ella misma visitante del Festival de Mar del Plata en 1996), como esa hermanastra depresiva, con ropa raida, sin un euro y también en fuga, que ya se había convertido en la nueva pasión de Carax.
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En 2008, es decir una década después de la anterior, la productora Anne Pernod-Sawada lo convoca, igual que a Joon-Ho Bong y Michel Gondry, para “Tokyo!” un tríptico relacionado con la ciudad capital de Japón, y el resultado es “Merde”, poco más de media hora acerca de un ciruja, evidentemente europeo porque lo interpreta Lavant, que surge de las cloacas de Tokyo, donde hay tanques de guerra y cajas con granadas abandonadas, solo para hacerle la vida imposible a los transeuntes, incluso liquidándolos.
El mediometraje es memorable y vale como un largometraje por su tratamiento del absurdo, del humor negro y de la ironía absoluta, un extremismo que supera el ridículo del trazo hiperrealista, para abordar la inmortalidad de lo repulsivo.
Carax va más allá y lo gracioso o vomitivo-excesivo deviene interpretable desde diferentes ángulos. En materia de cine, el relato no muestra las costuras, por lo contrario es de una impermeabilidad que asombra, y se puede ver ad infinitum.
En 2011, un golpe duro sacudió la vida del director, cuando Golubeva, su segundo gran amor, murió, sin dar demasiadas explicaciones y como si se tratara de un personaje sacado de sus películas, probablemente a consecuencia de la depresión que le habría provocado no haber alcanzado un mejor lugar en su carrera muy lejos de donde había nacido y tres hijos a cuestas.
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Un año después la vuelta de Carax al largometraje fue con todo: más grande y golpeado pero igualmente transgresor. “Holy Motors” (2012), le permitió hablar acerca de la vida y de la muerte, recorrer París, el visible y el invisible, incluso una de sus inmensas tiendas departamentales abandonadas camino a un nuevo destino, con todos los homenajes que uno pueda imaginar a sus anteriores cuentos, que emocionaron a quienes la vieron en Cannes y Sitges, donde fue premiada.
Lavant encarna a a una docena de personajes distintos, uno solo ya visto antes -el Merde de “Tokyo!”-, que cumplen con el arte de emprender misiones muy singulares, siempre a bordo de una limousine, una suerte de mini-motorhome de rodaje, una tremenda performance que concluye con una puesta con Kilye Minogue que canta como en un musical... y termina mal.
Holy Motors es el nombre que lleva esa servicio de limos blancas que hablan entre ellas de noche, tratando de explicar cuál es su misión, un recorrido que tiene mucho que ver con el del propio Carax o de sus alter egos (sea como siempre Lavant o excepcionalmente Guillaume Depardieu), y donde tiene peso específico el destino, el amor loco, la poesía y el paisaje urbano.
'Hacer una película es un secreto que se evapora poco a poco" explica. "Sí yo supiera componer, el 50% de los diálogos serian reemplazados por música, sobre todo en las escenas nocturnas… Hago cine porque es lo único que no me acompleja. Sin la cámara en la mano me siento un boludo”, dixit Carax, que piensa a principios de 2019 hacer su primera película en inglés, el musical “Annette”, acerca de un comediante que enviuda de una cantante de ópera y queda a cargo de su hija de dos años, la que esconde un regalo. Será con Adam Driver (“Paterson”, “El infiltrado del KKKlan”), Michelle Williams (“Manchester frente al mar”,“Venom”) en los papeles principales, y a rodarse en Antwerp, en Bélgica.
A tener paciencia.
(* En varios países de latinoamérica se dice que, algo es “del carajo” -que suena foneticamente similar a “caraxo”-, cuando es sorprendente o maravilloso)
12 sept 2018
ESTRENOS DEL 13 DE SEPTIEMBRE: SEIS NOVEDADES, CUATRO ARGENTINAS
Promedia el mes de la primavera y llegan siete novedades a las pantallas, cuatro argentinos, como “Acusada”, de Gonzalo Tobal, que recientemente se vió en Venecia, “Ahi viene”, de Federico Jacobi; “Disculpas por la demora”, de Shlomo Slutzki y Daniel Burak y “No viajaré escondida”, de Pablo Hernán Zubizarreta.
De otros orígenes son “La esposa”, de Bjorn Runge y “Hotel de criminales”, de Drew Pearce.
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“ACUSADA”
Una joven estudiante universitaria participa de una fiesta donde una amiga termina apuñalada en circunstancias misteriosas que la comprometen.
Mientras las sospechas recaen en ella por más de un motivo, sus padres y su defensor hacen malabarismos por encontrarle una coartada creíble...
Gonzalo Tobal ha dirigido cortometrajes, y los largometrajes “Villegas” y
(idem, Argentina/2018) Dirección: Gonzalo Tobal. Guión: Ulises Porra, Gonzalo Tobal. Fotografía: Fernando Lockett. Edición: Alejandro Carrillo Penovi. Música: Intérpretes: Lali Espósito, Leonardo Sbaraglia, Inés Estévez, Gerardo Romano, Daniel Fanego, Gael García Bernal. Distribuidora: Warner Bros. 114 min. SAM16.
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“AHÍ VIENE”
Los últimos días de vida de un hombre que vive solo en una casa totalmente deteriorada por el paso del tiempo y la dejadez. El hombre cambia su actitud de cara a la muerte, lo que repercute en la tensa relación que mantiene con el hijo.
Federico Jacobi es director y director de fotografía, estudió en Buenos Aires Comunicación, actualmente preside el Cluster Audiovisual de la Provincia de Buenos Aires, y esta es su ópera prima.
(idem, Argentina/2018) Dirección: Federico Jacobi. Guión: Gastón Varela, basado en su cuento “El camino”. Fotografía: Javier Paglia. Edición: Federico Jacobi. Música: Walter Jacobi. Intérpretes: Daniel Quaranta, Nahuel Yutich, José Celestino Campusano. Distribuidora: Jacques Toriglia Michelle. 62 min. SAM13.
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“DISCULPAS POR LA DEMORA”
Motivado por las coincidencias de profesión, origen y apellido, el periodista y documentalista argentino-israelí Shlomo Slutzky contacta en la red al periodista argentino-holandés Mariano Slutzky.
Shlomo descubre que Mariano es el hijo de Samuel ‘Sami’ Slutzky, el primo médico de su padre, innombrado en la familia desde su desaparición en la última dictadura cívico-militar en 1977.
Shlomo Slutzky y Daniel Burak, el primero debuta en la dirección, mientras que el segundo es, además de productor, autor de “Bar El Chino”, y director de varias piezas teatrales.
(idem, Argentina/2018) Dirección: Shlomo Slutzky, Daniel Burak. Guión: Shlomo Slutzky, Daniel Burak, Malen Azzam. Fotografía: Daniel Burak. Edición: Marisa Monte, César Custodio, Andrés Tambornino. Música: G.R.U.Z. Intérpretes: Distribuidora: Machaco Films. 96 min. SAM13.
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“NO VIAJARÉ ESCONDIDA”
La
escritora y periodista Blanca Luz Brum se ha convertido en un símbolo
de la emancipación femenina en el continente y las versiones sobre
su vida son variadas y disímiles, los testimonios de quienes la
conocieron, llenos de contradicciones.
Pablo
Hernán Zubizarreta es director, y junto con Juan Pablo Young
dirigieron “4 de julio: la masacre de San Patricio”, y luego en
solitario “Grete, la mirada oblicua”.(idem, Argentina/2018(. Dirección: Pablo Hernán Zubizarreta. Guión: Juan Pablo Young, Pablo Hernán Zubizarreta. fotografía: Miguel Caram, Santiago Salvini, Enrique Sorkin, Pablo Hernán Zubizarreta, Martin Sapia. Edición: Fernando Vega. Música: Pata Kramer. Intérpretes: Valeria De Luque, Malena Narvay, Violeta Narvay, Mercedes Morán. Distribuidora;: Bellasombra SRL. 112 min. ATP, con reservas.
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“LA ESPOSA”
Joan Castleman es una buena esposa, de belleza madura y natural, la mujer perfecta, pero lo cierto es que lleva cuarenta años sacrificando sus sueños y ambiciones para mantener viva la llama de su matrimonio con su marido, escritor. Joan ha llegado a su límite, y en vísperas de la entrega del Nobel de Literatura a Joe, decide desvelar su secreto mejor guardado.
Bjorn Runge es un guionista y director sueco de televisión y cine, autor de cortometrajes y este es su séptimo largometraje.
(“The Wife”, Gran Bretaña-Suecia-Estados Unidos/2018 ) Dirección: Bjorn Runge. Guión: Jane Anderson, basado en el relato “Ther Wife”, de Meg Molitzer. Fotografía: Ulf Brantas. Edición: Lena Runge. Música: Jocelyn Pook. Intérpretes: Christian Slater, Glenn Close, Max Irons. Distribuidora: BF Distribution+París Films. 100 min. SAM13.
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“HOTEL DE CRIMINALES”
Los Ángeles, 2028: un traficante de armas, un sicario francés, unos ladrones y un policía herido irrumpen en el Hotel Artemis, un hospital privado para criminales, dirigido por una mujer a la que todos llaman La Enfermera.
Drew Pearce es guionista y director de televisión que debuta en el cine con este largometraje.
(“Hotel Artemis”, Estados Unidos/2018) Dirección: Drew Pearce. Guión: Drew Pearce. Fotografía: Chung-hoon Chung. Edición: Gardner Gould, Paul Zucker. Música: Cliff Martínez. Intérpretes: Jodrie Foste, Sofia Boutella, Jeff Goldblum. Distribuidora: Diamond Films. 94 min. SAM16.
8 sept 2018
DIEZ ESTRENOS PARA EL INICIO DE SEPTIEMBRE, SEIS ARGENTINOS
El
primer jueves de septiembre llegó con diez estrenos, seis de los
cuales son argentinos, como “Teatro de guerra”, de Lola Arias;
“Un año de danza”, de Cecilia Miljiker; “Yanka y el espíritu
del volcan”, de Iván Abello; “Los vagos”, de Gustavo Biazzi;
“El año del león”, de Mercedes Laborde y “El último hombre”,
de Rodrigo H. Vila
Del
exterior llegan “La monja”, de Colin Hardy; “Todos lo saben”,
de Asghar Farhadi; “Demonios de medianoche”, de Travis Zariwny y
“La casa del mar”, de Robert Guediguian.
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“TEATRO
DE GUERRA”
Es
un ensayo sobre cómo representar la guerra, interpretado por
antiguos enemigos, en el que veteranos argentinos y británicos de
la Guerra de Malvinas se unen para discutir, ensayar y representar
sus memorias, 35 años después del conflicto.
Lola
Arias escritora, actriz, performer teatral y este es su debut como
directora de cine.
(“Theatre
of War”, Argentina-España-Alemania/2018) Dirección: Lola Arias.
Guión: Lola Arias. Fotografía: Edición: Intérpretes:
Distribuidora: Compañía de Cine. 73 min. SAM13.
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“UN
AÑO DE DANZA”
Sigue
durante un año a una docena de niños de 8 a 12 años en su exigente
rutina de danza y ensayos, motivados por el sueño de poder aprender
a bailar en una de las escuelas más exigentes de América latina.
Es
el debut de Cecilia Miljiker en la dirección de un largometraje.
(idem,
Argentina/2017) Dirección: Cecilia Miljiker. Guión: Cecilia
Miljiker. Intérpretes: Distribuidora: Independiente. 83 min. ATP.
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“YANKA
Y EL ESPÍRITU DEL VOLCÁN”
Yanka
es una niña de trece años que vive en la ciudad junto a su padre,
mientras que su madre, que los abandonó hace diez años, dejándole
a ella como único recuerdo un collar con tres piedras. Según
testigos, la madre se perdió en el bosque del Copahue la noche en
que el volcán entró en erupción por última vez y nunca más se
volvió a saber de ella.
Tras
intensos meses de búsqueda las autoridades la dieron por muerta.
Yanka nunca creyó en esta version y siempre sostuvo que su madre
estaba viva...
Es
el debut del cineasta neuquino Iván Abello en la dirección de un
largometraje.
(idem,
Argentina/2017) Dirección: Iván Abello. Guión: Fernando Regueiro,
Julieta Ledesma, Iván Abello. Fotografía: Matías Nicolás.
Edición: Pablo Barbieri Carrera. Música: Ruy Folguera.
Intérpretes: Maite Lanata, Ivan Abello, Hugo Arana, Lucía Arroyo.
Distribuidora: Digicine. 90 min. ATP.
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“LOS
VAGOS”
Ellos
uieren explotar los restos de adolescencia que les queda en el
tintero, antes de que la carroza de la adrenalina juvenil se
convierta en la calabaza del compromiso y las responsabilidades.
Guiada por el caminar flotante de Ernesto, la historia retrata la
rutina desordenada de un grupo de amigos mientras pasan sus
vacaciones entre Posadas e Ituzaingó.
Es
el debut de Gustavo Biazzi en la dirección de un largometraje.
(idem,
Argentina/2017) Dirección: Gustavo Biazzi. Guión: Gustavo Biazzi.
Fotografía: Alejo Maglio. Edición: Leandro Aste. Intérpretes:
Agustín Ávalos, Ana Clara Lasta, Emanuel Gómez, Juan Pablo Vitale,
Marcelo Enríquez, Walter Casco, Bárbara Hobecker. Distribuidora:
Cine Tren. 88 min. SAM13.
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“EL
AÑO DEL LEÓN”
León,
compañero de Flavia desde hace ocho años, murió. Como Flavia llora
su pérdida, también está confundida, abrumada por las tareas
diarias y las situaciones que la hacen sentir frágil e incompleta.
Su misma vida es desconocida. Lucía, la hija de León con su ex
esposa, irrumpe en la vida de Flavia en busca de la figura paterna
que ya no está.
Es
el debut de Mercedes Laborde como directora de un largometraje.
(idem,
Argentina/2018) Dirección: Mercedes Laborde. Guión: Merces Laborde.
Fotografía: Carla Stella. Música: Flormaleva. Intérpretes: Lorena
Vega, Malena Moiron, Julieta Vallina. Distribuidora: Primer Plano
Film Group. 84 min. SAM16.
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“EL
ÚLTIMO HOMBRE”
Cuenta
la historia de un veterano de guerra con trastorno de estrés post
traumático que luego de establecer una relación con un dudoso
mesías abandona su vida cotidiana y comienza a entrenarse de una
manera extrema en un refugio subterráneo. Todos dudan de su
integridad mental pero cuando él mismo empieza a planteárselo algo
extraordinario sucede
Rodrigo
H. Vila es productor y director, de televisión y cine, primero con
documentales, como “Mercedes Sosa: La voz de Latinoamérica” y
“Boca Juniors: Confidencial”, y esta es su primera ficción.
(idem,
Argentina-Canada/2018) Dirección: Rodrigo H. Vila. Guión: Rodrigo
H. Vila, Gustavo Lencina, Dan Bush. Fotografía: Daniel Ortega.
Edición: Luis de la Madrid, Jordi López. Música: Emilio Kauderer.
Intérpretes: Hayden Christensen, Harvey Keitel, Rafael Spregelburd,
Fernán Mirás. Distribuidora: UIP. SAM16.
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“LA
MONJA”
Cuando
una joven monja en una abadía de clausura en Rumanía se suicida, un
sacerdote con un pasado poseído y una novicia a punto de tomar sus
votos son enviados por el Vaticano para investigar.
Arriesgando
sus propias vidas, su fe y sus almas, se enfrentan a una fuerza
maléfica, una monja demoníaca, en una abadía que se convierte en
un campo de batalla de horror entre los vivos y los condenados.
Corin
Hardy es guionista, director de fotografía y cineasta, autor de
videoclips y de su primer largometraje “Los hijos del diablo”.
(“The
Nun”, Estados Unidos/2018) Dirección: Colin Hardy. Guión: Gary
Dauberman, James Wan, Fotografía: Maxime Alexandre. Edición: Michel
Alter, Ken Blackwell. Música: Abel Korzeniowski. Intérpretes:
Teresa Farniga, Demian Bichir, Bonnie Aaroms, Charlotte Hope.
Distribuidora: Warner Bros. 98 min. SAM13, con reservas.
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“TODOS
LO SABEN”
Laura
viaja con su familia desde Buenos Aires a su pueblo natal en España
para una celebración y lo que iba a ser una breve visita familiar se
verá trastocada por unos acontecimientos imprevistos, que cambiarán
las vidas de los implicados.
Asghar
Farhadi es iraní, ganador del Oscar por sus filmes “Una
separación” y “El cliente”.
(“Everybody
Knows”) Dirección: Asghar Farhadi. Guión: Asghar Farhadi,
Fotografía: José Luis Alcaine. Edición: Hayedeh Safian. Música:
Alberto Iglesias, Javier Limón. Intérpretes: Penélope Cruz,
Javier Bardem, Ricardo Darín, Eduard Fernández. Distribuidora:
Energía. 132 min. SAM13, con reservas.
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“DEMONIO
DE MEDIANOCHE”
Alex
vive en una antigua mansión donde cuida a su abuela, Anna, quien
padece una enfermedad mental. Mientras busca un espejo de su abuela,
Alex y su amiga Miles encuentran una caja en el altillo.
Con
gran curiosidad la abren, sólo para descubrir un juego que deciden
jugar y seguir las reglas leyéndolas en voz alta, pero no es una
broma, poeque despertaron al demonio...
Travis
Zariwny fue diseñador de producción y este es su cuarto
largometraje.
(“The
Midnight Man”, Estados Unidos/2018) Dirección: Guión: Travis
Zariwny según la historia de Rob Kennedy. Fotografía: Gavin Kelly.
Edición: Kyle Tekiela. Música: Olaf Pyttik. Intérpretes: Summer H.
Howell, Keenan Lehmann, Meredith Rose. Distribuidora: Impacto Cine.
95 min. SAM16
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“LA
CASA JUNTO AL MAR”
En
pleno invierno, Angèle, Joseph y Armand vuelven a la casa de su
anciano padre, ella es actriz en París, el segundo acaba de
enamorarse de una mujer más joven, y el tercero es el único que se
quedo en ese hogar para seguir con el restaurante familiar.
Es
el momento de descubrir qué ha quedado de los ideales que les
transmitió su progenitor, del mundo fraternal que construyó en este
lugar mágico en torno a un restaurante para obreros.
Robert
Guediguian es
especialista en temas con connotación social, con mucha
participación en festivales, entre ellos “Las nieves del
Klimanjaro”, “El viaje a Argelia” y “La ciudad está
tranquila”.
(“La
villa”, Francia/2017) Dirección: Robert Guediguian. Guión: Robert
Guediguian, Serge Valenti. Fotografía: Pierre Milon. Edición:
Bernard Sasia. Intérpretes: Ariane Ascaride, Jean-Pierre Daroussin,
Gérard Meylan, Jacques Boudet. Distribuidora: Mont Blanc Cinema. 107
min. SAM13.
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